Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2006/07/22 00:00

Comprometidos

El éxito de dos raperos, uno musulmán y otro judío, le da nuevo aire, desde ángulos opuestos, a la música religiosa.

Aki Nawaz ha escandalizado a muchos con sus letras que denuncian la hipocresía de Occidente y alaban a los terroristas suicidas

La música como medio para defender una causa o una religión ha sido monopolio de los cristianos. Pero ahora, y en forma controversial, dos raperos, Aki Nawaz, inglés-musulmán, y Matisyahu, judío ortodoxo-norteamericano, exponen al mundo una nueva música comprometida del siglo XXI. El primero escandaliza con canciones sobre Ben Laden y la inmoralidad de Occidente, y el segundo sacude la escena norteamericana con letras del Torah (la biblia judía) y mensajes de la religión judía-ortodoxa contra la avaricia y el egoísmo.

El más atacado de los dos es Nawaz, un inglés de origen paquistaní que, después de integrar grupos metaleros, creó, a principios de 1991, la banda multinétnica Fun-da-mental, para denunciar las injusticias que sufren las comunidades asiáticas, árabes y afrocaribeñas en Inglaterra, pero sobre todo para denunciar el racismo y la inmoralidad de Occidente. Hoy es uno de los cantantes más virulentos, activos y comprometidos del pop británico, pero los medios europeos lo acusan de fomentar el odio religioso y el terrorismo islamista.

De hecho, ninguna disquera quiso o se atrevió a grabar las canciones de Fun-da-mental, lo que obligó a Nawaz y a varios amgos a fundar la discográfica Nation Records, con la cual ya han producido cuatro discos que han levantado una polvareda en Europa y el mundo árabe. Sus primeros trabajos en 1995, Seize the time (Agarrar el tiempo) y With intent to pervert the cause of injustice (Con el intento de pervertir la causa de la injusticia), cautivaron al público, y la prensa británica los celebró como "un nuevo 'punk' global", gracias a sus mezclas de música india, dun, hip hop y percusión electrónica. Pero Erotic Terrorism (Terrorismo erótico), en 1998, desató el escándalo por sus referencias a los terroristas suicidas árabes.

Ante las voces de protesta, Fun-da-mental varió el tono en su trabajo de 2004, There shall be love (Habrá amor), donde mezcló ritmos étnicos y tribales paquistaníes y africanos con pop y electrónica, junto a letras contra las injusticias del mundo, las diferencias sociales y el racismo. Pero ahora Nawaz ha vuelto a su estilo más incendiario con su álbum All is war (Todo es guerra), donde canta a Osama Ben Laden como el Che Guevara del mundo árabe, loa a los terroristas suicidas y ataca los países occidentales por su doble moral. Sin embargo, el disco no ha salido porque dos de sus socios han amenazado con retirarse.

"Muchas injusticias son inaceptables. Se ha hecho mucho daño y no deberíamos tolerarlo más. Les he dicho a los letristas que no se preocupen si hay problemas porque yo cargaré con las culpas. Y si van a encerrar a alguien, me encerrarán a mí", dice Nawaz, empeñado a producir el disco a cualquier precio.

Lo cierto es que muchos jóvenes musulmanes europeos, y especialmente británicos, se sienten identificados con su canción Yo rechazo, cuya letra ha encendido polémicas sobre los límites a la libertad de expresión en Europa. La canción ataca a la Reina de Inglaterra y a los políticos británicos: "Yo rechazo su política exterior de ladrones / rechazo su congregación elitista / rechazo su concepto de integración / Yo rechazo su sangre / y rechazo su credo / rechazo a su Reina y a su corona robada / rechazo a sus medios de comunicación que falsifican las noticias".

En Europa, a pesar de la indignación que estas canciones causan, numerosos comentaristas musicales e incluso partidos de izquierda apoyan esta manifestación. "La música es arte y como tal tiene el derecho, o mejor, la obligación de denunciar a la sociedad las cosas que están mal, aunque no nos guste", dijo a SEMANA el musicólogo alemán Hans Zuse, de la Universidad de Freiburg.

Con muchos menos problemas y más éxito y dinero que Aki Nawaz, un rapero judío ortodoxo llamado Matisyahu viene conquistando los escenarios de Estados Unidos y Europa con una mezcla de reggae, rap, hip hop, pop y letras con mensajes de su credo, no siempre en consonancia con el pensamiento judío oficial. Su álbum Youth (Juventud) se ha convertido este año en el fenómeno en Norteamérica. Sus canciones aseguran que la juventud es "el motor del mundo" y defienden el espíritu juvenil como demostración de que algo debe cambiar para hacerlo más justo y mejor.

"La avaricia, el dinero y las mentiras deben ser destruidos en cada uno para que volvamos a Dios", es la frase de este joven de 27 años que no da conciertos los viernes "porque es Shabbat" y su religión se lo prohíbe.

Nació, como Matthew Miller en Pennsylvania (Estados Unidos), pero los viajes de su familia lo llevaron a vivir en California y Nueva York, donde tuvo muchos problemas en los colegios judíos por ser un chico rebelde. A los 14 años se volvió fanático del reggae, aprendió a tocar el bongoes y se dejó crecer el pelo como los rastas. Pero Matthew no tomó el camino del Rastafarianismo, sino que redescubrió la religión de su familia, se apegó a su Dios judío y viajó a Israel.

De regreso a Nueva York se dedicó a los estudios religiosos judíos y a explorar como músico el reggae y el hip hop, animado por su rabino, quien le enseñó que había que usar la modernidad para apoyar la espiritualidad. Así surgió Matisyahu, una fusión de judaísmo y reggae que arrasa. Los rabinos aprueban su música porque "contribuye a generar piedad". En su canción más popular, King without a crown (Rey sin corona), Matisyahu insta en ritmo de rap: "¡Revela tu alma, abandónate y rebélate!".

Al principio se hizo muy popular por el contraste de su vestuario y su mezcla musical, pero los críticos consideran que llegará muy lejos. Matisyahu dice que "los no judíos también están en medio de una búsqueda, y por eso conectan con mi música".

Aki Nawaz y Matisyahu tienen más en común de lo que ellos quieren aceptar. Los une la música comprometida, sus mensajes van dirigidos a los jóvenes y los une la idea de luchar contra la injusticia. Ambos son raperos y seguidores de Bob Marley, el músico jamaiquino tan comprometido, que en una de sus canciones más célebres, War (Guerra), incorporó un discurso de la ONU: "Hasta que la filosofía que hace a una raza superior y a otra inferior sea totalmente desacreditada y abandonada... habrá guerra".

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