Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2007/06/09 00:00

De terrorista a profeta

Luego de que un hombre trató de atacar a Benedicto XVI, el mundo recordó el intento de Ali Agca, quien hace 26 años casi logra matar a Juan Pablo II.

El 6 de junio, un alemán de 27 años se abalanzó sobre el papamóvil desde la barrera de seguridad. Fue capturado inmediatamente y se cree que tiene un desequilibrio mental

El pánico se apoderó de la Plaza de San Pedro, en el Vaticano, el 6 de junio. Un hombre que se encontraba detrás de la barrera logró burlar la seguridad y lanzarse encima del papamóvil que hacía su habitual recorrido de los miércoles antes de la audiencia general de Benedicto XVI. Entre los gritos de la multitud, los ocho guardaespaldas que cuidan la seguridad de del Sumo Pontífice se abalanzaron sobre ese alemán de 27 años, del cual no se dio a conocer la identidad. El Papa no se dio por enterado de la situación y pensó que los gritos eran una ovación de los fieles. Entretanto, la seguridad del Vaticano se encargó de interrogar al atacante antes de entregarlo al cuerpo de Policía de Roma. El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, aseguró que se trataba de un persona con un claro desequilibrio mental. Y aunque el asunto no pasó de un susto, el hecho recordó el atentado a Juan Pablo II y a Ali Agca, quien intentó quitarle la vida.

El hombre que en 1981 disparó los dos tiros contra el Pontífice asegura ser el verdadero y único enviado de Dios. "Soy la palabra sagrada que se ha hecho carne". Así lo explica el propio Ali Agca en un documento de 100 páginas que ha titulado pretenciosamente La Biblia Perfecta, que pretende publicar y en el que tilda a la Santa Sede de ser el centro de todas las mentiras. Ya en una entrevista con el diario italiano La Repubblica había reconocido como un error haber atentado contra Karol Wojtyla, a quien incluso amaba y respetaba, pero insistió en que "el diablo está dentro del Vaticano".

Ahora ha ido más lejos, al desvirtuar los pilares del cristianismo. Su 'biblia' niega la existencia de la Santísima Trinidad y aclara que Jesús no es el hijo de Dios ni un profeta. "Lo describe como un hombre de carne y hueso al que mataron por cuestiones políticas. Dice además que no concibió ni fundó ninguna iglesia", explicó a SEMANA Ildefonso González, periodista español y colaborador del periódico El Mundo en Turquía, quien entrevistó al abogado de Agca y tuvo la oportunidad de conocer en exclusiva apartes del texto. En cuanto a Dios, asegura que existe sólo uno, común a todas las grandes religiones, que "creó el mundo y lo dirige".

Para muchos, su autoproclamada 'divinidad' es producto de su mente trastornada, quizá debido a su largo cautiverio. Después de permanecer más de un cuarto de siglo, de sus 48 años de vida, en prisiones de máxima seguridad y de haber sido perdonado por Juan Pablo II, se considera un hombre iluminado. Según Agca, él, y no Jesús ni el Papa, es el verdadero portavoz y representante de Dios en la tierra, "lo más elevado del cosmos y lo más sagrado de la creación".

Se describe como el auténtico Mesías y vaticina el fin del mundo con un terrorífico Apocalipsis que tendrá lugar en este siglo, aunque no especifica cuando. "Después de esto, en un lugar muy lejos del sistema solar, todos resucitarán (...) al transcurrir más de 10 millones de años la vida biológica y material volverá a comenzar". Relata que su 'biblia' será la salvación de la humanidad y advierte a quienes no quieran seguir sus preceptos: "Os veréis abocados a pasar el resto de vuestros días en el infierno".

Atribuye su atentado al Papa Juan Pablo II a la decisión de "Dios Santísimo": "Recuerdo perfectamente el último minuto. Había renunciado a disparar y estaba decidido a ir a la estación de Zurich y vivir en paz. Pero sucedió un milagro e improvisadamente volví atrás y le disparé". En el momento de su captura, en su bolsillo, además de una pistola Browning nueve milímetros, fue encontrada una nota escrita en turco en la que se leía: "Yo, Agca, he matado al Papa para que el mundo sepa que hay miles de víctimas del imperialismo".

Hace seis años, el Vaticano hizo público el tercer secreto de Fátima, que la Virgen les habría revelado a tres pastores en 1917, y que algunos interpretaron como la premonición de la agresión contra el Papa. Agca no desperdició la oportunidad para demostrar que su destino estaba marcado por una "voluntad superior". De hecho, llevó a cabo el crimen un 13 de mayo, fecha en que se celebra el día de la Virgen de Fátima.

Pese a que hace más de un año fue puesto bajo libertad condicional, volvió a la cárcel, donde deberá permanecer por lo menos hasta 2010. Entre otras cosas porque a finales de los 70 se le acusó, como miembro de la organización terrorista de extrema derecha Lobos Grises, de asesinar al periodista de izquierda Abdi Ipekçi, director del diario Milliyet. En su celda de cinco metros cuadrados pasa los días leyendo la Biblia tradicional, y escribiendo una novela al estilo El código Da Vinci, pues es admirador de su autor, Dan Brown, a quien le propuso trabajar en equipo.

Con el nuevo Papa su protagonismo ha disminuido. Según el abogado de Agca, él y Benedicto XVI se escribieron cuatro cartas cuando Ratzinger era cardenal, "pero ahora parece que no le hace mucho caso y rechazó visitarlo durante su último viaje a Turquía", explica González. Tal vez por eso, en su texto 'sagrado' tilda a Ratzinger de nazi y lo acusa a él, y a los miembros del Vaticano, de guardar muchos secretos y de ser "teólogos del ateísmo" y aclara: "El señor de todo el Universo sólo tiene un profeta en su mente, que soy yo". Como concluye con ironía González, "según la 'biblia' de Ali Agca, esta es la palabra de Dios".

No se sabe la motivación que tuvo el hombre que intentó atacar a Benedicto XVI. Lo que preocupa a los vaticanistas es que se trate de alguien bajo la influencia de ese 'iluminado', y que la obsesión por atacar al Sumo Pontífice pueda tener otros protagonistas.

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