Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1999/07/26 00:00

Y DONDE ESTA EL PROFETA

La misteriosa desaparición de Sheikh Sharifou, un niño de cinco años considerado por muchos <BR>como el enviado de Alá, tiene en vilo a la comunidad islámica africana.

Y DONDE ESTA EL PROFETA

Hace cinco años un niño vino al mundo para alegrar el hogar de una familia cristiana en
Tanzania. Al momento de su nacimiento el bebé no lloró ni gritó sino que con un tono solemne recitó "no
hay más Dios que Alá". Por lo menos eso es lo que dijeron sus padres, quienes sorprendidos ante la extraña
salutación de origen islámico, decidieron cambiar de religión para agradecerle a Alá el regalo que les había
dado. La increíble historia de Sharifou se extendió como un reguero de pólvora y al poco tiempo su casa se
convirtió en el destino de romerías que atravesaban toda Tanzania con el fin de conocer al prodigioso niño
que a los cuatro meses de edad ya recitaba el Corán. Fanático del pollo, las manzanas y las papas fritas,
Sharifou se mostraba a simple vista como un niño normal. Sin embargo el pequeño se salía de lo común
pues sin haber ido nunca a la escuela hablaba a la perfección inglés, francés, swahili y varios dialectos
africanos. Las autoridades del Consejo Supremo Islámico lo examinaron de cerca y llegaron a la conclusión
de que era un enviado del cielo cuya misión era propagar la palabra de Alá. Revestido con el halo de nuevo
profeta el niño inició su peregrinaje por el continente negro con el propósito de transmitir mensajes de amor
y paz que fueran capaces de transformar los corazones de los fieles. Durante varios meses recorrió 14 países
de Africa, en donde se entrevistó con líderes espirituales y políticos que cayeron rendidos ante el carisma y
sencillez del pequeño. Su importancia entre el pueblo musulman alcanzó tales proporciones que dirigentes
tan polémicos como Moamar Gadaffi, de Libia, y Laurent Kabila, del Congo, dejaron a un lado sus múltiples
ocupaciones para entrevistarse con él. La prueba máxima de su éxito se registró hace más de un mes en
Senegal, en donde 60.000 personas se reunieron en la mezquita de Dakar para escuchar las sabias
palabras del supuesto enviado divino. Este acto precedió a otro organizado en un estadio y que colmó las
graderías con 15.000 fieles, quienes por poco destruyen el recinto en su afán por acercarse al profeta . No
contento con su labor en Africa, Sharifou decidió llevar su misión a ultramar y hace un par de semanas viajó
a Nueva York, en donde se había comprometido a realizar varias charlas en la mezquita Malcom X, de
Manhattan. Pero por extrañas razones el pequeño nunca volvió a dar señales de vida y desde entonces la
comunidad islámica africana se encuentra en una gran crisis por no saber de su paradero. Mientras los fieles
le ruegan a Alá por la pronta aparición del niño los más escépticos han comenzado a especular sobre sus
cualidades religiosas y se han atrevido a asegurar que la historia de Sharifou es un fraude.El tío Wazir La
desaparición de Sharifou se ha convertido en noticia de primera plana en los periódicos de Tanzania y
algunos medios aseguran que detrás de este acto se encuentra Wazir, su tío y apoderado, quien nunca
fue visto como un personaje realmente comprometido con la fe musulmana. A raíz de la muerte del padre
de Sharifou, ocurrida hace dos años, el pequeño se vio obligado a viajar con su tío y, según dicen, las
peregrinaciones organizadas por Wazir iban encaminadas a captar los corazones y los bolsillos de los
fieles millonarios. Como señal de agradecimiento los devotos le obsequiaban al niño fastuosos regalos que
iban desde joyas hasta automóviles, como ocurrió en Costa de Marfil, en donde le dieron un BMW último
modelo. Los grupos musulmanes de cada ciudad no se quedaron atrás y le entregaron a Wazir gruesas
sumas de dinero para que creara una fundación encaminada a velar por el bienestar económico del
niño. Estos descubrimientos no tardaron en generar todo tipo de acusaciones e incluso se ha dicho que
Wazir no es pariente de Sharifou y que ha manipulado al menor, obligándolo a memorizar los textos del
Corán. Ante la contundencia de los hechos el gobierno de Tanzania ha decidido tomar cartas en el asunto y le
dictó orden de captura a Wazir por secuestro infantil. Como era de esperarse, la desaparición del niño ha
sumido a las autoridades islámicas en un tremendo shock. Mientras los patriarcas siguen defendiendo el
carácter divino del pequeño y aseguran que Sharifou es inocente, varias comunidades se sienten
burladas y no entienden cómo los venerables imanes se dejaron engañar por un niño de cinco años que
no sólo habría robado sus corazones sino sus billeteras.

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