Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2004/03/07 00:00

De mendigo a millonario

Algunas de las estrellas más ricas y famosas tuvieron una infancia marcada por la pobreza. Estas son algunas de sus historias.

Es mejor ser rico que pobre". Nadie puede negar la realidad que se esconde detrás de esta famosa frase de Pambelé, pero existen unos cuantos afortunados que, a diferencia del boxeador colom-

biano, han logrado literalmente ir de un extremo al otro. Muchos de estos suertudos, que desfilan cada año por la alfombra roja de los premios Oscar vistiendo trajes que no se podrían comprar con el sueldo de todo un año de una persona del común, tuvieron infancias marcadas por carencias extremas.

"Cuando me quedo en un hotel sólo acepto usar la suite presidencial", dice hoy el actor Jim Carrey. Pero hace unos años, cuando su talento como comediante sólo era conocido por su familia y algunos amigos, Jim ni siquiera tenía dónde dormir. Durante ocho meses debió vivir cpn su familia en la parte trasera de una camioneta Volkswagen y luego, cuando la situación empeoró, tuvo que acomodarse en una carpa en el jardín de una de sus hermanas. Hoy Jim reparte su tiempo entre su mansión de Los Angeles, avaluada en 25 millones de dólares, y su casa de playa en Malibú. Cuando debe viajar lo hace a bordo de un jet privado, que compró por otros 25 millones, o, si el trayecto es corto, en uno de sus cinco carros.

Jim no es el único que ahora es feliz sólo con saber dónde va a dormir. Luego de vivir sus primeros años en una casa rodante en 30 ciudades distintas, la actriz Demi Moore paga el precio que sea por un poco de estabilidad. Durante los tres años anteriores a su regreso a la pantalla Demi vivió con sus tres hijas en una propiedad en el pueblo de Hailey, Idaho, que compró por cinco millones de dólares. Ella y su ex esposo Bruce Willis se dedicaron a adquirir varias casas del centro de la ciudad para después restaurarlas y devolverlas a los habitantes, incluida una cuyo único valor era albergar una colección de muñecas de 2.000 piezas. Ahora que decidió volver a Hollywood, Demi acaba de comprarse una mansión de 558 metros cuadrados por 3,5 millones de dólares.

La infancia de Johnny Depp fue muy parecida a la de Demi. Hasta los 7 años también vivió en un remolque y luego de una corta estancia en un hotel de mala muerte Johnny recorrió con su familia 30 ciudades en menos de una década. Una vez conquistada la fama, Johnny dio rienda suelta a sus caprichos. En 1996 compró por 2,3 millones de dólares una casa en Los Angeles que originalmente perteneció al actor Bela Lugosi, quien interpretó a Drácula en la primera mitad del siglo XX. Pero rara vez la visita, pues desde que se casó con la cantante francesa Vanessa Paradis pasa casi todo el año en su finca del sur de Francia. Cuando tiene que viajar a Los Angeles para asistir a algún estreno, Johnny no se priva de nada: en una ocasión pidió en un restaurante una botella de vino que costaba 18.000 dólares.

Si de antojos caros se trata la ganadora es sin duda la actriz Sarah Jessica Parker, estrella de Sex and the city. Ella, que de niña era tan pobre que su profesora le daba dinero todos los días para que pudiera almorzar, no tiene inconveniente en reconocer que ahora sólo usa zapatos del diseñador Manolo Blahnik. Las creaciones de Blahnik cuestan entre 500 y varios miles de dólares el par, pero Sarah los compra por docenas gracias a los 150.000 dólares que ganaba por cada episodio de su serie. Además es propietaria de una casa en uno de los sectores más caros de Nueva York y una finca en la exclusiva zona de los Hamptons, donde suelen pasar vacaciones los millonarios de Estados Unidos.

Otra coleccionista de zapatos es la cantante Celine Dion. Hoy la canadiense tiene más de 500 pares y cada vez que le entra el antojo de estrenar toma su avión privado y viaja a su tienda favorita de Beverly Hills, de donde sale cargada de paquetes. Pero en su niñez Celine conoció la verdadera pobreza. Siendo la menor de 14 hermanos debió trabajar desde los 5 años para ayudar a sostener a su familia. Descubierta a los 12 años, la cantante no ha parado desde entonces y hoy tiene casas en Bélgica y Las Vegas, además de una isla con castillo propio y una cancha de golf en Canadá.

Leonardo di Caprio no sólo conoció la estrechez sino que también vivió en medio de la violencia de uno de los barrios más problemáticos de Los Angeles. "Durante mis primeros 10 años de vida mi parque de juegos era un botadero de basura lleno de drogadictos", dice Leonardo, quien en agosto del año pasado compró por cuatro millones de dólares una casa en las colinas de Hollywood justo al lado de la suya, sólo para tumbarla y darse el lujo de no tener vecinos.

Quien no tiene qué preocuparse por vecinos entrometidos es el rapero Eminem, pues su casa en Detroit está en un terreno tan grande que tiene un lago, varias canchas de tenis y un spa. Un gran paso si se tiene en cuenta que creció entre remolques y casas abandonadas.

El mayor salto es tal vez el protagonizado por la cantante Shania Twain. Durante sus primeros años ella y sus cuatro hermanos debieron soportar las temperaturas extremas de los inviernos canadienses envolviéndose los pies en bolsas plásticas para evitar que se les congelaran. A los 8 años empezó a trabajar cantando en bares para ayudar a sostener a su familia, hasta que en 1991 firmó un contrato con una disquera. Hoy está casada con un millonario productor musical y vive en un castillo del siglo XIX en Suiza.

Estas historias de éxito son la inspiración de miles de jóvenes, pues los cuentos de hadas parecen materializarse en las vidas de estas estrellas de la actuación y la canción. El único ingrediente secreto es algo de suerte, mucho talento y una disciplina de hierro.

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