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| 3/9/2011 12:00:00 AM

¿Cuál es el hombre más feliz del mundo: Wong o Ricard?

Son dos hombres con muy pocas cosas en común. Uno es asiático y asentado en la cultura gringa. El otro, europeo y radicado en el Himalaya. Uno es empresario; el otro, un gurú. Son considerados como los más felices del mundo ¿Por qué?

Wong encaja con el ideal de felicidad estadounidense, mientras que Ricard tiene un cerebro que ha logrado resignificar el mundo y suprimir sentimientos negativos. Wong tiene hijos y Ricard es célibe. Sin embargo, coinciden en que creen en algo y dicen ser felices, muy felices. Así, al menos, lo demuestran sus sonrisas marcadas.

Vea quiénes son y saque sus propias conclusiones:

Wong

Tiene 69 años. Mide 1,80 metros. Asiste a una sinagoga en Honolulú y en consecuencia se alimenta con comida kosher. Es de origen asiático. Tiene una empresa de gestión de salud y goza de buena salud. Es Alvin Wong, quien según una investigación sobre bienestar, tiene el perfil de la persona más feliz de los Estados Unidos.

El estudio de bienestar hecho por Gallup-Healthways y publicado por ABC reveló que para los estadounidenses, las características de la persona más feliz son las de un hombre de origen asiático de 65 años o más, alto, residente en Hawaii, casado, padre, religioso, con un negocio propio y con una renta superior a los de 120.000 dólares al año.

“Una persona que encaja en este perfil es alguien muy optimista, con una buena salud emocional, que se enfada poco y no sufre de depresión, estrés, ni enfermedades crónicas. Es probable que esta persona coma bien, haga ejercicio regularmente, trabaje en un sitio con buen ambiente y tenga fácil acceso a la sanidad. También es posible que esta persona sea mayor y tenga medios suficientes para vivir cómodamente”, aseguró John Harris, vicepresidente de las innovaciones en Healthways.

Una vez se conocieron los resultados de la encuesta sobre cómo creen los estadounidenses que es la persona más feliz, los medios de comunicación de ese país comenzaron la búsqueda de una persona con esas descripciones y descubrieron a Wong.

Cuando el New York Times lo llamó para que explicara cómo se sentía, se echó a reír. Creyó que se trataba de una broma. Para gran alivio de los investigadores, Wong dijo que sí, que efectivamente era muy feliz.

Desde que Wong fue descubierto por los medios de comunicación se ha convertido en una celebridad y ha sido consultado para conocer su estilo de vida y los secretos de la felicidad.

Ricard

En otro lado del mundo hay un hombre que no tiene una billetera abultada ni una mansión. Tampoco es una celebridad del cine. No tiene ahorros. Es célibe. Y pasa varias horas meditando. También él ha sido considerado el hombre más feliz del mundo. Se trata de Matthieu Ricard, asesor personal del Dalai Lama.

En 2007 hubo un estudio de la Universidad de Wisconsin que midió el grado de estrés, enojo, placer, entre otras sensaciones. Los resultados de los cerebros estudiados fueron comparados y clasificados en rangos que medían desde el muy feliz hasta muy infeliz. El cerebro de Ricard superó con creces los límites de la felicidad promedio de los cerebros estudiados, incluso, de los previstos en el estudio.

El problema es que el estilo de vida de Ricard dista mucho de los ideales perseguidos en Occidente, pues su vida ha sido una constante renuncia.

Ricard nació en 1946, en París. Es hijo del filósofo ateo francés Jean-François Revel, quien fue intelectual reconocido del país galo. Su madre Yahne Le Toumelin fue una pintora surrealista antes de convertirse en monja budista. Vivió el furor de los años sesenta y tras terminar su bachillerato estudió biología molecular en el Instituto Pasteur de Paris. Ricard trabajó con el premio Nobel de medicina François Jacob. Pero de la ciencia pasó al estudio del budismo, lo que lo llevó a dejarlo todo, incluso las convicciones ateístas.

Hoy vive en Nepal, en el en el monasterio Shechen Tennyi Dargyeling, en donde se dedica a la meditación y a escribir. Sus libros y conferencias se venden por todo el mundo. Pero lo que lo hace feliz no es “tener”, sino “descubrir”, pues en su criterio la felicidad está en uno mismo.

En 2009, Ricard fue invitado a hablar en el Foro de Davos, que desde los setenta reúne a las élites económicas globales, en donde abogó por una felicidad más altruista. En una entrevista publicada entonces por Swissinfo.com dijo: “con una felicidad altruista, todo el mundo es ganador. La búsqueda desenfrenada de una felicidad egoísta conduce a situaciones donde todo el mundo es finalmente perdedor. Un poco de perspicacia, de juicio y sensatez permiten ver que estamos todos en el mismo barco y que nadie gana con actuar en contra”.

La pregunta sobre el secreto de la felicidad ha sido objeto de numerosas investigaciones. Para Ricard, el odio, la envidia, entre otras reacciones negativas son construcciones artificiosas, que pueden ser suprimidas de la existencia. De hecho, en una entrevista hecha por ABC a comienzos de este año dijo con modestia, respecto al hecho de que se le considere el hombre más feliz del mundo, que hay mucho de publicidad en ello. Lo que encontraron los investigadores fue que “cuando nos comprometemos incondicionalmente con la compasión y el amor hay ciertas partes del cerebro que se estimulan. Pero no sé cómo se puede comparar eso con el resto de la humanidad”, dijo. En otras palabras, el secreto está adentro.

Wong por su parte cree que hay que aprender a reírse de sí mismo. “Mi filosofía de vida es, si usted no puede reírse de sí mismo, la vida va a ser muy terrible para usted”, dijo al DailyRecord.co del Reino Unido.
Y usted qué dice: ¿Ricard o Wong?

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