Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 5/26/2007 12:00:00 AM

De Aguablanca a Nueva York

Diez caleños, otrora rivales a muerte, bailarán frente a la estatua de La Libertad. Se trata de 'Danza por la Tolerancia', proyecto que apoya la fundación AlvarAlice.

A Bailando por un sueño. Así vivieron el último año 10 adolescentes del Distrito de Aguablanca, un sector marginal de la capital vallecaucana, desde cuando el suizo Marco Stoffel, presidente de la fundación Tercer Mileno, los visitó en abril de 2006. Impresionado por su talento, retó al grupo a que inventara una coreografía que represente la intolerancia y diferentes maneras de superarla. Como premio les ofreció financiar el proyecto que, de tener éxito, culminaría con un intercambio cultural en Estados Unidos.

Desde entonces no han tenido descanso. Los muchachos se dedicaron a ensayar y montar una obra a la que bautizaron More. Utilizando las sílabas iniciales de los dos barrios donde viven: Mojica y Retiro. En el show aparecen varios personajes sacados de sus calles: prostitutas, vendedores de droga y pandilleros, entre otros, como también vecinos decentes. A ritmo de salsa, reguetón y merengue, los personajes van encontrando formas para convivir tolerando sus diferencias.

La obra gustó tanto, que Stoffel la incluyó en el proyecto Danza por la Tolerancia y, tal como les prometió, esta semana se presentarán en el Red Hook Festival. Un encuentro de música experimental que se realiza desde hace 13 años en la única zona de Nueva York que tiene vista frontal hacia la estatua de La Libertad.

Los jóvenes de Aguablanca también van a estar en una fiesta para recaudar fondos, organizada por María Eugenia Garcés, presidenta de la fundación AlvarAlice. Allí los recibirá Caroline Kennedy, que será su anfitriona, y conocerán a Catalina Sandino. "Me conmovió saber que estos jóvenes de barrios marginales han podido canalizar, a través de la expresión artística, toda su agresividad, tristeza y frustración. Me siento orgullosa de ver que por medio del arte están superando el círculo vicioso de la violencia y la intolerancia. Y feliz de que puedan vivir en carne propia que los sueños se convierten en realidad con trabajo, disciplina y persistencia, cuando se dan y se saben aprovechar las oportunidades", dijo a SEMANA la destacada actriz colombiana.

Tras la historia de su viaje para bailar frente a la estatua que representa a la libertad, se esconde el drama de los miles de jóvenes que, como ellos, no tienen ese derecho fundamental y mucho menos, un futuro cierto. El Distrito de Aguablanca es el sector más deprimido de Cali, allí se potencian varios elementos generadores de violencia: pobreza, tráfico de droga, delincuencia común y deserción escolar.

"Nunca le tuve miedo a nadie porque desde los 15 andaba montada con mi revólver y un puñal, por si las cosas se complicaban", recuerda Mayer, una negra de 20 años que sonríe como si sus problemas se hubieran esfumado. Sus ojos relampaguean cuando habla del pasado. "Acá peleábamos por cualquier cosa: unos tenis, una chaqueta o porque alguno pasaba frente a tu casa y te decía que era fea", señala tratando de explicar la rivalidad entre los habitantes de Mojica y Retiro. "Nos organizamos en bandas y salíamos a la principal (vía) a darnos piedra o cuando veíamos a alguien del otro barrio sólo por ahí, lo cascábamos", dice otro de los bailarines.

Hace un año la rivalidad en estos dos barrios cobró sus primeros muertos. Los muchachos, cuyas edades oscilan entre los 15 y los 20 años, se asustaron. "Alguien nos contó que había una casa donde estaban regalando cosas, y fuimos por puro interés. Allí conocimos al señor Stoffel y cuando prometió llevarnos a Estados Unidos si sacábamos el proyecto adelante, no volvimos a pensar en nada más", comenta Kelly, la más alta de las bailarinas.

Este proyecto cuenta con otra hada madrina en la hermana Alba Estella Barreto, quien lleva más de 30 años trabajando en Aguablanca, a través de la fundación Paz y Bien. "Buscamos desvincular a los jóvenes de grupos al margen de la ley y prevenir actividades delictivas. Así mismo, promover habilidades necesarias para formar ciudadanos honestos y productivos, pese a los altos niveles de pobreza y violencia que caracterizan su entorno", dice la hermana mientras disfruta el último ensayo de sus pupilos.

Es indudable que Danza por la Tolerancia ha transformado las vidas de estos jóvenes, ayudándolos a superar su intransigencia y, en algunos casos, salvándoles la vida. 
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1855

PORTADA

Exclusivo: la verdadera historia de la colombiana capturada en Suiza por ser de Isis

La joven de 23 años es hoy acusada de ser parte de una célula que del Estado Islámico, la organización terrorista que ha perpetrado los peores y más sangrientos ataques en territorio europeo. Su novio la habría metido en ese mundo.