Lunes, 22 de diciembre de 2014

| 2012/10/26 00:00

Colombiana dice en Inglaterra que fue criada por monos en la selva, ¿verdad o mentira?

El rostro de Marina Chapman apareció en los principales periódicos del mundo. Y no es para menos, esta colombiana tiene una historia que recuerda a la de Tarzán: dice que vivió con primates cinco años luego de que la secuestraran.

Marina asegura que con los primates aprendió a cazar pájaros y a recolectar frutos para alimentarse, desarrolló la habilidad de comunicarse con sonidos y se convirtió en una trepadora hábil.

La vida de Marina Chapman es de película. A los cinco años unos secuestradores la apartaron de su familia pero como no pudieron cobrar el rescate, la abandonaron en la selva. Allí, sola y desubicada, comenzó a vagar entre la espesura de la jungla hasta que un grupo de monos capuchinos la adoptó.

Con los primates aprendió a cazar pájaros y a recolectar frutos para alimentarse, desarrolló la habilidad de comunicarse con sonidos y se convirtió en una trepadora hábil. Así, como un animal salvaje más, logró sobrevivir hasta que enfermó al comer unas bayas venenosas. Estuvo a punto de morir pero un grupo de campesinos la encontró y la adoptó.

Marina halló otro hogar, esta vez con humanos, pero la alegría le duró poco. Años después, durante su adolescencia, fue nuevamente secuestrada y la vendieron a un burdel en Cúcuta donde la obligaron a prostituirse.

Como esclava sexual vivió una pesadilla pero también logró escapar y se fue a vivir en las calles de esa ciudad. Entonces tuvo que aprender a robar para no morir de hambre y paso varias noches detenida. Por fortuna, una familia quiso darle una nueva oportunidad y le ofreció trabajo como empleada de servicio.

Entonces recibió el nombre de Marina Luz y continuó en las labores del hogar hasta que cumplió 25 años y en busca de nuevas oportunidades viajó a Inglaterra. En ese país su vida dio nuevamente un giro radical y conoció a su actual esposo, John Chapman, un bacteriólogo de 29 años. El amor surgió de forma instantánea y aunque él no hablaba ni una sola palabra de español y ella ni una de inglés, a los pocos meses se casaron.

John nunca quiso preguntarle por su pasado ni la juzgaba cuando se empeñaba en cazar a los roedores e insectos que merodeaban por la casa. Ella era una esposa y una mamá particular. "Cuando queríamos comida, teníamos que hacer ruidos para obtenerla. Aunque era nuestra mamá, se seguía comportando como una niña en muchas maneras", le dijo su hijo James al Daily Telegraph.

Marina tiene hoy 62 años y es empleada retirada del Museo Nacional de Medios en Bradford. Sin embargo, los recuerdos de su infancia aún la persiguen. Hace cinco años regresó a Colombia para intentar localizar a sus padres naturales con avisos en televisión y en radio. Lastimosamente falló en su intentó y no pudo encontrar sus raíces.

Ahora es un ama de casa con una historia increíble. Por eso está próxima a publicar el documental 'La niña que no tenía nombre' y un libro del mismo título que saldrá a la venta en abril del 2013 en el Reino Unido.

Esta no sería la primera vez que una familia de primates adopta a un ser humano. Un niño ugandés de cuatro años, John Ssebunya, fue abandonado en la selva y vivió durante más de un año con una familia de monos vervet. Estos animales le ofrecieron raíces, frutas, bayas, nueces y papas dulces hasta que una aldeana lo encontró y lo reintrodujo a la civilización.

Sin embargo, los expertos en primates han puesto en duda la veracidad de la historia de Marina. Los capuchinos cubren grandes distancias saltando entre las ramas y una niña pequeña no sería capaz de seguir el ritmo.

Una primatóloga le dijo al Daily Mail: "Los capuchinos viven en colonias de unos 30 o 40 micos y vagan por la selva en recorridos que abarcan alrededor de 12 a18 kilómetros al día. ¿Cómo un ser humano sería capaz de seguirlos y convertirse en parte de la colonia? ".

"Podía imaginar a un niño joven que aprende ciertas habilidades de los capuchinos, especialmente de aquellos primates que han crecido en las zonas pobladas por seres humanos, pero la idea de que un niño se convierta en una parte de una familia capuchino solo cabe en la imaginación".

Semana.com intentó contactar a Marina para confrontar su versión de los hechos, pero la colombiana señaló que solo va a hablar con los medios en abril de 2013, cuando lance su libro.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×