Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2007/11/17 00:00

Código musical

Quizá La última cena, el famoso fresco de Leonardo da Vinci, en verdad sí guarda un código, pero no propiamente relacionado con María Magdalena o el Santo Grial, como en la famosa novela.

Quizá La última cena, el famoso fresco de Leonardo da Vinci, en verdad sí guarda un código, pero no propiamente relacionado con María Magdalena o el Santo Grial, como en la famosa novela. Eso cree el italiano Giovanni Maria Pala, un músico y técnico en computación que, tras estudiar la obra durante cuatro años, acaba de lanzar el libro La Musica Celata (La música escondida). Pala encontró que si se traza un pentagrama a lo largo de la pintura se descubre que las manos de los apóstoles y los panes son notas musicales. Al principio la partitura no parecía tener sentido, pero al leerla de derecha a izquierda, con la técnica del espejo que tanto le gustaba al genio del Renacimiento, aparece un himno que dura 40 segundos. Después de varios experimentos el italiano ha descubierto que la pieza suena mejor cuando se toca en órgano, asegura que parece un réquiem y que Leonardo no sólo tocaba varios instrumentos, sino que estaba fascinado por la música.

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