Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2007/08/04 00:00

El ángel de Bahía

Caetano Veloso inició hace 40 años su carrera artística, pero sólo ahora se presentará en Bogotá.

El cantautor y poeta Caetano Veloso se presentará por primera vez en Colombia el 11 de agosto en Corferias

Es el dueño de una de las voces más reconocibles del mundo. Aquel timbre alto y suave como una caricia, pero al mismo tiempo masculino y sensual, es su principal carta de presentación. Cualquiera que la escuche diría que Caetano Veloso nació para escribir, componer y cantar, pero su sueño de infancia era ser director de cine. Como contó el propio Veloso a SEMANA, "mis planes, antes de la prisión y del exilio, eran dejar la música con mis amigos más talentosos -como Gilberto Gil, María Bethânia y Gal Costa- y tratar de escribir guiones para películas y dirigirlas. Pero la prisión y el exilio me dejaron débil para tomar decisiones drásticas, los años pasaron y la música popular era la cosa más fuerte que había, y aún hay, en Brasil, después del fútbol. Quedé atrapado en ella y agradezco al destino".

No sólo él agradece su destino, todos los amantes de la música popular del mundo también lo hacen. Desde los años 70 los críticos comparan su carrera con la de Bob Dylan, y The New York Times lo catalogó como "uno de los compositores más grandes, influyentes y queridos del siglo XX". Y no lo dicen sólo por su calidad, pues en sus 40 años de carrera puede darse el lujo de decir que ha grabado 47 discos, una cantidad considerable en el medio. Ahora, después de lanzar el año pasado su más reciente trabajo titulado Cê, se presentará por primera vez en Colombia. El esperado concierto se realizará el 11 de agosto en Corferias y sólo 6.000 personas podrán estar allí.

Cantar sobre un escenario es la parte que más disfruta de su trabajo. Lo descubrió a los 24 años, cuando por coincidencia entró al mundo de la música. Acompañaba a su hermana Maria Bethânia a Sao Paulo, pues ella iba a cantar en un programa concurso de televisión llamado Esta noche se improvisa. La tensión de la cámaras la había puesto nerviosa y él decidió calmarla y cantar con ella un par de canciones. El productor del show lo vio y de inmediato le pidió que participara también.

Nacido el 7 de agosto de 1942 en Santo Amaro da Purificação, en el estado de Bahía, se convirtió en uno de los creadores del movimiento de tropicalismo a finales de los años 60 junto a los también baihanos Gilberto Gil, Gal Costa, Tom Zé, su hermana, y también al grupo sicodélico Os Mutantes. Este estilo revolucionario y atrevido fue el aire renovador de la música popular del Brasil. Adoptaron el nombre de una obra del artista plástico Helio Oiticica, y el concepto provino de la propuesta del canibalismo cultural del Manifiesto Antropófago del poeta Osvaldo de Andrade. Buscaban devorar y asumir las influencias de la música de otras partes del mundo, y especialmente del rock. "Provengo de una tradición brasileña de cantautores politizados. Y en los 60 Bob Dylan trajo conciencia social a la escena musical. La mezcla de protestas contra la guerra en Vietnam, con las drogas y el sexo pasó a estar acompañada por música rock", cuenta Caetano al hablar de cómo acogieron esa música foránea pero afín con sus ideas. Los jóvenes de izquierda en su país también luchaban contra el sistema. Vivían en una dictadura militar desde 1964 y este nuevo movimiento se convirtió en su vehículo de protesta.

Las represalias no tardaron. Pronto Gil y él fueron condenados a prisión acusados de faltar al respeto al himno nacional y a la bandera de Brasil. Luego se exiliaron en el Reino Unido. "El primer año fue de melancolía" , recuerda. Una época de "caminar por ahí sin dónde ir" y "buscar platillos voladores en el cielo", como cantaba en London London. Pero al mismo tiempo la experiencia de vivir fuera de su país hizo crecer la influencia en él de la música popular en inglés. También le permitió acercarse aun más creativamente a Gilberto, actual ministro de Cultura de Brasil. Como contó a SEMANA, "nuestra amistad se basa en la música. Gil no es un amigo de hacer confidencias personales. Conversamos mucho, hace más de 40 años, pero nunca es sobre asuntos íntimos: hablamos de política, de aspectos importantes de la cultura, de religión. Y él me enseñó todo lo que sé sobre armonía y sobre tocar guitarra".

Tal vez fue el exilio lo que lo impulsó a absorber como una esponja lo nuevo, lo diferente. Es capaz de cantar no sólo sus canciones, como las ya clásicas Alegría alegría, Sozinho, Sampa, o Minhas lágrimas de su más reciente disco, sino interpretar con propiedad y estilo único versiones famosas de otros artistas. Por ejemplo, Come as you are, de Nirvana, al igual que Summertime de George Gershwin, o Eleanor Rigby, de The Beatles. "De niño oía todo en la radio. Mi madre cantaba canciones brasileñas viejas, que me encantaban. Yo imitaba a las cantantes portuguesas de fado y buscaba entender y reproducir las letras de los boleros mexicanos, de los mambos cubanos, de las guaranias paraguayas y de los tangos argentinos. Mis discos reflejan esa formación espontánea".

Todos los ritmos fluyen de su boca de una manera tan natural como el aire. Y en ellos no falta la saudade, esa intraducible mezcla de nostalgia y pasión, típica de su tierra, que corre por sus venas aunque esté en cualquier lugar del mundo.

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