Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1996/09/30 00:00

DELFIN AL AGUA

El heredero periodístico de la dinastía de los Enriques Santos contrae matrimonio.

DELFIN AL AGUA

Lo único que le falta es llamarse Enrique. De ser así, habría sido el cuarto representante de la familia con ese nombre que hubiera desempeñado un importante papel en la historia del periodismo colombiano. Pero lo bautizaron Alejandro. Esto interrumpió la identificación dinástica pero no la dinastía. A pesar de este accidente es el sucesor. Se trata de Alejandro Santos Rubino, quien a los 25 años se ha convertido en el símbolo de la cuarta generación de la familia Santos. Su bisabuelo fue Calibán, el columnista más influyente de la época. Su abuelo, Enrique Santos Castillo, es el actual editor del diario El Tiempo y alma de la redacción de ese periódico. Su padre, Enrique Santos Calderón, es uno de los columnistas más importantes del momento. Inclusive su madre, María Teresa Rubino, italiana radicada en Bogotá, se ha desempeñado como periodista en este país. Este joven heredero periodístico creció dentro de un ambiente intelectual. Desde muy pequeño acostumbró a dormirse con el ruido de la máquina de escribir, una vieja Olivetti, con la cual sus padres trabajaban hasta altas horas de la noche. Al contrario de lo que muchos piensan, Alejandro asegura que su vocación por el periodismo no fue impulsada por la familia sino una "decisión personal". Durante sus vacaciones, cuando tenía 13 años, se iba a ayudar en la imprenta y luego, en los ratos libres que le dejaba la universidad, se iba para El Tiempo. Sus primeros pasos en el periodismo los dio hace siete años, cuando llegó a la redacción a organizar los cables en la sección internacional. Luego creó un periódico estudiantil, Jaque, cuya circulación alcanzó los 15.000 ejemplares. Finalmente, al terminar hace dos años un posgrado en derecho en las comunicaciones, en la Universidad Javeriana, decidió revivir la Unidad Investigativa. Hoy en día Santos Rubino es el director de la Unidad Investigativa de El Tiempo, jefe de redacción nocturna y, sin ser el mayor de su generación, hasta ahora es el único que se ha interesado en seguir los pasos de sus antecesores. Esos mismos siete años de periodismo ha durado su noviazgo con María Aparicio Cammaert, con quien Alejandro se casará el 21 de septiembre. Muy pocos son los matrimonios que se realizan hoy en día en los que el noviazgo se inicia a los 17 y 18 años, como es el caso de esta joven pareja. Sin embargo, pese a todas las vicisitudes de haber crecido juntos tomaron la decisión de continuar así el resto de sus vidas. Para quienes los conocen, es una historia de amor poco común. Sobre todo si se tiene en cuenta que Alejandro fue catalogado como uno de los solteros más cotizados del país. Aunque María estuvo casi un año por fuera de Colombia el noviazgo continuó y se consolidó. Sin duda otro elemento inusual en la historia de esta joven pareja es que el papá del novio fue novio de la mamá de la novia. Efectivamente, hace más de un cuarto de siglo, cuando estaban solteros, Patricia Cammaert y Enrique Santos Calderón fueron una de las parejas del momento. Y aunque ese noviazgo no perduró, ahora serán consuegros y en un futuro compartirán nietos.

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