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| 3/20/1995 12:00:00 AM

CON EL AGUA AL CUELLO

La última película de Kevin Costner podría ser el naufragio de su carrera y el mayor desastre en la historia del cine

POCAS CARREras hay tan cíclicas como las de Hollywood. Allí es muy fácil pasar de la gloria al abismo en poco tiempo. Y eso es precisamente lo que le está sucediendo a Kevin Costner en el momento.
Hace apenas tres años era el hombre más cotizado de la industria cinematográfica como consecuencia de Danza con Lobos. La película producida, dirigida y actuada por él no sólo lo volvió millonario sino que le dejó la fama de tener el toque de Midas. Todo guión que él tocara se volvía oro. Como sucedió con J.F.K. y Robin Hood. Pero después de esto todo se vino abajo. Las tres últimas películas de Kevin Costner han sido fracasos comerciales: A Perfect World, Wyatt Earp y The War. Y tres fracasos comerciales en fila, en Hollywood, pueden significar sentencia de muerte.
En estas circunstancias Costner decidió jugarse el todo por el todo. Se metió a hacer Waterworld, que se suponía debía ser una nueva Danza con Lobos. Y aun antes de que la cinta se estrene ya está asociada con el desastre. Su costo se está acercando a los 175 millones de dólares, lo cual la convierte, de lejos, en la película más cara de la historia. El récord lo tenía Mentiras Verdaderas, el primer filme contemporáneo que llegó a 100 millones de dólares. Fuera de ese, ninguno ha sobrepasado esa cifra.

CONTRA VIENTO Y MAREA
Este descomunal presupuesto sólo es comparable con el reto de producción que Costner asumió al coproducir una película que es filmada casi en su totalidad bajo y sobre el agua. El rodaje, que estaba previsto para 96 días, lleva ya 150. Se cree que termina de filmarse a fines de este mes. Pero el estreno que estaba programado para mayo ha tenido que ser aplazado para julio, por lo que perderá gran parte de la temporada de verano estadounidense. Han sido ocho agotadores meses de atrasos por cuenta de accidentes, huracanes, naufragios y hasta una amenaza de maremoto. La historia de los sobrevivientes de un mundo acuático que buscan desesperadamente encontrar un trozo de tierra firme ha sido un verdadero suplicio. Pero los malos pronósticos surgieron desde antes de iniciarse. Si filmar en tierra firme es una aventura llena de imprevistos, hacerlo en el mar es una tarea de titanes. Eso lo probaron catástrofes como Huracán y Saquen el Titanic. Incluso con Tiburón la Universal pasó un susto similar. Pero aun los más pesimistas no imaginaban los caóticos meses que esperaba a Costner y su equipo en las aguas del Pacífico.
El mayor dolor de cabeza han sido las locaciones. El 90 por ciento de la película tiene lugar debajo o sobre el agua, y eso ha significado tener que abandonar el set en tres ocasiones a causa de los huracanes. El set, que es una ciudad flotante del tamaño de un estadio de fútbol, tiene que ser colocada en el mar cada día de filmación. En dos ocasiones esa gigantesca estructura de acero de 1.000 toneladas se ha hundido en el mar. El Wall Street Journal contó que la imprevisión era tal que solo cuando Costner quiso ir al sanitario la primera vez los productores se dieron cuenta de que no habían instalado baños en la locación.

LO QUE HAY EN JUEGO
El hecho es que el costo de la producción, que estaba estimado en 65 millones de dólares, prácticamente se ha triplicado. Esto ha hecho que, sin que nadie haya visto la cinta, se hable de ella como de un desastre financiero. La prensa la llama el 'Kevin's Gate', comparándola con el gran fracaso de Heaven's Gate (La Puerta del Cielo) que en la década de los 80 costó 40 millones de dólares y vendió 700.000 dólares. Por cuenta de esto, se acabó la carrera de Michael Chimino y el estudio United Artists quebró y se puso en venta.
Aunque nadie puede culpar a Costner de pensar en grande, los analistas señalan que una película de 175 millones de dólares no puede ser rentable. Para tener posibilidad de recuperar la inversión, Waterworld tendría que vender en Estados Unidos solo en taquilla 300 millones de dólares. Y esa cifra en la historia sólo la han obtenido Jurassic Park, El Rey León y Forrest Gump. No hay más de cinco películas al año que pasen de los 100 millones de dólares y el promedio para la industria es de 30 millones de dólares
Por tanto, lo que está en juego ya no es solo la rentabilidad de la película sino el futuro de Universal Pictures. El estudio tiene que crear un éxito para superar la ausencia de Steven Spielberg. Todos sus megafilmes en los últimos 20 años -Tiburón, E. T. y Jurassic Park- estuvieron dirigidos o producidos por Spielberg, quien el año pasado montó toldo aparte. Universal debe ahora encontrar otro creador de cintas exitosas. No sòlo se le fue el genio sino que parece haberse quedado con un elefante blanco.
Waterworld cuestiona también la supervivencia de Kevin Costner. Y muchos lo responsabilizan de este posible desastre. Se trataba de una empresa a gran escala que requería de un director con mucha experiencia en este tipo de proyectos. El estudio tenía en mente a Robert Zemeckis pero Costner impuso a su amigo Kevin Reynolds. Se dice también que Costner y el coproductor Charles Gordon (quien trajo a Costner al proyecto) subestimaron las dificultades que podrían presentarse en una filmación acuática. Y ser el protagonista del mayor naufragio económico de la historia del cine le puede costar su carrera.
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