Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2007/08/25 00:00

Dandy visionario

Se cumplen 40 años de la muerte de Brian Epstein, el hombre sin el cual el mundo no habría conocido a The Beatles.

Brian Epstein no sabía nada acerca del mundo de la música popular antes de conocer al cuarteto de Liverpool. Luego se transformó en el empresario más exitoso del género

En las películas de los conciertos de The Beatles, además de las fanáticas que gritaban, manoteaban y se desmayaban, se puede distinguir detrás de los amplificadores una figura emblemática. Un hombre de cara redonda, perfectamente vestido y peinado, que movía la cabeza al ritmo de la música y balbuceaba las letras sin dejar de mirar un segundo el escenario en la más absoluta concentración. Era Brian Epstein, manager, amigo y compañero fiel del cuarteto de Liverpool hasta cuando murió, el 27 de agosto de 1967.

"Yo no había tenido nada que ver con el manejo de artistas pop antes del día en que fui al club The Cavern y escuché tocar a The Beatles. Era un mundo nuevo para mí. De inmediato quedé impactado con su música, con su ritmo y con su sentido del humor sobre el escenario. Después, cuando los conocí, me impresionó su encanto personal. Y fue ahí donde en verdad comenzó todo", recordaba Epstein en una de las tantas entrevistas radiales que dio durante la época de la beatlemanía. Cuando se dio ese primer encuentro en 1961, John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y el entonces baterista Pete Best eran un grupo de jóvenes mal hablados vestidos con jeans y chaqueta de cuero, que comían y bebían sobre el escenario. Hasta hacía sólo un par de meses habían estado probando suerte en los clubes de Hamburgo y aún no lograban captar la atención de las disqueras.

Sin Epstein, el fenómeno de los Beatles no se habría dado. Fue él quien los vistió con trajes de paño y corbata, les prohibió fumar durante los conciertos y les enseñó a hacer una venia teatral al final de sus canciones. Esas actitudes generaron esa magnética mezcla entre su apariencia de niños buenos y la rebeldía de su música. Pero además, fue este hombre de familia judía y clase media alta quien, después de tocar las puertas de todas las disqueras importantes, logró que George Martin accediera a firmar con la banda bajo el sello Parlophone de EMI. Su primera prueba de fuego fue despedir a Pete Best, cuyo estilo de tocar no encajaba con el grupo, y traer a Ringo Starr. Lo que siguió hace parte de las imágenes más relevantes de la historia del siglo XX.

Pero su vida no fue fácil. Desde la adolescencia descubrió que le gustaban los hombres. Eso era entonces terrible, pues en Gran Bretaña la homosexualidad era ilegal y se castigaba con cárcel. Tener que esconder sus inclinaciones sexuales llevó a muchas especulaciones. Entre ellas que tuvo relaciones con John Lennon, por quien sentía una fuerte atracción, como cuenta Peter Brown, asistente personal de Epstein, en su libro The love you make y como se afirma en la película The hours and times.

Epstein provenía de una familia de comerciantes y su padre tenía un reconocido almacén de muebles, pero él soñaba con el teatro. Tanto, que se fue a Londres a estudiar en la Academia Real de Arte Dramático. A su regreso quedó al frente del almacén de instrumentos y electrodomésticos de su familia llamado Nems, nombre que luego adoptó para su compañía de manejo de artistas. Pues también tuvo a su cargo otros músicos como Cilla Black, Gerry & The Pacemakers y The Fourmost. "Era feliz cuando atendía las necesidades del grupo. Le encantaba llevarlos a comer, que conocieran los lugares, estar pendiente siempre", dijo a SEMANA Jon Gould, autor de Can't buy me love: The Beatles, Britain and America, una biografía que se lanzará en Estados Unidos en octubre, basada en la música de la banda. Por eso uno de los momentos más duros para él fue cuando en agosto de 1966 The Beatles decidieron no volver a hacer conciertos. Era sobre todo en las giras cuando Epstein tenía más tiempo para compartir con ellos.

Patti Boyd, primera esposa de George Harrison, cuenta en su recién publicada autobiografía que Brian era casi como un padre para ellos, al punto que George le pidió permiso a él antes de proponerle matrimonio. "Fue el más imperfecto de los manager: descuidado con los números, ingenuo en las negociaciones y cándido en el acuerdo de regalías. Tuvo, eso sí, una gran virtud en medio de tanto defecto: realmente quiso a los Beatles en su doble dimensión, como artistas y como seres humanos. Era su fan número uno", aseguró Gustavo Gómez, periodista y crítico musical.

Con el tiempo, su adicción a las anfetaminas y otras drogas se agravó, al punto que sufría de insomnio constante. Se sometió a varias curas de sueño que no dieron resultado, lo que aumentó su depresión. "Al final estaba tan debilitado, que no tenía mucho control sobre el grupo y en esa orfandad ellos se volcaron hacia su nuevo guía espiritual, Maharishi Mahesh Yogi", explicó a SEMANA Andrés Ospina, periodista y realizador de Radiónica.

John, Paul, George y Ringo se encontraban precisamente con el Maharishi en Bangor, al norte de Gales, cuando Brian, a los 32 años, fue encontrado muerto en su cama con una sobredosis de barbitúricos aparentemente accidental. Murió tranquilo. Las caras aturdidas de sus cuatro amigos más cercanos quedaron registradas para la posteridad por las cámaras de los noticieros que los buscaron para conocer su reacción ante la noticia. "Era uno de nosotros", fue de lo poco que atinó a decir Lennon, dando a entender al mundo que si alguien merecía el preciado titulo del quinto Beatle era él. "The Beatles terminaron cuando Eppy murió. Yo sabía, muy en lo profundo de mi ser, que eso era todo. Sin él, se acabó todo", confesó Lennon años más tarde. En efecto, el grupo se separó sólo dos años y medio después.

Epstein siempre mantuvo la apariencia de un hombre mayor, por su elegancia al vestir y sus finos modales. Pero al igual que las leyendas del rock, vivió rápido y murió joven. Hasta el día de hoy sigue siendo el hombre tras bambalinas, el que menos aplausos recibió por el éxito del grupo más grande de todos los tiempos. Por eso ahora un gran grupo de seguidores se dedica a recoger firmas para que su nombre sea incluido en el Rock and Roll Hall of Fame, lugar que sin duda merece. En 1965, cuando The Beatles recibieron sus títulos como Miembros de la Orden del Imperio Británico (la sigla en inglés es MBE), por su aporte al comercio, a Brian no lo distinguieron. Quizá fue entonces cuando Paul y George mejor describieron su importancia: "MBE en verdad significa Mister Brian Epstein".

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