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| 10/24/1994 12:00:00 AM

EL CEREBRO DEL CEREBRO

El neurólogo colombiano Rodolfo Llinás se le mide a la tarea de rescatar la inteligencia de los niños colombianos.

SU FIGURA DE CIENTIFICO DE CUENTO ENcaja perfectamente con ese talento que le ha valido ser considerado una de las autoridades mundiales en el campo de la neurología. Pero, además, posee el rasgo de la genialidad que le permite poner su vasto conocimiento al alcance de cualquier interlocutor. Ese es Rodolfo Llinás Riascos, un médico colombiano radicado en Estados Unidos, cuyos logros científicos no dejan duda de que el sitio donde más tiempo ha permanecido en su vida es en un laboratorio. Ahora, este 'cerebro fugado' ha decidido salir de esas frías paredes para emprender la tarea de mejorar la educación de los colombianos.

Considerado en los altos círculos científicos como una eminencia gris por sus descubrimientos acerca del cerebro humano -estudios que le valieron la nominación al premio Nobel de Medicina en 1992-, Llinás regresó al país la semana pasada para impulsar su proyecto de Cosmología, con el cual pretende preparar a los niños de hoy para el mundo del mañana. Según él, la crisis de la educación, no solo en el país sino en el mundo, obedece a que la enseñanza es una colcha de retazos que hace parecer el aprendizaje como algo aburrido e inútil. Su propuesta -que hizo parte del proyecto que presentó ante la misión de Ciencia, Educación y Desarrollo, organizada por el gobierno Gaviria- es la de añadir al pénsum académico una materia que integre todos esos conocimientos en una forma más vivencial. "El punto clave es la organización sicomotora -dice-. Es decir, que no solo se les den nombres para memorizar sino también un contexto general en el cual poner en práctica lo que están entendiendo".

Al parecer al 'doctor Llinás' no le basta con el reconocimiento internacional a sus años de investigación, ni que sus estudios sobre el comportamiento de los tejidos del cerebro en condiciones de cero gravedad hayan sido claves en el programa espacial de la Nasa, o que sus 12 libros de neurofisiología sean lectura obligada en varias universidades estadounidenses. Enamorado de su patria, a pesar de sus numerosos compromisos en los círculos científicos, se ha dedicado a la tarea de optimizar la enseñanza para que los colombianos tengan mayores posibilidades de desarrollar todo su potencial. Para él, en la medida en que se le brinde al niño la oportunidad de mirar, pensar, opinar y escoger libremente, se forman hombres más inteligentes y que hagan aportes en el campo en el cual están capacitados. "Si la sociedad no asegura todo eso estaremos dañando el cerebro de los niños", sentencia. "La sociedad futura estará basada en el conocimiento. De la preparación de la población dependen las probabilidades de desarrollo, interacción y competencia a nivel internacional". Y este es el regalo que el científico del cerebro quiere dar a los colombianos dentro de cuatro años, cuando su proyecto de Cosmología quede listo para ser implantado dentro del sistema educativo nacional.
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