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| 12/25/1995 12:00:00 AM

DI-NAMITA

Las explosivas revelaciones hechas por la princesa de Gales en televisión la ponen a las puertas del divorcio.

DESDE EL DIScurso radial de Eduardo VIII, en 1936, cuando renunció al trono por el amor de la divorciada norteamericana Wallis Simpson, en Inglaterra no había habido una confesión tan explosiva. El 20 de noviembre la esposa del heredero al trono británico admitió su adulterio; se refirió a la familia real como sus 'enemigos~ y manifestó sus dudas acerca de que el príncipe Carlos pueda reinar. Diana afirmó también que no desea el divorcio. Veintitrés millones de británicos vieron la entrevista televisada con el periodista Martin Shamir, del programa Panorama de la BBC. Sencillamente vestida, sentada en uno de los salones del Palacio de Kensington, la princesa respondió con asombrosa franqueza a todas las preguntas.
Pero aunque la confesión de Diana fue dinamita en los cimientos de la monarquía, los resultados no fueron del todo negativos. A pesar de haberlo tratado como enemigo, el Palacio de Buckingham reaccionó en tono conciliatorio. Al día siguiente la reina, en un gesto de paz, expidió un comunicado en el que ofrecía dialogar con la princesa: "Naturalmente volveremos a hablar con la princesa de Gales sobre sus funciones públicas para ver cómo podremos ayudarle a definir su nuevo papel y continuar apoyándola como miembro de la familia real". Incluso el primer ministro, John Major, se ofreció como mediador.
Entre los expertos en asuntos de realeza, que creían que ya no había nada más por ver en una monarquía que ha roto todas las normas, las opiniones estaban divididas. "Se mostró tranquila, digna, y no pareció vengativa. Uno queda con una sensación de tristeza ante una pareja excepcional que no tuvo éxito", dijo el constitucionalista lord St. John de Fawsley. Otros, como Harold Brooks-Baker, director de una publicación especializada en la realeza, fueron más drásticos. "Ella es una persona trágica. Siento pena por esta mujer pero no tiene sentido permitirle que destruya la monarquía. No existe posibilidad de que ella asuma las funciones que tuvo cuando se casó con el príncipe".
Ante la opinión pública, sin embargo, Diana salió ganadora. En la batalla publicitaria que los príncipes de Gales protagonizan desde su separación hace tres años, ella obtuvo dos triunfos importantes. Uno, la confirmación de la lealtad de su público y, dos, la recuperación de su imagen de mujer sensible, inteligente y fuerte que luchará hasta el final. Según un sondeo realizado por la firma Harris, el 79 por ciento de los británicos considera que Diana hizo lo correcto al conceder la polémica entrevista.
Al parecer, el adulterio de Diana no asombró a los británicos rasos, que ya están acostumbrados a estos episodios de los príncipes, incluído el de Carlos con Camilla Parker-Bowles. Este no es el primer amorío de Diana del que se tienen pruebas. La primera vez fue en septiembre de 1992, cuando se hizo pública la grabación de una romántica conversación con su amigo James Gilbey. Hace un año la policía descubrió que cerca de 300 llamadas anónimas hechas al comerciante de arte Oliver Hoare provenían del palacio de Kensington. Y unas semanas después se descubrieron sus encuentros secretos con el capitán del equipo nacional de rugby, Will Carling, cuyo matrimonio se fue a pique por esta causa.
En lo que pocos han caído en cuenta es que, si bien en la entrevista Diana habla de su affaire con James Hewitt como si éste hubiera ocurrido cuando ella ya se había separado de su esposo, en realidad la relación tuvo lugar mientras ella aún vivía con el príncipe Carlos. En el libro Princess in Love, (La princesa enamorada) de Ana Pasternak, que se basa en el relato de Hewitt, la escritora dice: "Al no verse satisfecha ni emocional ni fisicamente por su marido, cayó en brazos de otro hombre". Y según el apuesto oficial de caballería, la princesa de Gales "consideró seriamente la idea de abandonar a su esposo" por él. La autora del libro precisa además que el romance de Diana con su profesor de equitación, a quien conoció en 1986, duró cinco años y terminó en 1991, cuando el oficial fue enviado a la guerra del Golfo. Y ese matiz es el que muchos consideran imperdonable.
Carlos no ha hecho ningún pronunciamiento sobre la entrevista, sin embargo, su mejor amigo, Nicolas Soamer, afirmó: "Diana está en un avanzado estado de paranoia", haciendo referencia al aparente delirio de persecución que demuestra la Princesa. Y el periodista James Whitaker escribió en el Daily Mirror que, a pesar de los deseos de Diana, Carlos tiene preparado un plan para obtener el divorcio para cuando llegue la hora de asumir como Rey. Según escribió Whitaker, Carlos le dijo a un amigo: "Nunca me sentaré en el trono con esa mujer a mi lado".
Lo más seguro es que los miembros del consejo privado le sugieran a la soberana que agilice los trámites del divorcio de los príncipes de Gales como una forma de restablecer la respetabilidad de la monarquía. Pero no sólo los asesores del Palacio de Buckingham y destacados constitucionalistas han comenzado a mencionar la conveniencia del divorcio. También la clase dirigente y la opinión pública calificada prefieren un divorcio amistoso que a sus príncipes lavando su ropa sucia en público. Y no son pocos los conservadores que han pedido el divorcio ante la confesión de Diana, señalando que se rehúsan a aceptar a una mujer adúltera como reina.



LO QUE DIANA CONFESO

MATRIMONIO: "Yo quería desesperadamente que mi matrimonio funcionara. Amaba locamente a mi esposo, quería compartir todo y pensé que formábamos un buen equipo".

MEDIOS: "Había una especie de cuento de hadas que todo el mundo quería contar... Con la atención de la prensa sobre mí vinieron los celos y los problemas".

DEPRESION: "Probablemente yo soy la primera persona en esta familia que llora abiertamente y, obviamente, eso los asustaba".
AUTOAGRESION: "Cuando nadie lo escucha a uno, muchas cosas ocurren. Uno tiene tanto dolor que intenta herirse... Si, me lastimé, me corté los brazos y las piernas"

BULIMIA: "La padecí durante un buen número de años. La gente lo veíá como un problema central: Diana es inestable. En lugar de mirar la causa: nosotros debíamos guardar todo en secreto, porque no queríamos decepcionar al público".

FAMILIA REAL: "Siempre he sido la niña de 18 años con que el príncipe se comprometió. Nunca se me reconoció que había madurado... Nadie decia nada a lo bueno que yo hacía, pero si me equivocaba, me criticaban".

CAMILLA: "YO lo sabía. Por el cambio de comportamiento de mi esposo y por toda clase de razones que el instinto femenino produce... Tenía un esposo que amaba a otra persona... Para mí fue devastador... Había tres personas en mi matrimonio, y eso ya es una multitud".

LA SEPARACION: "Sentí una profunda tristeza. Yo vengo de una familia de padres divorciados y no quería vivir lo mismo otra vez...".

SU FUTURO: "Yo quiero ser una embajadora de mi país.. Yo lucharé hasta el final. Creo que tengo un papel que cumplir y tengo dos hijos que criar".

LA SOLEDAD: "No hay mejor forma de desmoronar a una persona que aislarla".

LA MONARQUIA: "Me tildan como la destructora de la monarquía. Yo no me siento culpable, ¿cómo voy a destruir el futuro de mis hijos?... Quisiera que la monarquia tenga más contacto con la gente que salir a montar en bicicleta o algo así".

EL DIVORCIO: "YO no quiero el divorcio, pero obviamente nosotros necesitamos clarificar la situación...".

SOBRE REINAR: "No creo que mucha gente quiera que yo sea reina, me refiero a la institución a la cual entré cuando me casé, porque ellos han decidido que yo soy un absoluto fracaso".
SOBRE CARLOS: "Ser rey sería sofocante, y porque conozco su personalidad, no sé si él pudiera adaptarse a ello".

SOBRE JAMES HEWITT: "La relación fue mas allá de una amistad. Yo lo adoraba. Estaba enamorada de él... Me llamó 10 días antes de que el libro saliera para decirme que no tenía por qué preocuparme. Y yo, estúpidamente le creí... Fue muy doloroso para mí ver que un amigo en quien confiaba hizo dinero con esto".
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