Sábado, 3 de diciembre de 2016

| 2016/06/25 00:00

Un escándalo muy inoportuno para los Clinton

Revelaciones del exjefe de seguridad de Bill Clinton pueden lastimar a Hillary. En su libro, asegura que Mónica Lewinsky era tan solo una de las amantes de Bill, junto a la hermosa Eleanor Mondale.

Mucho se ha hablado de la relación entre Monica Lewinsky y Bill Clinton, pero poco se sabía de cuánta rabia le produjo a ella darse cuenta de que lo compartía con dos mujeres más. Foto: A.F.P.

"Nos preguntábamos si lograba trabajar, y hacíamos chistes sobre cómo debía dirigir un burdel en un ‘red-light district’ en vez de la Casa Blanca”, asegura Gary Byrne, el jefe de Seguridad de Bill Clinton. Si las declaraciones de Byrne son ciertas, probarían que el presidente se la jugaba a Hillary no solo con Monica Lewinsky sino con al menos dos amantes más, una de las cuales sería la periodista Eleanor Mondale, hija del exvicepresidente Walter Mondale.

En su libro Crisis of Character, el exagente del Servicio Secreto lanza revelaciones explosivas sobre el comportamiento de Bill Clinton en sus años al frente del gobierno. Byrne explica que él “hacía guardia, armado, afuera de la Oficina Oval, era la última barrera a pasar antes de ver a Bill Clinton”, por lo cual sabe cómo se comportaba, a quién veía y puede asegurar que al mandatario le resultaba difícil controlar sus impulsos de mujeriego. Por eso plantea que él y sus compañeros se preguntaban también cómo lograba balancear sus aventuras sin que le estallaran en la cara.

Así pues, en una época perfecta para favorecer a Donald Trump, el libro de Byrne afirma que Clinton abusó del honor de la Casa Blanca para sostener encuentros pasionales con al menos tres mujeres. Y entra en detalles. En un evento navideño en la residencia presidencial, Byrne confirmó el rumorado romance entre Bill Clinton y Eleanor Mondale, una rubia despampanante. “De repente entramos y allí estaban el presidente y la presentadora de E! Entertainment. Se estaban besando apasionadamente encima de la mesa del cuarto de mapas”. Ella nunca ratificó los rumores y aseguró que era buena amiga de Bill. No puede confirmar ni negar las afirmaciones de Byrne, pues murió en 2011 de un tumor cerebral a los 51 años.

En su recuento, Byrne también llama irresponsable a Clinton por haberle dado a Monica Lewinsky acceso en una zona restringida, algo sumamente delicado: “Con dólares de los contribuyentes Clinton pagó una amante, y puso en riesgo la seguridad nacional por permitir su corruptible y peligrosa presencia, solo para tener a la mano alguien que le practicara sexo oral”, concluyó. Lewinsky, quien se enamoró perdidamente de su jefe, se fue tomando confianza. A pesar de que Byrne trató de alejarla del ala oeste, ella logró persuadir a Bill para emplearla de planta y conseguirle una credencial segura.

Clinton también le dio códigos para llamarlo directamente al Despacho Oval y pidió a sus subalternos darle acceso a su oficina.

Pero una vez Monica fue entendiendo que no era la única amante del presidente, reaccionó con furia. Cuando pidió explicaciones a un agente, este, impaciente con su pataleta, francamente le dijo: “Tienes que esperar, está con otro de sus culitos”.

La historia va más allá. Byrne ratifica lo sospechado y describe a Clinton como un hombre hipersexual, un ‘horndog’ insaciable. Por eso, esporádicamente incluía en sus aventuras a otras empleadas de la Presidencia. Byrne asegura que Steward Nel, uno de los mayordomos de la residencia, le confiaba que encontraba de vez en cuando toallas con semen y un colorete que no correspondía al de Lewinsky. Byrne y Nel concluyeron que se trataba de la recepcionista de la famosa ‘west wing’.

Y si bien Byrne asegura que su credibilidad es intachable y su registro auténtico, varias voces le han salido al paso. El portal Politico.com cita voces de la AFAUSSS, organización sin banderas partidistas que agrupa a los retirados del Servicio Secreto, que atacaron a Byrne y cuestionaron por qué esperó tanto para publicar sus revelaciones. “No debería haber espacio para narrativas cargadas de motivos ocultos. Se debe cuestionar la veracidad de un libro en el cual el narrador asegura haber sido tan crucial en tantos eventos”, expresó la organización en un comunicado. Byrne contesta que se mantiene fiel a sus declaraciones, y asegura que AFAUSSS habla sin haber visto el libro y que él solo está contando su lado de la historia.

El Servicio Secreto es una institución tan vital para la seguridad presidencial como cuestionada por sus comportamientos. Solo basta con recordar a la famosa Dania y su encuentro sexual con los agentes en Cartagena para preguntarse por la integridad de sus hombres. Pero no por eso varios medios republicanos han dejado de hacerle todo el eco posible al testimonio de Byrne justo cuando Hillary parece tomar la delantera en la carrera por la Presidencia.

Las sospechas tienen sentido pues Byrne no solo destapa sus cartas sobre Bill y sus romances, sino que aborda el talante autoritario, agresivo y maleducado de Hillary. A un mes de la convención del Partido Demócrata, del 25 al 28 de julio, Hillary Clinton ya prepara su coronación, pero desde ya su campaña hace esfuerzos para borrar el retrato que Byrne pinta en su libro. Para el hombre, uno de los dos agentes del Servicio Secreto que testificaron en el impeachment a Clinton en 1998, Hillary es la pesadilla de los miembros de su equipo de protección. Sin importar si sus afirmaciones son ciertas o más bien un complot de la campaña de Donald Trump, Byrne ha logrado alborotar el avispero y atizar un escándalo muy inoportuno.

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