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| 12/15/1997 12:00:00 AM

CON EL MUNDO EN SUS MANOS

Las grabaciones sobre la crisis de los misiles en Cuba reivindican ante la historia la figura del presidente Kennedy después de la catástrofe de Bahía Cochinos.

La crisis de los misiles cubanos, que tuvo al mundo en vilo durante ocho días a partir del martes 23 de octubre de 1962, ha sido catalogada como el episodio singular más peligroso en la historia de la humanidad. El entonces presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, y el equipo de sus asesores tuvieron en sus manos una confrontación nuclear en potencia que, de haberse dado, habría representado para el planeta la tercera guerra mundial. Pero la amenaza de esta catástrofe, que ha sido contada en muchos libros escritos durante estos 35 años, no se había medido en su verdadera dimensión hasta que finalmente apareció el mes pasado en Estados Unidos la transcripción completa de las conversaciones secretamente grabadas por Kennedy con sus asesores durante esos ocho días de crisis.
El resultado es un libro de 700 páginas, con una fuerte estructura narrativa, que reivindica al presidente John Kennedy ante la historia después de la catástrofe del operativo de Bahía Cochinos. Según los autores, "estos ocho días, no obstante lo críticos, pueden haber sido los mejores de la vida pública de Kennedy. Por eso la recopilación de estas grabaciones constituye el testamento más valioso existente acerca del juicio y del carácter de un hombre". A pesar de la posición radical de ataque aéreo y de invasión que sostuvieron sus principales asesores Kennedy, el más joven entre todos ellos, se resistió siempre a escoger primero la guerra y logró darle una solución pacífica al gravísimo conflicto.SEMANA lo resume a manera de primicia para sus lectores.
Martes, octubre 16 de 196211:50 a.m. OFICINA del gabineteEsa mañana Kennedy se encuentra sentado en el centro de una mesa oblonga, con altas ventanas a sus espaldas. Los micrófonos ocultos están estratégicamente ubicados de manera que capten mejor su voz que la de los demás. Han transcurrido dos años desde su posesión. En las conversaciones aparecerá siempre presente ese sentido de responsabilidad que tiene el único hombre del planeta con autorización para manejar los códigos secretos que contiene un maletín negro de vinilo que cambia de manos militares cada ocho horas y que siempre tiene que estar a un máximo de 90 segundos de alcance del Presidente: esos códigos, de ser utilizados, desencadenarían una lluvia de bombas nucleares y de misiles.Asesor: Señor Presidente, este es el resultado de las fotografías tomadas el domingo. En dos campamentos militares cubanos hemos descubierto instalaciones para el lanzamiento de misiles de mediano alcance. Kennedy: ¿Cuánto tiempo nos llevaría llegar a una posición para invadir a Cuba? ¿Un mes? ¿Dos meses? Asesor: No: siete días después de un bombardeo aéreo. Kennedy: Tenemos muy poco tiempo y solo tres alternativas: número uno, y la que ciertamente tomaremos: sacar esos misiles de Cuba. La pregunta es si vamos hacia la alternativa dos, que sería un bombardeo aéreo general. La tercera alternativa es una invasión general.
Martes, octubre 166:30 p.m. Oficina del gabinete Asesor: Debemos tener conciencia de que si atacamos esos misiles podría producirse una reacción comunista máxima en América Latina. En por lo menos seis de esos países sus gobernantes requerirán información oportuna sobre la gravedad de la situación. Algunos de esos gobiernos pueden incluso llegar a ser derrocados: pienso en Venezuela, o Guatemala, Bolivia, Chile, posiblemente incluso México.
Jueves, octubre 1811:00 a.m. Oficina del gabinete Nuevamente reunidos, Kennedy y sus asesores concluyen que el líder soviético Nikita Khrushchev sabe perfectamente lo que está haciendo y que probablemente va tras Berlín: los misiles en Cuba le permitirán adelantar esa confrontación. Los analistas de inteligencia han entregado nuevas fotos de los sobrevuelos a Cuba. Se han descubierto nuevas instalaciones de misiles más poderosos que los anteriores. Los militares optan por la opción de una invasión fulminante de la isla, y así se lo comunican a Kennedy. Sin embargo entre Kennedy y sus asesores comienza a abrirse camino la teoría de que un ataque militar sin un esfuerzo diplomático previo provocaría, además de la guerra, una reacción adversa de los aliados contra Estados Unidos, especialmente si el ataque a Cuba produce retaliaciones en Berlín y Turquía. En cambio una comunicación con Khrushchev sería muy útil para fijar la justificación de una acción militar. Asesor: Lo que es obvio es que Khrushchev tratará de negar que estas son bases soviéticas. Son solo misiles defensivos. Son mucho menos ofensivos que los misiles norteamericanos en Turquía. Esos sí están armados con cabezas nucleares. Kennedy: Desde este punto de vista la única oferta que podríamos hacer, que podría tener algún sentido, sería entregar algunos de nuestros misiles en Turquía. ¿Cuántos misiles tenemos en Turquía? Asesor: Quince. Más equipo aéreo equipado nuclearmente.Kennedy: Pero Khrushchev también puede decir: "Si ustedes hacen eso, tomaremos Berlín". Y entonces habrá una guerra general y se dirá que entregamos Berlín porque no tuvimos los cojones de enfrentar la situación en Cuba.
Viernes, octubre 199:45 a.m.Oficina del gabineteLas fotografías de los aviones U-2 confirman la existencia de nuevos campos de lanzamiento de misiles ya operacionales. En otros hay permanente actividad. Los militares presionan hacia la invasión. Asesor: Señor Presidente: la mejor manera de proteger a los ciudadanos de Estados Unidos es un ataque aéreo sorpresivo, un bloqueo y una invasión.
Kennedy: Soy partidario de hacer primero un bloqueo, porque es lo único que por ahora puede evitarnos una guerra nuclear ya que les permitiría a los soviéticos dar marcha atrás.

Sábado, octubre 202:30 p.m. Oficina ovalEn la reunión el Presidente propone cambiarle el nombre al bloqueo por el de 'cuarentena'. La alternativa, en caso de que no cedan cubanos y soviéticos, será proceder con el ataque aéreo. Hay gran desilusión entre los asesores partidarios de la línea dura. Lunes octubre 22 11:30 a.m.
Oficina del gabinete
A pesar de los esfuerzos por mantener el incidente en secreto éste empieza a filtrarse. El Washington Post titula en primera página: "Movimientos de marines en el sur, vinculados con la crisis cubana". Al gobierno de Estados Unidos le llega la hora de moverse. Durante las 48 horas que han transcurrido desde la media noche del sábado a la media noche del lunes el Departamento de Estado ha despachado informes secretos de la crisis a Londres, París y Bonn. Le ha enviado una carta del Presidente a Khrushchev y varias cartas individuales de Kennedy al primer ministro McMillan, de la Gran Bretaña; al general De Gaulle, de Francia; al primer ministro Nehru, de la India; al canciller alemán Adenauer, al alcalde Willy Brandt, de Berlín Occidental. También cartas del Presidente a los jefes de Estado de 21 países latinoamericanos. Y ha advertido a 134 embajadas y consulados para que tomen precauciones contra posibles demostraciones hostiles. Kennedy: No deseo esperar a que sean los rusos los que anuncien esta cosa. Y ordena a sus asesores: anuncien que me dirigiré al país esta noche para informar que han sido descubiertas bases de misiles soviéticos en Cuba. A las siete en punto Kennedy se dirige a la nación, y entre otras cosas dice: "En la última semana hemos recopilado evidencia contundente de que bases ofensivas de misiles soviéticos se están preparando en Cuba, y su propósito no puede ser otro que el de proveer capacidad de ataque nuclear sobre el hemisferio occidental... Para detener la construcción de estas bases hemos iniciado una estricta cuarentena sobre todos los equipos militares que sean enviados a la isla. Todas las embarcaciones que naveguen hacia Cuba desde cualquier parte del mundo con este tipo de cargamento serán devueltas".
Martes, octubre 236:00 p.m.Oficina del gabinete
Los norteamericanos reaccionan ante el discurso de Kennedy con alarma pero no con pánico. Las familias se abastecen de alimentos, gasolina y otros elementos de primera necesidad. Los reservistas se preparan. El Presidente se reúne con sus principales consejeros. Los primeros cinco minutos de esta grabación continúan hoy en día retenidos como información clasificada, posiblemente porque contiene testimonios de espías rusos para Estados Unidos. A las seis de la tarde Kennedy y sus asesores se reúnen nuevamente para analizar las acciones del día siguiente, cuando se espera que comience el enfrentamiento militar con las embarcaciones soviéticas en alta mar. Durante el día el primer ministro británico McMillan, en permanente contacto con Kennedy durante esta crisis, ha estado presionando el permiso de Estados Unidos para entregar las fotografías de las bases de misiles en Cuba a los medios de comunicación para apaciguar las protestas contra la acción del gobierno norteamericano. Un mal entendido entre la oficina del Primer Ministro y la Casa Blanca da vía libre a esa publicación. Esa noche los medios norteamericanos expresan su rabia al haber sido 'chiviados' por sus colegas británicos.Las fuerzas militares del mundo entran en estado de alerta. Castro aparece en la TV ordenando una movilización total de los cubanos y colocando al ejército en estado de alerta roja. Miércoles, octubre 2410:00 a.m.Oficina del gabineteEl bloqueo entra en pleno funcionamiento. El Presidente y sus asesores temen que los soviéticos provoquen un grave incidente en el mar para que los resultados presionen el levantamiento del bloqueo por parte de Estados Unidos. Cerca de las 9:30 de la noche llega un nuevo mensaje de Moscú para Kennedy. En él, Khrushchev comunica: "El gobierno soviético ha dado orden a los capitanes de las embarcaciones soviéticas para que no observen las instrucciones de las fuerzas navales norteamericanas que bloquean la isla. En consecuencia, tomaremos las medidas necesarias para proteger nuestros derechos". Jueves, octubre 255:00 p.m. Oficina del gabinete En la edición matutina del Washington Post el conocido columnista Walter Lippmann sugiere que la crisis puede ser resuelta intercambiando el retiro de los misiles soviéticos en Cuba por los misiles norteamericanos en Turquía. En la televisión se transmite el encuentro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. El embajador norteamericano Stevenson reta al embajador soviético Zorin para que diga si hay misiles soviéticos en Cuba o no. "Sí o no, no espere por la traducción. ¿Sí o no?". Cuando Zorin dice que Stevenson tendrá que esperar para obtener su respuesta Stevenson declara: "Estoy preparado para esperar mi respuesta hasta que el infierno se congele". Kennedy, que observa la confrontación, dice: "Tremendo".

Viernes , octubre 26
Mañana, tarde y noche Oficina del gabinete El secretario general de las Naciones Unidas U Thant presenta su propuesta: no más barcos con armamentos. No más trabajos en las bases de los misiles y la obligación de desmantelar las ya existentes en un término de 48 horas. A las nueve de la noche llega un nuevo cable de Khrushchev a Kennedy con anotaciones manuscritas del primero, el que constituye la primera luz en este oscuro túnel: "Si el presidente Kennedy y su gobierno nos dan la seguridad de que Estados Unidos jamás participará en un ataque a Cuba o en alguna acción semejante, esto cambiaría todo. Habría una desmovilización y el problema del armamento desaparecería". Para los norteamericanos, con cierto cauteloso optimismo, esto significa que los soviéticos están dispuestos a negociar a cambio de un compromiso de no invasión a Cuba. Esa noche el presidente Kennedy se trasnocha. Hasta muy tarde permanece en su despacho viendo la película Vacaciones romanas, en la que la actriz Audrey Hepburn es una princesa que logra pasar un día de incógnito enamorada de un periodista.Sábado, octubre 2710:00 a.m. Oficina del gabinetePero inexplicablemente la agencia Reuters, reportando el contenido del mensaje de Khrushchev a Kennedy, habla de una supuesta condición de la Unión Soviética sobre el retiro de los misiles norteamericanos de Turquía a cambio de los rusos en Cuba que no aparece en el mensaje original leído el día anterior por el Presidente de Estados Unidos. Se acuerda entonces que el gobierno norteamericano no se dará públicamente por aludido en el tema de Turquía aunque no se descarta una acción en este sentido. Mientras tanto llega una grave noticia: un avión norteamericano U-2 ha sido derribado y su piloto muerto. Las cosas se agravan. El trabajo en las bases de los misiles continúa y la embarcación rusa Grozny se acerca peligrosamente a la línea de bloqueo, abocado a lo que todo el mundo teme que pueda llegar a suceder.
Para empeorar las cosas, Khrushchev aparenta haberse retractado de su oferta de la noche anterior. Aparece una nueva versión de su carta al presidente Kennedy, diferente a la que contenía sus anotaciones manuscritas, en la que se confirma su exigencia de intercambiar los misiles en Cuba por los misiles norteamericanos en Turquía, a la que se refería el cable de la agencia Reuters: "Usted, señor Presidente, está preocupado con respecto a Cuba porque está a una distancia de 90 millas de las costas norteamericanas. Sin embargo Turquía es nuestro vecino. ¿Usted se cree en el derecho de demandar seguridad para su país y el retiro de ese armamento que califica de ofensivo, sin reconocernos ese derecho a nosotros?".
El presidente Kennedy acepta que hay una obvia paridad en esta nueva oferta. Pero si esta propuesta es aceptada los turcos, en particular, y La Otan, en general, podrán argumentar que Estados Unidos vendió a sus aliados para proteger sus propios intereses nacionales. Pero si la propuesta es rechazada la tercera guerra mundial podría iniciarse con la disculpa de unos pocos misiles, los de Estados Unidos en Turquía, que hasta el Pentágono ha reconocido que son obsoletos. Eventualmente Kennedy toma la decisión de enviar a Khrushchev un mensaje público aceptando la condición de la no invasión a cambio del desmantelamiento de las bases de misiles en Cuba. Pero también le envía un mensaje privado aceptando negociar sobre el tema de los misiles en Turquía en un futuro. Lunes, octubre 2810.00 a.m.Oficina oval y oficina del gabinete En la mañana del 28 de octubre el Grozny, en ruta hacia la zona de intercepción, apaga sus motores. A las 9:00 a.m. los servicios de noticias anuncian un nuevo cable de Khrushchev a Washington. En él, finalmente, el gobierno soviético anuncia que desmantelará y removerá sus misiles de Cuba. A pesar de que queda mucha negociación por delante la crisis de los misiles ha terminado.
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