Jueves, 2 de octubre de 2014

| 1995/04/17 00:00

DE GENIO A IMPOSTOR

Robert Redford revive en el cine el caso de Challes van Doren, el prestigioso académico que se prestó al escandaloso fraude en un concurso televisivo.

DE GENIO A IMPOSTOR

UNA GENERAción de colombianos, mayores de 40, recuerdan el programa Veinte mil pesos por su respuesta, uno de los concursos más famosos de la televisión nacional, donde el juez era el doctor Antonio Panesso y los concursantes asombraban a los televidentes con sus conocimientos sobre algún tema. Eso fue en la década de los 60. Unos años antes, en Estados Unidos, el concurso estrella de la televisión se llamaba Veintiuno (Twenty-One). El programa acaparaba una descomunal audiencia que cada semana seguía con entusiasmo a dos concursantes, aislados en una cabina, que se le medían a responder preguntas sobre todo tipo de temas.
La estrella de ese concurso fue Charles Van Doren, un serio y prestigioso académico proveniente de una familia de literatos. Sus padres habían ganado el Premio Pulitzer. Los conocimientos de Van Doren sobre los más variados tópicos mantenían asombrada a la teleaudiencia. Durante cuatro meses -de noviembre de 1956 a marzo de 1957- no hubo una pregunta, por difícil que fuera, que lograra corcharlo. Atraídos por esta enciclopedia humana los estadounidenses seguían el concurso semana a semana. El encanto del profesor invencible se sumaba al sueño de volverse millonario en un programa de televisión. Además de obtener una ganancia economica -cerca de 200.000 dólares de ese entonces- Van Doren se convirtió en el héroe intelectual de los norteamericanos.
Pero toda esa fama y ese prestigio se derrumbaron como un castillo de naipes. Un día su primer contendor televisivo, un pobre diablo llamado Herbie Stempel, sacó a la luz pública que el concurso estaba amañado. Stempel aseguró que Van Doren era un impostor que, confabulado con los organizadores del concurso, conocía de antemano las respuestas. Como Van Doren era un hombre culto, distinguido y profesor universitario, y Stempel era un tipo vulgar y ordinario que se había vuelto rico y famoso por cuenta de un programa, sus acusaciones fueron tomadas como la típica reacción de un mal perdedor, quien no se resignaba a haber sido eliminado. Stempel había compartido con Van Doren tres semanas de duelo intelectual hasta que, finalmente, un día se equivocó en una sencilla pregunta sobre cine, cuya respuesta sabía hasta el más despistado de los televidentes.
La acusación de Stempel fue, sin embargo, tomada en cuenta por un joven abogado investigador del Congreso, Richard N. Goodwin, quien revisando minuciosamente las grabaciones del concurso puso al descubierto la confabulación de los responsables del programa con el concursante, quien se había prestado a la farsa para manipular la audiencia. Enterarse de que todo era fruto de un montaje desencadenó un escándalo sin precedentes en la televisión estadounidense. Por primera vez el público puso en tela de juicio la credibilidad de los medios audiovisuales.
Un tiempo después el congresista Goodwin reconstruyó este sonado episodio en su libro Remembering America: A Voive from the Sixties. De ahí el guionista Paul Attanasio retomó el caso Van Doren. Y fue sólo cuestión de tiempo para que llegara a manos del director Robert Redford, quien se interesó en el caso y lo llevó al cine en Dilema (Quiz Show), su última película, que actualmente se presenta en Colombia.
Los hoy sexagenarios protagonistas de este escándalo fueron contactados por Redford y su equipo de colaboradores para reconstruir paso a paso el proceso que llevó al descubrimiento del fraude. Herbert Stempel, el decepcionado y neurótico concursante que no se resignó a perder la popularidad y denunció el engaño (interpretado por John Turturro) hoy tiene 67 años. Y, al igual que hace cuatro décadas atrás, no puso reparos en colaborar en la filmación siempre y cuando le pagaran algún dinero por ello.
En cuanto al culto y distinguido profesor Charles Van Doren, por supuesto, no quiso involucrarse ni colaborar en una película que pondrá a una nueva generación al tanto de su farsa. No obstante el actor que lo interpreta, Ralph Fiennes, lo visitó en Cornwall, donde el falso héroe televisivo reside actualmente . En cuanto al escritor y ex congresista Richard Goodwin -quien hoy escribe un guión sobre la vida de Bob Kennedy- aceptó colaborar con actor Rob Morrow, pero al final calificó la película más como de ficción que de documental.
Sea como sea, Redford ha logrado revivir un sórdido episodio que aún está vivo en la mente de muchos viejos. Y uno de ellos es el mismo Redford: "Nos creíamos todo lo que salía por esa pequeña pantalla -dice Redford- y descubrir que ese programa estaba falseado fue un duro golpe". Para muchos, el caso Van Doren cambió para siempre la visión que el público tenía sobre la televisión. El escándalo, ocurrido a finales de los 50, fue de tal magnitud que hay quienes lo recuerdan como el día en que los televidente se perdieron la virginidad.

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