Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2007/11/24 00:00

El camaleón

Aunque la cinta 'El amor en los tiempos del cólera' no ha tenido suerte con la crítica, Javier Bardem, su protagonista, es el actor del momento.

Bardem ha sido comparado con Mastroianni y Marlon Brando. Se anticipa una candidatura al Oscar por su papel de asesino en ‘No Country for Old Men’ (foto). Hizo su primera aparición en televisión a los 4 años, siguiendo los pasos de su mamá. Por eso y por su relación distante con su padre usa el apellido materno

Javier Bardem pudo haberse quedado interpretando papeles de macho ibérico. Después de todo, era el camino lógico: su nariz rota, producto del puñetazo que de la nada le propinó un hombre a la salida de un bar, además de sus rasgos rudos, su voz ronca y su contextura gruesa, se ajustaban a ese estereotipo. Gracias a esas características y a su talento natural había conquistado a los directores y al público español. Pero a él la fama no lo trasnocha, y prefirió seguir un rumbo más difícil, en ocasiones tortuoso; el de reinventarse constantemente para vestirse con las pieles de personajes contradictorios, extremos. A sus 38 años ha sido desde artista homosexual, heroinómano, alcohólico, desempleado e inquisidor, hasta un tetrapléjico de 55 años. "A los roles que Javier interpreta les corre sangre por las venas, tienen los pies en la tierra, tienen objetivos y razones que exceden las líneas del guión, una interioridad que sobrevuela la historia y que va más allá, haciéndolos perdurables en el tiempo y en el recuerdo", expresa la crítica Silvina Palmiero en la página web argentina Cinefreaks.

En un lapso de días Bardem pasó de ser un despiadado asesino a un enamorado eterno. Lo primero en la película de los hermanos Ethan y Joel Coen, No Country for Old Men, basada en la novela del mismo nombre de Cormac McCarthy, donde el actor español se convirtió en Anton Chigurh, un sicópata criminal en Texas durante los años 70. Su interpretación ha recibido tantos elogios, que muchos le han apostado tempranamente al Oscar. Una semana después de su estreno en Estados Unidos, apareció en las carteleras como Florentino Ariza en El amor en los tiempos del cólera, donde su actuación ha sido calificada de "sólida", pese a que las reseñas no han favorecido la cinta. "En películas regulares como 'El amante bilingüe' y 'El detective y la muerte', él siempre ha sido bien calificado", dijo a SEMANA el cineasta Ramón Margareto, jefe de redacción de la revista española Interfilm.

No podía ser de otra forma porque su mayor talento es que cada transformación parece surgir espontáneamente, aunque lo suyo es producto de un arduo trabajo. En Cartagena su disciplina sorprendió cuando se encerraba a estudiar el personaje entre ocho y 10 horas en la casa que alquiló en el centro histórico. Aun así, le quedaban energías para trotar todas las mañanas, pues para el papel de Ariza bajó alrededor de 10 kilos; y también para compartir al final del día con el equipo de grabación una cena y algunos tragos.

Y es que al igual que sus trabajos, Bardem es un hombre de muchos matices. Empezando porque primero estudió en la Escuela de Artes, pues quería ser pintor. También fue bailarín de strip-tease, portero de una discoteca y jugador de la selección española de rugby. Pero su destino estaba escrito por una tradición familiar de cuatro generaciones de actores, de la que hace parte su mamá, Pilar Bardem. Por esa vía también heredó un gran sentido del humor y es capaz de pararse en la mitad de un restaurante a imitar a Shakira cuando su música suena. Al parecer, es alérgico al sol tanto como a los excesos de Hollywood. Como buen amante del cine independiente, teme perder su libertad para elegir proyectos e intenta no dejarse seducir por los cantos de sirena de los grandes estudios. Prueba de ello fue que rechazó la propuesta de Steven Spielberg para actuar en Minority Report, y otra para participar junto a Sharon Stone en Bajos Instintos 2. Es muy discreto y detesta que los medios se inmiscuyan en su vida privada. "Desde que este año rodó una película de Woody Allen con Penélope Cruz, con quien había protagonizado 'Jamón, Jamón' en 1992, dicen que tienen un romance. Pero él no lo va a confirmar ni aunque tengan hijos", comenta Margareto. Pese a su calidez, tiene un carácter fuerte y dice las cosas sin tapujos. Su principal víctima es él mismo, pues es su mayor crítico, a un nivel casi obsesivo.

"Cada vez que hace una escena la revisa y no descansa hasta que queda como él la concibió", contó a esta revista el actor de teatro Esteban García, sobrino de Gabriel García Márquez y asistente de producción de la cinta. "En una oportunidad estaba nervioso porque no sabía cómo abordar el momento en que Florentino le confiesa su amor a Fermina Daza cuando ella enviuda. Dudaba si debía representarla de una manera jocosa o melancólica", agrega. "Imagínate que eres un perro asustado", fue el consejo que le dio el Nobel a Bardem cuando le consultó telefónicamente, como lo hizo en varias ocasiones. Porque además de haberse leído por primera vez el libro a los 14 años, luego dos veces más y otras cuatro durante la filmación, quiso conocer de primera mano el origen de la historia. De todas maneras, ha asegurado que "no existe el caso de una obra magna de la literatura que se haya traducido al cine con éxito".

Tal intensidad hace la diferencia. Eso destaca Gerardo Vera, quien lo dirigió en su película autobiográfica Segunda piel, en la que Bardem personifica a Diego, un homosexual enamorado de un hombre incapaz de abrirse a sus sentimientos. "Cuando preparábamos un plano al amanecer observé a Javier que paseaba solo por la playa. Me acerqué para verlo y ya tenía esa mirada irrepetible de Diego, esa mirada que en sí misma explicaba el dolor físico del amor. Esa mañana vino la jefa de maquillaje y me dijo: 'Gerardo, no hay que hacerle nada a Javier, ¿has visto su cara

'". Para lograr ese efecto, Bardem recoge todo el material sobre sus personajes, y agrega sus propias vivencias para luego rescribirlos, reinventarlos a su manera.

Así lo hizo al interpretar a Reinaldo Arenas, un poeta homosexual perseguido por el régimen castrista, pues antes de aceptar el papel, visitó dos semanas Cuba para hablar con quienes habían conocido al artista. Bardem estaba reacio a actuar en Antes que anochezca por su dificultad de expresarse en inglés y con acento cubano. Pero sus temores terminaron cuando Lázaro Gómez Carriles, amigo cercano de Arenas, le dijo "Javier, tú eres Reinaldo". Por eso se convirtió en el primer español en ser nominado al Oscar. Para transformarse en otro personaje real, el escritor Ramón Sampedro, en Mar adentro, de Alejandro Amenabar, Bardem se filmaba todas las noches en su cama para tratar de recrear la condición de ese hombre tetrapléjico que durante años luchó por su derecho a la eutanasia. Sólo con sus expresiones faciales y su voz rota logró conmover al público y hacer de esta cinta la mejor película extranjera en los premios de la academia de 2004. Seguramente usará la misma estrategia el próximo año para ser el Pablo Escobar de la versión cinematográfica del libro Killing Pablo, de Mark Bowden.

Para describir lo que Javier Bardem logra con cada actuación, Vera tomó prestadas las palabras del cineasta Billy Wilder: "Hay muchas formas de interpretar un personaje, pero, en el fondo, solo hay una... Procura que sea la tuya".

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