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| 10/18/2014 10:00:00 PM

Doce años filmando

Ellar Coltrane es especial en la historia del cine. Se hizo adolescente frente a la cámara.

Dejar atrás la infancia implica reconocer factores de la vida que no importaban cuando se era niño. Los adolescentes se enfrentan a las drogas, a las relaciones sexuales, a sus padres y a la política, entre muchas otras realidades. Eso es precisamente lo que hace en Boyhood el intérprete de Mason, el protagonista, en su entorno escolar, familiar y social durante 12 años de vida. Solo que en esta ocasión, el actor crece al mismo tiempo que su personaje.

Boyhood, el particular proyecto de Richard Linklater, implicaba muchas precauciones e innumerables riesgos. El realizador se aseguró de que su actor principal creciera y viviera sus propias experiencias, y luego actuara las situaciones en pantalla. Su prioridad era ‘no madurar biche’ al joven Ellar Coltrane, un texano de ojos claros, pelo desordenado y piercing en la nariz que empezó a rodar a los seis años, cuando era muy joven para entender la dimensión del proyecto en el que se embarcaba. “Richard estableció que no podía enfrentarme a las situaciones por primera vez en la pantalla, y se aseguró de ponerme en situaciones que ya había vivido. Fue muy sutil para averiguar qué pasaba en cada momento –dijo el actor en rueda de prensa–, para evitar hacerme besar a una chica o fumar un porro por primera vez en la vida ante la cámara”.

Los padres del joven sabían de la obra de Richard Linklater, director también texano conocido por la trilogía de Antes del Amanecer, Antes del atardecer y Antes del anochecer, y eso los animó a preparar a su hijo para aspirar al papel. Si bien el personaje de Mason recorre los grados de la escuela pública estadounidense, y Coltrane fue educado en casa, esto no fue un problema. El muchacho recuerda que el casting fue muy atípico y que más que interpretar escenas, se trató de conversar, de compartir intereses y de conocerse: “Rick me habló como a una persona –contó Ellar a The Guardian-, y eso no es tan común”, narra al recordar que el primer encuentro con quien sería su director por más de una década resultó determinante.

Linklater también jugó sus cartas como padre pues incluyó en la película a su hija Lorelei en el papel de Samantha, la hermana de Mason. A ninguno de los dos les permitió ver nada de la cinta hasta que estuvo terminada, un hecho que Ellar aprecia: “Fue una buena decisión. Es una experiencia extraña verla ahora, y no puedo imaginar cómo me hubiera afectado mentalmente verla a los 9 o 10 años, o cómo hubiera afectado mi desempeño. Hubiera cambiado mi manera de asumirla, porque fue tan abstracto todo, que quizá fue benéfico para la naturalidad con la que salió. El hecho de que hacíamos una película se volvió secundario”. La naturalidad era tan crucial para la película que Linklater le dijo a Ethan Hawke, en el papel del padre de Mason, que si lo veía actuar todo se caería a pedazos. A Coltrane no tuvo que decirle nada parecido. La impresión recurrente es que el trabajo de todos los intérpretes es tan bueno, que difícilmente parece una actuación. Cuando el rodaje los reunía por periodos de tres a cuatro días cada año, un nexo surgía entre los miembros del proyecto, tanto que con respecto a Lorelei, el joven asegura que la sentía como a una prima lejana.

La crítica y el público han aplaudido la película por ser como la vida, un cúmulo de pequeños detalles más que de grandes momentos. Para lograrlo, Linklater tenía que contar con lo impredecible y con una filosofía: “Estábamos colaborando con un futuro desconocido, y lo único que se podía hacer era caminar hacia él y ajustarse mientras la realidad cambiaba. Supe que la película se iba a mezclar con el desarrollo de Ellar, y tenía confianza en mi capacidad de asumir los eventos de su vida. También tenía tiempo para refinar detalles cada año. Doce años es un largo rato”.

Es más de la mitad de la vida de un joven que vivió cada vez más el efecto de hacer parte de un proyecto especial: “Siempre fue gran parte de mi vida, pero mientras fui creciendo, fui entendiendo cosas. La dimensión del proyecto empezó a ser más evidente. Ahora puedo ver la película, compartirla, y sentir cómo toca a la gente”. ¿Qué vendrá ahora para Ellar Coltrane? Distanciarse de un rol que lo marcará por años, porque reinventarse también hace parte de la vida.
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