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| 6/13/2009 12:00:00 AM

Detrás de cámaras

Ni siquiera que lo amenazaran con una granada impidió que Andrés Wiesner, investigador y periodista de Especiales Pirry, se echara para atrás en su idea de mostrar la dura realidad de Altos de Cazucá, en Soacha, catalogada como la zona más violenta de Cundinamarca. Ocurrió cuando decidió contar la historia de un muchacho que acababan de balear, y para ello visitó su casa. En medio de la confusión de la familia del joven pandillero, los agresores llamaron a la casa para avisar que la iban a 'volar'. "Tuve que salir corriendo con los niños más pequeños para que no les pasara nada. Afortunadamente todo se quedó en amenazas", recuerda Andrés. Este fue uno de los tantos momentos difíciles que tuvo que afrontar para realizar Vivir y morir en Cazucá: una cuestión de siete vidas, que cuenta los ires y venires de la pandilla Los gatos. El programa, que se empezó a transmitir hace dos semanas, se convirtió en uno de los de mayor audiencia e impacto de la serie de Especiales Pirry. Todo comenzó cuando a Andrés, quien hace tres años creó la fundación Tiempo de Juego para enseñar a los niños y jóvenes de la zona valores por medio del deporte y la educación, le avisaron un día que un grupo de muchachos estaba atracando. "Eran Harold y Álex, de Los gatos. Recuerdo que uno de ellos me mostró con su mano ensangrentada una cadena que acababa de robar y pretendía vendérmela". Fue entonces cuando, en vez de salir corriendo, les propuso que participaran en un documental. Fueron más de dos años de trabajo, "una de las investigaciones más largas que hemos realizado. Por eso no teníamos ni idea de lo que iba a pasarles a nuestros protagonistas", cuenta Pirry. "A Harold lo mataron, Álex está en la cárcel, a otro le metieron cuatro tiros, fui al parto de una mamá de 13 años, y fui testigo de cómo uno de los niños de mi escuela de fútbol se volvió pandillero y ahora está en una correccional", resume Andrés. Pero el programa también muestra la otra cara de Cazucá, la de muchos jóvenes con sueños de salir adelante. Y la idea es que muchos se cumplan, pues con estos especiales comienza 'La revolución de las cosas pequeñas', una campaña para que la empresa privada apoye iniciativas civiles como Tiempo de Juego.
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