Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1996/02/26 00:00

EL AMANTE FRANCES

Los franceses aún no salen de su asombro por la destacada presencia de la amante y la hija natural de Francois Mitterrand en su funeral.

EL AMANTE FRANCES


CUANDO LA FOtografía del funeral de Francois Mitterrand le dio la vuelta al mundo no fueron pocos los que se sorprendieron de ver frente al féretro, al lado de madame Mitterrand y de sus dos hij os, también a la antigua amante del estadista, Anne Pideot, y a su hija natural Mazarine. A pesar de la sorpresa que causó, muchos registraron la presencia de las dos familias en las honras fúnebres del estadista como un signo de la "liberté, egalité et fraternité"... Eso, que parecía imposible en otras latitudes, fue visto como un gesto de la modernidad de la sociedad francesa. Pero al parecer los franceses son más puritanos de lo que el mundo piensa.
Cuando aún no habia concluido el duelo por la muerte del líder galo, los franceses empezaron a manifestar su incomodidad por la cercanía pública de las dos familias. En los días siguientes al funeral las protestas por la destacada ubicación de la mujer y su hija en el cortejo funebre desataron un escándalo de tal proporción, que desde entonces en Francia no se habla de otra cosa.
Lo que ahora sorprende al mundo es que en el pais de los amantes, los franceses estén cuestionando a una de las más antiguas instituciones francesas. El amor clandestino es tan francés como la torre Eiffel. No sólo es el tema recurrente en la literatura y el cine sino que hace parte de su historia. Las amantes de los reyes de Francia fueron siempre más queridas por el pueblo que las mismas reinas. Y mientras El Rey Sol fue admirado por sus súbditos, el último monarca francés, Luis Felipe, siempre fue tildado de aburrido por ser un hombre fiel. Pero aún hoy, al igual que en el resto del mundo, el adulterio no es un comportamiento extraño en la escena política francesa. 'La vida doble y los amores secretos son una gran tradición nuestra", admite la socióloga Cecile Abdesselam, autora de un estudio sobre adulterio en la sociedad francesa, quien relata el caso del presidente Félix Faure, quien hace un siglo encantó aún más a sus electores al expirar en los brazos de una de sus amantes. Pero si bien Mitterrand no ha sido el único presidente francés en tener una amante, sí ha sido el primero en intentar sacar el tema de la clandestinidad.
En 1984, los franceses leyeron una novela y vieron una película que tenían como protagonistas a un presidente francés con un hijo natural. Ya entonces para nadie era un secreto que las dos obras aludían al caso de Mitterrand. Además de los dos hijos cuarentones =Gilbert y Jean Christophe= que tenía con su esposa Danielle, era bien conocida la existencia de una hija natural del presidente, pero el tema siempre fue tratado en voz baja. Sin embargo, hace poco más de un año se hizo pública con la aparición en la revista Paris Match de una serie de fotografías de Mazarine, quien entonces tenía 20 años. Las voces de rechazo a la publicación no se hicieron esperar. Tanto la opinión pública como el ex presidente Valery Giscard dnEstaing la calificaron de "deplorable". ¿La razón? Hasta ese momento, la prensa francesa había mantenido un discreto manto de silencio sobre los asuntos privados de sus hombres públicos.
Con la publicación de esas fotograffas, la revista rompió uno de los más arraigados tabúes de la prensa francesa. Y aunque entonces el palacio del Eliseo mantuvo un prudente mutismo, el periodista Phillipe Alexandre, autor del reportaje, lo justificó diciendo que Mitterrand nunca había ocultado la existencia de su hija. Pocos meses antes de dejar el poder, el presidente fue duramente criticado por exponerse en público en compañía de su hija natural =en una de las fotografias aparecia Mitterrand saliendo con la joven de un restaurante parisino= y, después, tuvo que afrontar un gran escándalo político cuando se conoció que el mandatario había llevado a su amante y a su hija a vivir en un apartamento de propiedad del Estado.
Independientemente del escándalo, los franceses tendrán que reconocer que además del vasto legado político y cultural que dejó, Francois Mitterrand introdujo un cambio radical en las reglas que por siglos han regido el comportamiento de las amantes. Si bien nunca habl6 de su adulterio, si asumió públicamente la responsabilidad. Y, al parecer, esa posición fue respetada por su familia legítima. "Reunir a las dos familias esparte de toda la contribución que hizo Mitterrand por introducir un poco de modernidad a un mundo que hasta ahora ha sido manejado por la hipocresía y el silencio", admitió a la prensa el politólogo francés Janine Mossuz-Lavau.
No obstante, hoy los franceses andan nerviosos y escandalizados de que una amante haya sido presentada en público. No son pocos los puritanos que han manifesta do que con ese gesto Mitterrand abrió las puertas del libertinaje. "Adulterio y bigamia no serán oficiales en Francia solo por el funeral de Miterrand", ha respondido Marie Therese Guichard, autora de El presidente que amó a las mujeres, un libro que relata la vida amorosa y política del mandatario fallecido. Lo cierto es que la polémica generada por la reunión pública de las dos familias muestra que, a pesar de los aires de libertad sexual que siempre se han respirado en Francia, el adulterio sigue perteneciendo al mundo de la clandestinidad. Y así seguirá siendo porque a nadie escapa que el mayor atractivo que siempre han tenido las relaciones extraconyugales es que sean secretas.

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