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| 10/23/2000 12:00:00 AM

El cazafantasmas

En México una organización mundial está dedicada a solucionar problemas relacionados con seres del más allá.

Con su rostro inexpresivo y su modo hosco Carlos Trejo parece vagar por otro mundo mientras relata, sin asomo de emoción, la guerra que emprendió en 1982 contra los espíritus descarriados cuando su esposa, Sofía, se convirtió en una de las primeras víctimas fatales del espectro de un monje del siglo XVIII que desde entonces no deja de merodear por su casa de la calle Cañitas, en el viejo barrio de Tacuba. La suya, dice, es una historia que muy pronto podría ser llevada al cine en Hollywood por Francis Coppola o por Steven Spielberg.

Al frente de la Organización Mundial de Investigación Paranormal (Omip), que fundó en 1998 y de la que es coordinador y director general, Trejo y su equipo de investigadores son conocidos como ‘Los Cazafantasmas’. Y trabajo no les falta: su página de Internet (www.cazafantasmas.com) ha recibido en menos de un año la visita de más de seis millones de personas en busca de una explicación para los llamados fenómenos paranormales, lo que habla de “una aceptación no tremenda sino brutal”.

Fenómenos que este ex empleado de las tiendas Blanco, de 37 años de edad y con estudios de contabilidad y derecho, no ha podido desentrañar todavía aun cuando su organización ha llegado a contar con un equipo de ocho investigadores de base, entre biólogos, químicos, sicólogos, historiadores, síquicos y hasta especialistas en brujería y vudú, y con una red de asociados en Puerto Rico, Argentina, Chile, Brasil, España, Italia, Portugal, Francia y Alemania, además de los que tiene en diversas ciudades de México, que pueden sumar unos 50 ó 60 especialistas en la cacería de fantasmas.



Amistades peligrosas

La vida de Trejo, quien también prestó sus servicios en Banpaís y en Automotores Reforma, cambió radicalmente a partir de un simple juego con la tabla ouija en su casa de Tacuba, en 1982, cuando su hermana Norma “trató de hacerse la graciosa llamando a Isidro, un novio que supuestamente había fallecido”. Cuenta el Cazafantasmas: “El triángulo de la ouija manejó varias letras para formar la frase: ‘No te hagas pendeja, no soy Isidro’; en ese momento todos pensamos que era ella quien estaba moviendo el triángulo, pero no era ella. Lo peor es que siguió friegue y friegue hasta que la ouija le dijo: ‘Bueno, siempre estoy contigo, ahora estoy dentro de Emmanuel’. Entonces Emmanuel, su pareja, que estaba a su lado, se quedó como dormido y todo mundo comenta que su cara era de sorpresa, como si no pudiera creer que estuviera ahí, que miraba como si quisiera reconocer a alguien. Todo mundo dice que no era Emmanuel; le echaron agua y gritó que le quemaba, luego se cayó y empezó a vomitar. Cuando reaccionó nunca supo qué había pasado”.

Años después, valiéndose de una matrícula autorizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (Inah), Trejo llegó a hallar en su búsqueda restos humanos en la casa de Cañitas luego de la muerte de su esposa. El diagnóstico del Inah —cuenta Trejo— fue que estos restos pertenecían a una persona que vivió hace 450 años. Ahí mismo les informaron que el retrato hablado del espectro que el equipo de cazafantasmas había visto en Cañitas era el de un monje del siglo XVIII.

Con la inexplicable muerte de Sofía, que ocurrió poco después, Trejo comenzó entonces una historia de agonías, tragedias y súbitos decesos que acaba de cobrar apenas en marzo pasado su decimatercera víctima en Jorge Hernández, entrañable amigo de Trejo y miembro de su organización de cazafantasmas.

Jorge estaba en la casa cuando comenzó la historia de Cañitas, relata Trejo: “Estaba fumando un cigarro en la parte de arriba de la casa cuando vio algo que pasó recorriendo los cuartos. Prendió un fósforo y no había nadie, pero cuando quiso salir se le cerró la puerta y se corrió el seguro. Volvió el rostro y se encontró con el espectro. Quiso salir corriendo pero sintió que algo lo agarraba por la cara y lo arrojaba contra los vidrios...”.

La de Jorge fue una muerte que le dolió mucho “porque cuando falleció mi esposa Sofi estuvo conmigo; fue un gran amigo, fue de los primeros que estuvo conmigo para investigar todo”.

Mónica, la esposa de Jorge, contó que éste había empezado a cambiar mucho. Fueron a ver a un brujo y les dijo que necesitaba un exorcismo. Cuando se lo hicieron se puso a gritarle a Mónica, a insultarla, cosa que él jamás habría hecho. Después del exorcismo se debilitó muchísimo, ya no quería comer, andaba todo triste, hasta que un día despertó con el corazón fuera de ritmo. Lo llevaron al hospital pero murió en menos de 10 minutos. “La persona que le hizo el exorcismo dijo que el espíritu maligno que estaba dentro de Jorge venía de una casa donde había una puerta que entraba a otra dimensión. Fue un golpe muy fuerte”.



Tambien contra los vivos

Músico aficionado, Trejo encabeza una empresa de diseño de páginas de Internet, de donde obtiene los recursos para su guerra contra los espectros. Sin embargo ahí, como en su desaparecido instituto, sus más violentas batallas han sido contra los ‘vivos’, contra quienes fueron sus amigos y socios. Héctor Hernández y Humberto Villafuerte, sus hombres de confianza durante largos años, fueron sorprendidos hace apenas unos meses “tratando de lucrar con el dolor ajeno”. Aunque no estaban cobrando directamente las investigaciones, dice, sí tomaban dinero de los recursos destinados a ellas “para cosas personales”.

Hernández y Villafuerte se convirtieron desde entonces en una suerte de proscritos en el mundo de los fenómenos paranormales. De hecho, sus fichas figuran ya en la página de Internet de ‘Los Cazafantasmas’ bajo la leyenda de “Aviso urgente” y con el calificativo de “poco hombre” para el primero y de “mitómano” para el segundo. “La Omip siempre pendiente de los charlatanes y los estafadores las 24 horas del día”, se consigna al final de la página, reforzando el mensaje que ahí se les envía: “No seas cobarde y ponte realmente a investigar, y si estás engañando a las personas, tarde o temprano daré contigo”.

Obsesionado con los charlatanes y los estafadores, Trejo considera como uno de los logros mayores en su carrera de cazafantasmas el artículo 384 del Código Penal vigente, que castiga con una pena de tres días a 12 años de prisión a la persona que invoque falsos espíritus, haga falsas curaciones o explote las creencias del pueblo, “porque todo ello está tipificado como fraude gracias a nuestro trabajo”.

La disputa con sus viejos socios lo trajo de regreso a la calle Cañitas, muy cerca de las oxidadas vías de un tren que ya no pasa, donde habilita ahora sus oficinas al lado de su hogar. “A dos calles de aquí se mató en 1995 en un raro accidente una persona que se puso a investigar si era verdad que a los 10 años del suceso del monje se iba a morir la mayoría de los involucrados”, recuerda en la sala de la rústica vivienda, siempre en la semioscuridad, aunque subraya que “en realidad en el transcurso de 1992, a los 10 años del acontecimiento, mucha gente falleció”.

Estas y muchas más historias las contó en su libro Cañitas, editado por Planeta, y que ha vendido más de 50.000 ejemplares y va para su décima edición.



En Hollywood

La historia de Trejo parece ciertamente de película. De hecho, el líder de ‘Los Cazafantasmas’ así lo ha entendido y la ha puesto a las órdenes de personajes como Kevin Costner, Francis Coppola y Steven Spielberg.

A través de Jaime Nualart, responsable del área cultural de la Secretaría de Relaciones Exteriores, ‘Los Cazafantasmas’ esperan establecer contacto con Hollywood.

La historia por relatar cinematográficamente sería la misma del libro Cañitas, “y el guión realmente no sería mucho problema. De hecho, Coppola ya había contestado en una ocasión”, cuenta Trejo: “Cuando estuvo aquí Kevin Costner fui al hotel Camino Real a verlo, obviamente con la intención de que hubiera una posibilidad de hacer la película. El vio el libro y me dijo que no era su línea pero que iba a hacerlo llegar a las personas correspondientes. Tiempo después hablaron por teléfono a la Editorial Planeta, diciendo que el libro había llegado a manos de Coppola, que le parecía muy interesante y que posiblemente tuviéramos la posibilidad de conversar con él en un futuro. Y ese futuro ya se está haciendo presente”.

Este, dice, es uno de sus proyectos más interesantes en lo inmediato aunque tiene sus inconvenientes: “Hay gente que me ha comentado que el hecho de que la historia de ‘Cañitas’ se lleve al cine puede ser perjudicial para la credibilidad de lo que ocurrió, pero yo no lo tomo así, lo tomo como que entrarían a la organización los recursos necesarios para continuar con investigaciones más grandes, más serias, más fuertes; hay muchísimo que investigar en otras partes del mundo y quisiéramos estar ahí presentes”.
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