Viernes, 31 de octubre de 2014

| 1988/04/11 00:00

CRIA CONEJOS...

La última amante del editor de Playboy decide demandarlo.

CRIA CONEJOS...

El refrán que dice "cría cuervos y te sacarán los ojos" parece en estos días hecho a la medida para Hugh Hefner, el creador de la revista erótica Playboy. Carrie Leigh, su última conejita personal a quien sacó, como a las anteriores de las páginas de su publicación para convertirla en primera dama de su imperio hedonista, lo acaba de demandar por más de US$5 millones pues, según ella, faltó a sus promesas de enamorado.
Es la primera vez que una cosa así le sucede al magnate desde que inició su largo rosario de favoritas, hace más de 20 años. Su estilo ha sido el de un pigmalión de la vida real, que solía abrumar a sus escogidas, entre las cuales se destacaron Barbie Benton y Sondra Theodore, con lujos, conexiones con el medio cinematográfico, fama y fortuna, de tal manera que, cuando su reinado terminaba, las exconejitas estaban en posición de bandearse por si mismas. Como contraprestación, ellas debían cumplir su papel de compañeras públicas y privadas de Hefner sin causar mayores conflictos.
Sin embargo, esta vez las cosas no le salieron del todo bien al apóstol del sexo recreacional. Con una actitud que hoy parece algo estudiada de antemano, Carrie Leigh se salió del patrón de comportamiento de sus predecesoras, y demandó a Hefner luego de hacerle peticiones a todas luces imposibles para él de cumplir. "Me prometió casarse conmigo, tener un hijo y sostenerme", dijo la modelo en una reciente rueda de prensa en la que, al lado de su abogado Marvin Mitchelson, anunció su rompimiento con Hefner; que se produjo, según ella, por la influencia maléfica de Jessica Hahn, conocida el año pasado por el escándalo sexual con el predicador de televisión Jim Bakker.
Hefner, por su parte, en declaraciones a la revista People, niega todo."Yo soy el peor objetivo para una demanda de esa naturaleza, porque soy el soltero más confirmado del siglo XX".
Por lo que parece, a Hefner se le fue la mano en atenciones con Leigh, quien sucedió a Sharon Tweed como concubina oficial en 1983. En esa época la modelo tenía 19 años y vivia en su nativa Toronto de donde la sacó Hefner para llevarla a vivir a la mansión de Playboy en Holmby Hills, California. Según el editor, le asignó una mesada de US$5 mil mensuales, el uso personal de una limosina Mercedes Benz y un instructor privado, la tapó bajo una montaña de pieles y la puso frente a las cámaras de los fotógrafos de moda más exclusivos y famosos de los Estados Unidos. Sin embargo, para muchos allegados, Carrie ya estaba cocinando la jugada que más tarde le haría el avejentado editor.
Michael Roche, un peluquero que tuvo mucho contacto con toda la historia, afirma que Carrie Leigh estaba utilizando a Hefner desde mucho antes del rompimiento para satisfacer su obsesión por la fama. En favor de esa versión juega el hecho de que el abogado Mitchelson admitió haberse visto varias veces en privado con su cliente durante los últimos 5 meses. Roche afirma también que la Leigh, al contrario de sus predecesoras, no tenía ninguna intención de hacer carrera como modelo, y que prefería la vida nocturna a su profesión."Parte de ser modelo implica levantarse a las 6 de la mañana para comenzar a trabajar, no levantarse a las 3 de la tarde con cara de trasnocho".Según el mismo Roche, la presencia de Jessica Hahn, quien se mudó a la misma mansión después de su escándalo con el predicador y luego de posar desnuda para la revista, le produjo un verdadero ataque de celos a Carrie Leigh, a quien enfermaba no haber sido el centro de un escándalo de esas dimensiones.
En su demanda, Leigh afirma que Hefner le pidió que tuvieran un hijo y que, cuando ella quedó embarazada, la presionó para que abortara la criatura. Hefner afirma en su defensa que no hizo tal cosa, y que cuando supo que estaba embarazada, se sorprendió pues "yo soy un tipo responsable y cuidadoso y por eso hasta ahora no había tenido ninguna demanda de paternidad".
Todo parece indicar que el embarazo había sido una maniobra de Carrie para atrapar definitivamente a Hefner, aunque el testigo Roche afirma que el abogado le había dicho a la modelo que llegar a tanto no era necesario, "si se quedaba con Hefner un par de años más".
Lo cierto es que en enero Carrie no pudo más, abandonó a su amante y, acto seguido, lo demandó. Hefner, por su parte, ha asumido una actitud más bien filosófica: "Esto no es una demanda de alimentos, sino una maroma publicitaria". Por lo pronto, busca consuelo a sus penas en los brazos de su siguiente conejita, la espectacular rubia Kimberley Conrad. Así, no hay pena que valga.

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