Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1986/06/30 00:00

CRONICA DE UN CHEQUE ANUNCIADO

García Márquez se enfrenta a los productores de la película basada en su obra

CRONICA DE UN CHEQUE ANUNCIADO

Había gran excitación en Mompox y en Cartagena. Después de varios meses de preproducción, estaba por iniciarse el rodaje de la película "Crónica de una muerte anunciada", dirigida por Francesco Rosi. Con base en la obra de García Márquez y con un elenco internacional encabezado por Antony Delon y Ornella Muti, la superproducción era la segunda película de calibre internacional que se producía en Colombia después del filme británico "La misión", rodada el año pasado en Cartagena, la cual se acaba de ganar la Palma de Oro en el Festival de Cannes.
A pesar del triunfo de la película anterior, la reputación de Colombia no quedó muy por lo alto en Cannes, pues los productores habían tenido que enfrentar serios problemas laborales durante la filmación. Estos les habían dejado tan mal recuerdo que durante el prestigioso festival francés no hicieron más que difundir la recomendación a sus colegas de no escoger a Colombia como escenario cinematográfico. "Crónica de una muerte anunciada" representaba entonces la reivindicación del prestigio del país como centro internacional de cine, en la medida en que no se presentaran grandes percances durante la estadía del equipo multinacional que la producia.
Lamentablemente se presentó uno. Una disputa alrededor de la interpretación del contrato sobre derechos de autor suscrito entre la representante de García Márquez en Barcelona, Carmen Balcells, y los suizos productores de la película, Francis von Buren e Yves Gasser, creó una minitormenta que llegó a alterar transitoriamente la paz momposina que reinaba en los primeros días del rodaje.
El contrato contenía dos cláusulas aparentemente contradictorias. Una concreta, que estipulaba que la totalidad del pago de los derechos de autor debería hacerse antes de comenzar el rodaje. La otra, más general, establecía que, en caso de incumplimiento de cualquiera de los pagos enumerados en el contrato, el autor tendría que notificar a la contraparte por escrito este incumplimiento y si éste no se corregía en el término de 30 días, los derechos revertirían al escritor. Los suizos, que tenían algunos problemas de liquidez, decidieron acogerse a esta cláusula general retrasando así 30 días el pago de los derechos de García Márquez. Esto tuvo como consecuencia que se inició el rodaje sin haber pagado la totalidad de lo adeudado al autor, lo cual indignó a Gabo, aunque se ajustaba a los términos del contrato. (Ver recuadro).
El Premio Nobel, alegando la defensa de los derechos de autor de todos los escritores colombianos, exigió el pago inmediato señalando que, de no hacerse en 24 horas, demandaría el contrato y tomaría las medidas para evitar la finalización del rodaje. Inicialmente, los productores consideraron que el asunto se limitaba a una controversia acerca de la interpretación del contrato que debería ser dirimida por los canales jurídicos pertinentes. Sin embargo, esto no fue tan fácil, pues García Márquez comenzó a bombardear con llamadas telefónicas a sus amigos en los medios de comunicación y en el gobierno para expresarles su indignación.
La estrategia resultó. Ante la amenaza de un escándalo que podía crear un mal ambiente a una superproducción de 8 y medio millones de dólares, y después de una diplomática intervención del Ministerio de Comunicaciones, los productores decidieron acceder a la solicitud del escritor. Las gestiones del caso las hicieron en Colombia a través de su apoderado legal, José Joaquín Caicedo Perdomo, quien adelantó las negociaciones pertinentes durante la minicrisis.
Como aspecto anecdótico final del caso sucedió que la representante de García Márquez había fijado un plazo límite para recibir el giro en España, cuando el contrato señalaba que los pagos sólo se podían hacer mediante cheque. Para evitar cualquier mal entendido, el productor Francis von Buren se presentó minutos antes de la hora señalada ante un notario suizo de la ciudad de Neuchatel, a quien hizo certificar en documento público que había visto el cheque antes del plazo establecido y presenciado su envío por correo certificado a Barcelona. Esto inicialmente no convenció mucho al Nobel, quien durante las 48 horas de viaje del sobre de Suiza a España, intensificó su ofensiva manteniendo en suspenso a la prensa nacional e internacional sobre sus intenciones. Inmediatamente llegó el tan anunciado cheque, volvió a reinar la cordialidad y el incidente fue dado por terminado oficialmente por doña Carmen Balcells mediante un telex enviado al apoderado de la compañía productora en Colombia.
LAS CLAUSULAS DEL CONFLICTO
CLAUSULA 9
"... la totalidad de los derechos deberá cancelarse el primer día de rodaje...".
CLAUSULA 10
"Ante el incumplimiento de pago de cualquiera de las sumas señaladas en el presente contrato, sea cual fuere el motivo, y previa notificación por carta recomendada, que no haya sido resuelta favorablemente durante los 30 días siguientes, el presente contrato quedara rescindido si así lo considera el cediente".

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