Lunes, 23 de enero de 2017

| 1997/09/08 00:00

COSITA SERIA

Andrea Echeverri no tiene las curvas ni la belleza de las grandes estrellas. Sin embargo se ha convertido en una de las artistas más queridas del continente.

COSITA SERIA

Andrea Echeverri, la cantante líder del grupo Aterciopelados, tiene todos los ingredientes necesarios como para no triunfar en una sociedad moderna. No tiene el glamour de las modelos, ni la belleza de las actrices, ni la figura perfecta de las reinas. Para colmo de males no le gusta vestirse 'pinchada' con ropa de diseñador como a la mayoría de famosos, sino con ropa de segunda mano. Tiene un sentido de la estética en el cual no cabe el maquillaje tradicional sino los aretes y los tatuajes y maneja un vocabulario muy sencillo en el que desapareció el sofisticado tú para darle paso al 'sumercé'. Pero tal vez por ir en contra de la corriente, por despreciar el dinero y ser enemiga del derroche, Andrea Echeverri se ha convertido en uno de los personajes colombianos más atractivos en el exterior. Y aunque es la imagen de todo el grupo, ella sola ha cautivado con su carisma a un público joven en toda América Latina y en la colonia hispana de Estados Unidos. Es la niña consentida del canal latino de MTV. Tampoco es un secreto que el grupo Soda Stereo y su líder Gustavo Cerati adoran a Andrea. Ella fue su invitada para un unplugged de la canción La ciudad y la furia, cuya versión se ha convertido en un completo éxito. En los conciertos el público se enloquece con ella. Compañías comerciales multinacionales, como Fritolay y Mazda, le han ofrecido jugosos contratos publicitarios y más de un político bogotano le ha coqueteado para que le sirva de imagen para su campaña en las próximas elecciones. Recientemente fue invitada al programa de entrevistas de CBS con Jaime Bayly y con su estilo informal y sus respuestas atrevidas logró que este periodista _siempre muy en control de las situaciones_ se relajara como nunca. Nadie entiende el fenómeno. Porque con esa imagen y con canciones en cuyas estrofas abundan frases ordinarias como 'cagarse de la risa' o 'le di en la jeta', era para que Andrea despertara rechazo. Y al principio eso fue lo que causó. Para muchos, ella era sinónimo de locura y perdición. Sin embargo cada vez más la gente ve en ella una mujer inteligente y coherente que sabe muy bien lo que quiere en la vida y que no permite negociar sus principios. Para las mujeres es una 'bacana' que ha podido ir contra la corriente sin importar el comentario de los demás. Esa rebeldía se aprecia en las decisiones que toma a diario. Sin importar el conflicto en su casa, hace unos añosse fue a vivir con su novio de entonces, Héctor Buitrago, el líder de Aterciopelados. Recientemente rechazó una oferta de más de 150.000 dólares con una compañía multinacional de alimentos porque le exigían quitarse los aretes y maquillarse los tatuajes. Por ese desprendimiento de lo material es que no tiene problema en seguir montando en buseta y buscando sus atuendos en las rebajas de la Caracas. Por todas sus actitudes ella se ha convertido para sus fans en el símbolo de la independencia y la libertad. "En Estados Unidos es considerada la punta de lanza de la mujer latina, diferente a la chicana que es sumisa y tradicional", explica Julio Correal, manager del grupo. "Muchas mujeres en el hemisferio se identifican con ella porque ha sido capaz de criticar el machismo y al mismo tiempo asumir una vida diferente, algo que no todas logran". Pero no siempre fue así. Andrea es la cuarta hija de una conservadora familia paisa. Al igual que sus tres hermanos, su destino no era muy diferente al de estudiar, seguir una profesión, casarse y tener hijos. El libreto iba de acuerdo con lo planeado cuando era alumna del colegio La Candelaria. "Era muy pila, juiciosita. Siempre la primera de la clase y la becada de todos los años", dice su mamá Amparo de Echeverri. Sin embargo las cosas empezaron a cambiar cuando ingresó a la facultad de arte de la Universidad de los Andes. Se metió en el cuento de la cultura alternativa, a vestirse de una manera poco convencional y luego vinieron los tatuajes, los aretes y la música. Doña Amparo, que siempre ha sido una señora muy elegante, sufría por esa actitud. "Ella me decía no salga así, mire que qué van a decir", recuerda Andrea. "Ahora viven recontentos y orgullosos de su hija", añade.Después de tres discos y giras por España y toda Latinoamérica es la misma cantante sencilla de los 'antros' bogotanos donde comenzó la historia de Aterciopelados. También sigue siendo la niña tímida, juiciosa _porque el éxito exige disciplina_ y asustada de siempre, que se toma un par de tragos antes de un concierto para calmar los nervios. "Soy una mezcla rara. Soy muy liberal en mis ideas pero como fui criada en un medio tradicional tengo el tacto suficiente para respetar a los demás. Eso equilibra un poco. Porque podía haber más reclamos de lo espantosa que soy".

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