Martes, 23 de septiembre de 2014

| 1996/10/14 00:00

DESVENTURA AMOROSA

Cuando todo el mundo pensaba que Estefanía de Mónaco estaba felizmente casada, su esposo mostró el cobre.

DESVENTURA AMOROSA

Apesar de vivir en un cuento de hadas, más que como un 'príncipe azul', Daniel Ducruet era conocido como 'la bragueta más rápida de la Costa Azul'. Y eso parecía saberlo muy bien el príncipe Rainiero de Mónaco, quien a regañadientes lo aceptó hace un año como yerno. Ahora, después del escándalo, parece decidido a echar a Ducruet de la familia Grimaldi y del principado. "Ducruet estaba viviendo en un paraíso, empezó a sentir que era intocable y perdió el juicio", señaló la semana anterior la prensa monegasca. Para el mundo entero la princesa parecía haber encontrado la felicidad al lado de su ex guardaespaldas. En las fotos que inundaban las revistas del corazón se le veía siempre en románticas poses con su radiante esposo o en maternales situaciones junto a sus dos pequeños hijos, Luis de 3 años y Paulina de 2, nacidos antes del matrimonio. Incluso para los monegascos Ducruet era un marido ejemplar. Esa imagen se hizo trizas el pasado 28 de agosto cuando dos revistas europeas publicaron una serie de fogosas fotografías de Ducruet y la cabaretera belga Fili Houteman, conocida por el título de 'Miss Senos', en comprometedoras poses de juegos sexuales al lado de una piscina en una villa costera a 15 kilómetros de Montecarlo. Al parecer las fotos fueron tomadas por el novio de la cantante de cabaret, quien las vendió a la prensa por una suma estimada en 200 millones de pesos. Encerrona o no, la crudeza de las fotos constituye una evidencia rotunda de adulterio. Aunque los escándalos en las familias reales ya no sorprenden a nadie, las explosivas fotografías humillaron a la princesa y a la dinastía Grimaldi. "En la realeza la discreción es más importante que la fidelidad", sentenció un editorialista de Mónaco. Después de la publicación de las fotos la pareja tuvo un encuentro que fue registrado en fotos, pero luego Estefanía partió con sus hijos a la casa de recreo de la familia en Francia mientras Ducruet escampa la tormenta en Marruecos. Fue sólo cuestión de tiempo para que la noticia sobre el divorcio de Estefanía le diera la vuelta al mundo. Si bien no ha habido un pronunciamiento oficial, la princesa ya comunicó con su abogado, Thierry Lacoste, el deseo de divorciarse. "Por tratarse de un miembro de la realeza podría tardarse un mes", señaló Lacoste. Pero si alguien sabe lo que es ser oveja negra es Estefanía, quien rompió todas las reglas del protocolo al lanzarse como diseñadora, modelo y cantante en sus años mozos. Pero más que románticas aventuras lo que Estefanía ha tenido son numerosas desventuras amorosas: antes de conocer a Ducruet, en 1991, la princesa anunció en tres oportunidades que había encontrado el "hombre ideal" con quien compartir su vida y el tiempo se encargó de demostrarle que estaba equivocada. En 1990 la rebelde princesa estuvo prácticamente comprometida con un cazadotes sin fortuna, el agente inmobiliario francés Jean-Yves Lefur. El romance terminó cuando en el principado se descubrieron los non sanctos negocios de Lefur. El amor anterior de Estefanía había sido el roquero Ron Bloom, su director discográfico, pero la historia de amor llegó a su fin después de la publicación de unas comprometedoras fotos de la princesa con Anthony Delon, hijo proscrito del actor Alain Delon. Unos años antes, cuando tenía 22, la princesa también aseguró a la prensa que quería compartir su vida eternamente con Mario Oliver, cuyo nombre en realidad es Mario Jutard, que tenía una condena por violación y era dueño de la famosa discoteca Vértigo de Los Angeles, con quien alcanzó incluso a construir un nido de amor en las Islas Canarias. Entre sus amantes también se cuentan el actor Rob Lowe, acusado de posar para revistas porno, y Paul Belmondo, hijo del actor francés Jean-Paul Belmondo, su primer amor. Ducruet tampoco fue muy bien recibido en el principado a causa de sus antecedentes. Antes de convertirse en guardaespaldas de la rebelde princesa había sido arrestado en dos oportunidades por asalto. Luego, cuando la pareja empezó a ser vista en amorosas poses en público, Ducruet estaba todavía casado. Y cuatro meses antes de que Estefanía anunciara su embarazo, Ducruet había tenido un hijo con su amante, Martine Malbouvier. Se rumora ahora que, estando ya casado con Estefanía, Ducruet tenía numerosas aventuras amorosas que le valieron el calificativo antes descrito. Sin embargo el hijo de un vendedor de pescado de California logró casarse con la hija menor del príncipe Rainiero de Mónaco e ingresar a la dinastía Grimaldi. Pero, al parecer, con el adulterio in fraganti el hechizo del cuento de hadas se rompió. Y todo parece indicar que de príncipe consorte pasará a su originaria condición de sapo.

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