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| 9/11/1995 12:00:00 AM

CHISMES DE SIRVIENTA

A pesar de las amenazas del príncipe Carlos, Wendy Berry, su antigua ama de llaves, publica en Estados Unidos el libro con sus infidencias.

POR INCREIBLE que parezca, la vida del príncipe Carlos de Inglaterra está hoy en manos de dos sirvientas. Por un lado Tiggy, la niñera de sus hijos, quien se ha convertido en su única y más cercana acompañante y con la cual el hijo de la reina Isabel de Inglaterra mantiene una relación más estrecha de lo que el protocolo ordena para un príncipe y su empleada. Por otro, su antigua ama de llaves Wendy Berry, con la cual está enfrentado en una batalla legal por la publicación de un libro en el que ella narra intimidades de su tormentoso matrimonio con Diana.
Como se recuerda, en enero de este año la mujer que sirvió durante ocho años a los príncipes de Gales antes de que anunciaran su separación en 1993, dio al periódico británico News of the World algunos avances de su diario. La señora Berry, de 43 años, relató no sólo detalles de las constantes peleas conyugales sino de los frecuentes y descarados amoríos, tanto de Carlos como de Diana, de los cuales los sirvientes eran testigos. Al día siguiente de que el artículo apareció, el Príncipe obtuvo en una corte una orden para prohibir a su ex ama de llaves incluir en sus memorias datos confidenciales sobre la familia real.
Pero aunque Carlos logró ante los tribunales de Gran Bretaña que su ex empleada no pudiera publicar sus infidencias, la astuta señora decidió exiliarse en Estados Unidos para lograr su propósito. Ahora, seis meses más tarde, Wendy Berry ha desafiado al príncipe Carlos. El pasado primero de agosto -día del 14º aniversario de la boda de Carlos y Diana- el Diario de un ama de llaves apareció en las librerías estadounidenses.
El contenido del libro ya no asombra a nadie. No es tanto lo que el diario afirma sino lo que confirma. Por ejemplo, que desde 1992 Diana conocía la relación sentimental de su esposo con Camilla Parker y la toleraba, aunque no pudo ocultar su ira una Navidad cuando descubrió que Carlos le iba a regalar a su amante un collar de diamantes. También asegura que en 1990 Diana y James Hewitt dormían juntos en la residencia de los príncipes cada vez que Carlos se encontraba ausente. Pero de la trajinada vida amorosa de los príncipes de Gales ya había dado cuenta otro sirviente, Ken Stronach, mayordomo del Príncipe durante 15 años, quien a comienzos de este año decidió también jubilarse por cuenta de sus memorias, para relatar las intimidades de su amo, entre ellas que el Príncipe y Camilla se veían en secreto hasta cuatro veces por semana y que una vez hicieron el amor en los jardines de su residencia de Highrove mientras la princesa Diana dormía.
Al igual que entonces, ahora el Príncipe ha anunciado que piensa demandar a su antigua sirvienta. Según dijo un portavoz del Palacio de Buckingham "se tomarán todas las medidas para impedir que Wendy Berry se beneficie con la publicación". Pero a ella esto parece tenerla sin cuidado. "Esperaré a que el Príncipe venga por mí" dijo la semana pasada a la prensa desde Nueva York, donde espera abrir una cuenta bancaria apenas empiece a recibir los dividendos del libro.
Pero si bien la señora Berry está dispuesta a no volver a su país por publicar las intimidades de los príncipes de Inglaterra, la verdad es que las revelaciones del libro ya no sorprenden a nadie y tampoco ameritan un carcelazo.
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