Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1998/05/11 00:00

DE BUENA FE

Llega a Colombia Giorgio Bongiovanni, el hombre que afirma conocer el tercer misterio de la Virgen de Fátima.

DE BUENA FE

Todo católico que se respete conoce la historia de Lucía, Jacinta y Francisco, los pastorcitos de Fátima (Portugal). Según el relato, la Virgen se les apareció en 1917 y les reveló tres misterios, el último de los cuales no podía ser divulgado sino hasta 1960. Lucía, la única sobreviviente, le confió el secreto al Papa con la promesa de que éste sólo lo podría comunicar a su sucesor. Cuando llegó la fecha crucial el Vaticano se abstuvo de divulgarlo. Argumentó que su contenido era muy peligroso. Esta versión, con visos apocalípticos, es la que la mayoría de los creyentes conoce.
Sin embargo de un tiempo para acá las cosas han cambiado. Al menos eso es lo que dice Giorgio Bongiovanni, un humilde zapatero italiano, que en 1989 tuvo una visión. "Era de aspecto femenino y su brillo superaba al del sol, me dijo que me daría una misión y que me vería de nuevo en Fátima". El 2 de septiembre de ese año Bongiovanni viajó a Fátima, donde, según él, sintió de nuevo la presencia divina: "La Virgen me preguntó que si yo estaba dispuesto a sufrir. Le respondí que sí y en ese instante salieron dos rayos de su pecho que me atravesaron las manos".
Luego de recuperar la conciencia el italiano contó a sus amigos que la Virgen le había revelado el secreto de Fátima y que su misión era darlo a conocer. Desde entonces viaja por el mundo narrando su experiencia sin que el Vaticano la avale o la rechace. Bongiovanni sostiene que la Iglesia no ha negado su versión porque sabe que es cierta. Al parecer el misterio se refiere a una guerra en la segunda mitad del siglo XX, a la creación de armas capaces de aniquilar a la humanidad y a la destrucción de los pueblos. Según afirman algunos, durante la crisis de los misiles de Cuba en 1961, el Papa Juan XXIII habría enviado misivas a los dirigentes de las grandes potencias en las que les advertía sobre las consecuencias de un enfrentamiento nuclear. En ellas supuestamente les revelaba el famoso tercer misterio de Fátima, lo que habría ayudado a evitar la tercera guerra.
Los seguidores de Bongiovanni sostienen que la prueba de que su historia es veraz se encuentra en los estigmas (las cicatrices que dejaron los clavos en el cuerpo de Cristo después de la crucifixión) que le han ido apareciendo. Primero fue en las manos, luego en los pies, después en el costado y finalmente en la frente. Estas marcas son úlceras que sangran todos los días y de las cuales emana un olor a rosas que nadie ha podido explicar. Aunque se ha sometido a estudios médicos y siquiátricos en Italia, México y Paraguay, nadie ha podido dar con una razón científica ni ha encontrado enfermedad alguna.
A medida que pasa el tiempo Bongiovanni sigue sorprendiendo. Asegura que la Virgen le confirmó la existencia de extraterrestres, el papel redentor de Jesús en otros mundos y la reencarnación. Estas historias no dejan de levantar ampolla en sectores de la Iglesia que no ven con buenos ojos la utilización que se hace de los supuestos mensajes de Fátima. ¿Impostor o profeta? Nadie puede decir nada con certeza. Pero lo cierto es que se trata del mundo de los milagros y en ese mundo no cabe nada distinto de la fe.

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