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| 11/28/1994 12:00:00 AM

EL BESO DE LA MUERTE

El actor puertorriqueño Raúl Julia fue uno de los primeros en demostrar que ser latino no es un impedimento para triunfar en Estados Unidos.

LO MAS PROBABLE ES QUE RAUL JULIA quede grabado en la mente de los espectadores como Homero, el sofisticado y excéntrico personaje de la serie cinematográfica La Familia Adams. Sin embargo, aunque haya sido su caracterización más exitosa, Julia fue más que eso. Su vida es el paradigma de los actores latinos que alcanzan la fama en Estados Unidos. Llegó a Nueva York en 1964, cuando tenía 24 años; y la primera oportunidad la tuvo en el New York Shakespeare Festival.

Curiosamente, después de haber debutado en una producción itinerante del Macbeth, Julia tuvo que resignarse a ser el administrador del teatro, a falta de otras oportunidades. Finalmente,en 1971 Julia se ganó el papel principal en la versión musical de la obra Los dos caballeros de Veronna, estrenada en Broadway, mientras intervenía noche tras noche en Hamlet, en el Teatro Delacorte.

Los 70 fueron la época de ascenso en las tablas. Tanto en Broadway como en el Central Park, Julia se cotizó como uno de los actores latinos con mayor talento, un especialista en el selecto repertorio shakespereano y en musicales de la categoría de La ópera de los tres centavos y El hombre de la mancha.

Mientras triunfaba en el teatro, la tentación del cine no se hizo esperar. Así llegó a trabajar con figuras como Clint Eastwood y Harrison Ford y para directores como Coppolla.

Sin embargo, la película que lo marcó definitivamente fue El beso de la mujer araña. Su papel de Vicente, aquel prisionero político entregado a sus ideales por encima de las circunstancias, terminó por definirlo en la vida real. Julia era un entregado a las causas humanitarias. Tanto, que dicen que sus papeles los aceptaba dependiendo de la posición política del personaje. No es una coincidencia que haya interpretado a Arnulfo Romero, el sacerdote asesinado en Nicaragua en l980, en la cinta del mismo nombre; ni que su última aparición en pantalla sea -precisamente- bajo el personaje de Chico Mendes, el desaparecido mártir brasileño, en la cinta The Burning Season.

Hace varios meses se había corrido el rumor de que tenía cáncer en el estómago. Para fortuna suya, no fue ese mal el que lo acabó, sino un derrame cerebral, que lo mantuvo inconsciente varios días, antes de que su corazón dejara de latir, la semana pasada.

Julia no fue uno de los mejores interpretes de Hollywood, pero sin duda abrió la senda a los actores latinos que hoy intentan obtener el reconocimiento internacional. Uno de ellos es Andy García, el cubano lanzado a la fama luego de su participación en El Padrino III. El otro es el colombiano John Leguízamo quien, al igual que Julia, ha obtenido en el teatro la gloria que el cine todavía le debe.
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