Jueves, 23 de octubre de 2014

| 1995/04/24 00:00

EL AMANTE

Por primera vez habla la secretaria de John F. Kennedy y revela que Jacqueline era amante de Onassis desde antes del asesinato de su esposo.

EL AMANTE

AL PARECER NO habrá paz en la tumba de Jacqueline Kennedy Onassis. La semana anterior la secretaria de toda la vida del presidente Kennedy, Evelyn Lincoln, rompió su silencio para confesar, en un documental de la televisión británica, que la ex primera dama de Estados Unidos ya era la amante de Aristóteles Onassis el día que su esposo John Fitzgerald Kennedy fue asesinado, en noviembre de 1963.
Además de esta asombrosa revelación, la señora Lincoln confesó que Jacqueline estuvo separada de su esposo por un tiempo y que, durante su permanencia en la Casa Blanca, la primera dama y el presidente dormían en camas separadas. Según ella, Jacqueline Kennedy, abrumada por los líos de faldas de su marido, tuvo también otros amantes.
La señora Lincoln, quien trabajó con Kennedy durante su gobierno, afirma que la pareja peleaba constantemente. "Jackie sabía que no había nada qué hacer para salvar su matrimonio, y por eso veía a otros hombres", afirmó. Cuando el autor del documental, Leo Damore, le preguntó si el affaire de la primera dama con Aristóteles Onassis había comenzado antes del asesinato del presidente Kennedy, dijo: "Si. Yo pienso eso".
En la entrevista para la televisión británica, la ex secretaria de Kennedy dijo a Leo Damore que Jacqueline comenzó su romance con el magnate griego poco después de la muerte de su tercer hijo, Patrick, quien falleció a los pocos días de nacido. La tragedia de la pareja presidencial conmovió al mundo.
Como se recuerda, para ayudar a Jacqueline a salir de la depresión en que quedó después de este golpe, su hermana, Lee Radzwill, la invitó a un crucero por las islas griegas a bordo del lujoso yate Christina, de propiedad de Onassis, quien era considerado uno de los hombres más ricos del mundo.
Evelyn Lincoln contó que el presideate Kennedy no estuvo muy de acuerdo con la idea, ya que Onassis era no sólo un reconocido playboy sino que el Departamento de Justicia de Estados Unidos tenía pruebas de sus fraudulentas prácticas de negocios. Finalmente accedió a dejar ir a su esposa, pero con la condición de que llevara chaperona.
Jackie viajó en compañía de su hermana, Lee Radzwill, quien en ese momento era la amante de Onassis. Fue en esa oportunidad que la primera dama de Estados Unidos conoció al armador griego. Y según las espectaculares revelaciones de la anciana ex secretaria, desde ese momento Jackie y Onassis se convirtieron en amantes. Es decir que Jackie, siendo una mujer casada, le quitó el amante a su hermana.
El biógrafo David Heymann -autor de Una mujer llamada Jackie-, dice que durante ese crucero Aristóteles Onassis y la primera dama "a menudo se sentaban juntos bajo la luz de la luna luego de que todos se habían ido a dormir, donde permanecían varias horas". También cuenta que después de ese viaje Onassis le hizo a Jackie costosos regalos, como una gargantilla de diamantes y rubíes avaluada entonces en 50.000 dólares. Cuando Jacqueline regresó a Estados Unidos estuvo sólo unos pocos días en la Casa Blanca. Luego se marchó hacia la nueva casa de campo en Virginia.
La escandalosa revelación del adulterio de Jacqueline tiene conmocionados y ofendidos a los estadounidenses. Toda esta historia no pasaría de ser un chisme más sobre la vida de Jackie si no fuera porque quien la cuenta es una venerable anciana que ronda los 80 años y que ha sido siempre una reconocida adoradora del clan Kennedy. Según dijo Evelyn Lincoln, ella se decidió a romper ahora su silencio "porque todos los protagonistas de esta historia ya están muertos y es hora de que el mundo conozca la verdad".

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