Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2009/08/08 00:00

Con un papá como éste...

Con un papá como éste...

Ryan O'neal sabe que no ha sido un buen padre y lo reconoce abiertamente: "No he debido ser papá -confesó recientemente a la revista Vanity Fair-. Sólo miren el trabajo que he hecho con mis hijos: o están en la cárcel o deberían estarlo". Pero esa mala relación llegó a un extremo lamentable, pues le habría coqueteado a su propia hija, Tatum, en el funeral de su mujer, Farrah Fawcett, con quien tuvo una larga e intermitente relación hasta cuando falleció de un cáncer colorrectal en junio. "Acababa de poner el ataúd en el coche fúnebre cuando una hermosa rubia se me acercó y me abrazó", contó O'Neal, quien le preguntó a la mujer si tenía algo de tomar y un carro, antes de darse cuenta de su error: "Papá, soy yo, Tatum", le dijo ella. "Sólo estaba tratando de ser agradable con esa extraña sueca, pero era mi hija. ¡Es tan lamentable!". Tatum le restó importancia al incidente: "Hacía años no nos veíamos y él siempre fue un mujeriego y un vividor". Además de Tatum, quien escribió una autobiografía en la que narra sus problemas con las drogas y su mala relación con su progenitor, O'Neal tiene tres hijos: Griffin, quien ha dicho que su padre le ofreció cocaína a los 11 años; Patrick, y Redmond. Este último, producto de la relación con Fawcett, es el único que todavía se trata con Ryan, quien lo visita en la prisión donde cumple una pena por posesión de drogas. "Hablé con mis hijos por años y fui un desastre. Ahora no los veo y nunca había sido más feliz", dijo O'Neal.

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