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| 11/9/1992 12:00:00 AM

EL ANTISECUESTRO

Una vez más este senador caldense lleva de la mano un proyecto de ley que provoca revuelo en el país.


LUIS GUILLERMO GIRALDO HURTAdo es uno de esos veteranos de la clase política a quien durante años le ha tocado aguantarse el agua sucia cada vez que se ventila el tema del clientelismo. Es de esos casos en que su prestigio en el Parlamento es inversamente proporcional a la opinión que de él pueden tener los editorialistas de la prensa.
Esta situación antiguamente le había costado no poder asumir uno que otro cargo público, incluyendo el Ministerio de Justicia durante la administración de Virgilio Barco. Pero después de muchos años de trabajo ingrato en provincia y de grandes esfuerzos poco reconocidos en la Comisión Primera del Senado de la República, por fin parece ser que el senador Luis Guillermo Giraldo está logrando que la opinión pública piense de él lo que piensan sus colegas del Congreso.
Y esto se lo debe al caballito de Troya del proyecto de ley antisecuestro, al que le cogió la rienda desde el principio. Si hasta ahora la paternidad de este proyecto era responsabilidad de dos victimas, Francisco Santos y Magdalena Pabón de Trujillo, habría que agregarle un tercer nombre a la lista: el de Luis Guillermo Giraldo.
No es la primera vez que este senador liberal está en el centro de la polémica Como presidente del Senado, en 1989 estuvo involucrado en el debate sobre la extradición. También fue ponente en la legalización del divorcio.
Pero su vida como político no ha transcurrido sólo en los pasillos del Capitolio. Fue también secretario de Hacienda, alcalde de Manizales, embajador extraordinario ante las Naciones Unidas, embajador en la República Federal de Alemania y concejal de Manizales en cinco ocasiones.
Está en camino la elaboración de la más drástica legislación para combatir el secuestro. En los últimos años este flagelo ha cobrado más víctimas que durante toda la década de los 80. Mientras que en esos 10 años se registraron 2.127 secuestros, sólo entre 1987 y 1991, 2.445 colombianos fueron privados de su libertad.
Según las estadísticas, un promedio de cinco ciudadanos son secuestrados al día en Colombia. Los captores entre los que figura la guerrilla en el primer renglón cobran alrededor de 50 millones de pesos por cada rehén.
Sobre el tapete está la posibilidad de convocar a un referéndum para que los colombianos expresen su posición frente a la pena de muerte. Giraldo sería el primero en dar el sí. Su argumento es uno de los más sólidos del país porque por su despacho han desfilado cientos de víctimas que le han expuesto sus casos.
Lo cierto es que Giraldo es considerado hoy uno de los senadores estrella. Pero en sus manos está sólo el principio del que puede ser el fin de la pesadilla de miles de colombianos: el secuestro.
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