Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1996/10/28 00:00

CHURRO PERO...

El recién casado John Kennedy Jr. había sido un fracaso hasta hace muy poco tiempo.

CHURRO PERO...

En una ceremonia secreta John F. Kennedy Jr. renunció, a los 35 años, a su título del soltero más apetecido y envidiado de Estados Unidos. Su matrimonio, el 14 de septiembre, puso fin a una era que se inició en 1988 cuando la revista People lo declaró "el hombre más 'sexy' del mundo". Desde entonces la prensa del corazón soñaba con la portada del matrimonio del príncipe heredero de los estadounidenses. Sin embargo su boda con Carolyn Bessette, de 29 años, se realizó en privado, en una pequeña capilla de una isla de Georgia, con unos pocos invitados.
Lo que pocos saben es que aparte de ser el soltero más codiciado de Estados Unidos, John F. Kennedy Jr. no era nada más. El hijo del presidente nunca alcanzó la imagen del intelectual que el clan Kennedy esperaba ni se perfiló como el político que los demócratas soñaban. Pésimo estudiante, más curioso que diligente, fue graduado a la brava más por su ascendencia que por sus méritos. Cuando su madre vio que más que por los libros se inclinaba por el teatro, intervino para orientarlo por el lado del derecho. Luego, con mucho trabajo y varios intentos, aprobó el examen para obtener su licencia de abogado. "El churro se rajó", se burló el New York Post en las dos oportunidades en que John falló el examen para complacer a su madre y obtener un cargo como fiscal de Distrito en Nueva York. En cuatro años como asistente del fiscal del distrito de Manhattan ganó sólo seis juicios y nunca logró el nombramiento.
Sus constantes apariciones en la prensa no han sido propiamente por su desempeño profesional sino por buen mozo. Y aunque nadie duda de su atractivo, la verdad es que John-John ha sido un hombre pagado de la vanidad. La prensa ha dado cuenta de su preocupación por la figura en fotografías de sus faenas deportivas esquiando, escalando, lanzando pelotas de fútbol, jugando frisbee y mostrando su atlético cuerpo. Sus compañeros de colegio contaron hace un tiempo a la revista Newsweek que estaba tan enamorado de su figura que se la pasaba en la universidad sin camisa y las malas lenguas también dicen que no usa paraguas solamente para poder quitarse la camisa empapada a donde llega y lucir su torso musculoso y dorado.

Le llegó la hora
Cuando el clan detectó la afición de John por los escenarios se opuso. Ser un actor era una vergüenza para una familia que esperaba al delfín de una dinastía política. Finalmente, hace dos años, mientras era asistente del fiscal, con su amigo Michael Berman decidió lanzar una revista. Aunque a esa edad su padre ya era senador, fue sólo a los 33 años cuando John Jr. intentó por primera vez tener una imagen profesional. Se dice que cuando le presentó la propuesta a los inversionistas, Kennedy llegó sin un plan de negocios, sin estudios de mercadeo. "Fue la peor presentación que he visto en mi carrera de negocios", dijo uno de ellos a la prensa. "El llegó aquí diciendo sólo 'Yo soy John... y tengo una buena idea". Gracias a su apellido logró atraer al poderoso grupo Hachette Filipacchi para financiar el proyecto y convertirse finalmente en un Kennedy que opina de política en la vida nacional estadounidense.
Así, de abogado insignificante, John Kennedy Jr. pasó a periodista, una vena heredada de su madre que le permitió también obviar el trance de trabajar como cargaladrillos en la redacción de un periódico. El lanzamiento de la publicación fue realizado en el mismo salón donde, en 1789, se posesionó George Washington. Sin embargo, en lugar del prócer, en la portada apareció la supermodelo Cindy Crawford vestida con un uniforme de su época y mostrando el ombligo.
En lo que lleva al frente de la publicación Kennedy ha mostrado sus habilidades para el periodismo. Su trabajo como editor en la revista, que fue concebida exclusivamente por su nombre, le ha permitido por primera vez en su vida granjearse algún tipo de respeto.

La elegida
En lo que sí parece haber acertado John Jr. es en elegir esposa. Carolyn Bessette, la joven con quien sostuvo una relación de dos años, es desde hace cinco una ejecutiva de publicidad de la firma Calvin Klein, a quien conoció mientras trotaba en el Central Park cuando aún salía con Daryl Hannah. Carolyn fue al parecer la única novia que logró equilibrar la vida del heredero y alcanzó a recibir la bendición de Jacqueline antes de morir. Además de bella e inteligente, Carolyn tiene la clase y la elegancia necesarias para la aprobación del clan.
Sin embargo la relación no ha sido fácil. Se cuenta que hace un año, cuando Jr. llegó con el anillo de compromiso en la mano, ella le lanzó la puerta por las narices por cuenta del rumor de una salida de él con Sharon Stone. Y la prensa registró hace poco tiempo una acalorada discusión de la pareja en el Central Park, cuya secuencia de fotos le dio la vuelta al mundo.
Después de eso, la primera vez que John fue visto en público con "la princesa Carolyn" _como la ha bautizado la prensa_ fue hace un año cuando el hombre mas sexy del mundo y cofundador y editor de la revista George llegó en bicicleta y traje de corbata negra a una gala de caridad. Los fotógrafos registraron a la rubia de vestido negro con quien John pasó la velada. Bessette es hija de un prominente médico de Nueva York, estudió mercadeo en Boston y había sido cortejada hasta por príncipes sauditas.
Ahora Carolyn Bessette ha anunciado que dejará su trabajo en CK para construir su imagen de esposa perfecta. Algunos sugieren que el reciente viaje de Kennedy a Europa para hablar con publicistas de moda para su revista fue una idea de ella. Y según un colega suyo, la nueva señora Kennedy "tiene algo de Lady Di y de Jackie O".

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