Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2007/06/16 00:00

El alemán más famoso

Por su dramática historia, un osito polar del zoológico de Berlín se convirtió en el ídolo de Alemania y una atracción mundial.

Hasta hace un par de semanas Thomas Dörflein, quien se ha convertido en la madre sustituta de Knut, pasaba las 24 horas del día con el osito. Solía cantarle canciones de Elvis para que se durmiera. Ahora el pequeño de 6 meses ya pasa la noche solo en su cueva.

Recuerden amiguitos que Knut es un depredador", anuncia una y otra vez el altoparlante del zoológico de Berlín en donde miles de personas se agolpan para ver al osito polar. Aun así, todos suspiran al ver la pequeña bola blanca que, a los 6 meses, ya está dejando de parecer un muñeco de peluche y se ha convertido en una versión en miniatura de los adultos de su especie. Porque este mamífero, rechazado por su madre al nacer, es hoy el animal más famoso del mundo.

El osezno es el negocio más lucrativo en los 160 años del zoológico. En los últimos meses 800.000 personas han pagado 11 euros cada una por conocerlo. Steiff, la fábrica local de peluches más famosa, ha vendido millones de réplicas. En el Zoo Berlin se agotan en un abrir y cerrar de ojos los juguetes, llaveros, calendarios y postales del animalito. Y el establecimiento ya registró la marca.

Ha sido fotografiado por Annie Liebovitz para la portada de Vanity Fair, se ha convertido en el símbolo de Greenpeace contra el calentamiento global, y fue escogido como mascota para la conferencia de Naciones Unidas sobre biodiversidad de 2008. Die Eisbären (Los osos polares), el equipo de hockey de la capital alemana, lo pidió como imagen. También le han compuesto canciones, sus fotos han aparecido en medios alrededor del mundo, hay dos DVD de sus pilatunas y hasta tiene un blog donde aparece su diario escrito en primera persona. Y su padrino es Sigmar Gabriel, ministro alemán del medio ambiente.

Knut y su gemelo nacieron el 5 de diciembre. Su madre, Tosca, una ex osa de circo, los sacó de su guarida de inmediato, y el más débil murió a los cuatro días. Pero Knut sobrevivió tras más de un mes en una incubadora, alimentado cada dos horas. Mostró una fortaleza excepcional, pues sólo 35 de los 70 osos polares nacidos en cautiverio en el mundo están aún con vida. Thomas Dörflein, de 43 años, se ha convertido en su madre sustituta, le da la comida, durmió con él durante cinco meses y le enseñó a nadar. Todos los días, antes de que abra el zoológico, ambos salen a pasear por las instalaciones, para que el pequeño conozca su mundo.

Pero, a pesar de su éxito, Knut también tiene detractores. "Dar de comer con la mano no es apropiado para la especie y es una grave violación a las leyes de protección animal. Desde el punto de vista legal, el zoológico debe matar al osezno", declaró Frank Albrecht, activista de los derechos animales. Varios ecologistas y algunos zoológicos, que prefieren sacrificar a los animales que no son aceptados por sus madres para evitar que se humanizen, lo respaldaron. Incluso alguien amenazó con matar al osito, por lo cual el Zoo Berlin le asignó 12 guardias de seguridad.

Las críticas no son absurdas. "Desafortunadamente, el error ya está hecho, pues un humano no le puede enseñar a Knut a ser un oso", dijo a SEMANA Rüdiger Schmiedel, director de la Fundación Alemana para los Osos. "Además, si su madre lo rechazó, debe haber una razón de instinto, quizás una anomalía genética".

Aun así, otros activistas ambientales creen que su imagen ayudará a que la gente tome conciencia sobre los osos polares, que están desde 2006 en la lista de animales en peligro de extinción. Los encargados aseguran que el pequeño muestra el desarrollo normal de un osezno. "Es dominante y muy seguro de sí mismo. Es muy cariñoso con su criador, pero cuando tiene hambre, se pone de muy mal genio", dijo a esta publicación Andre Schüler, el veterinario de Knut. También aclaró que en unos seis meses, Dörfling ya no podrá tener el mismo contacto con él, por el peligro que implica manejar a un animal tan grande y fuerte. Cuando sea adulto pesará más de 500 kilos.

El otro problema es que con el tiempo, el oso perderá sus facciones tiernas. Quizás entonces termine la Knutmanía. Pero por ahora, todos parecen estar sacando provecho de este animal que nunca podrá conocer su hábitat natural en los hielos eternos del Ártico.

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