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| 9/24/2011 12:00:00 AM

El club de lo insólito

Medio siglo después de la primera edición del libro 'Guinness World Records', todavía hay gente dispuesta a intentar las hazañas más extrañas para aparecer en sus páginas.

Cuando parece que ya todo está inventado, siempre hay alguien capaz de desafiar lo conocido y realizar las proezas más absurdas e increíbles. Por ejemplo, hay quienes, no contentos con correr una maratón, se les ocurre hacerlo mientras tejen una bufanda. Otros que se preparan durante meses para escalar las montañas más altas del mundo en el menor tiempo posible. Y algunos que carecen de habilidades extraordinarias y eligen dejarse crecer las uñas durante 30 años o tienen una rara condición física que les permite doblar su cuerpo para meterse en una maleta. Todos persiguen un único objetivo: que su nombre figure en el libro Guinness World Records.

La actual edición de la serie con derechos de autor más popular de la historia trae 4.000 marcas nuevas y fue lanzada en Estados Unidos y Europa la semana pasada. "A las personas les gusta participar porque son muy competitivas y los Guinness les dan la oportunidad de ser las mejores en algo. Uno puede ser bajo, alto, joven, viejo, flaco, gordo, pero igual siempre habrá un récord esperándolo", dijo a SEMANA Ralph Hannah, gerente de esa publicación en Latinoamérica.

Hace 56 años, el entonces director ejecutivo de la famosa cervecería irlandesa Guinness, sir Hugh Beaver, concibió el libro en una noche de copas con unos amigos que querían saber cuál era el ave más rápida de Europa. Se pusieron de acuerdo para hacer realidad el proyecto y desde que salió al mercado se convirtió en una suerte de compendio de curiosidades (algunas más inútiles que otras), cuyas ventas hoy ascienden a 120 millones de ejemplares en más de 100 países y 37 idiomas. Tal es su influencia que la revista The Economist lo considera un espejo de lo mejor y lo peor de la humanidad y, además, el precursor de los reality shows, al darles la posibilidad a sujetos anónimos de convertirse en celebridades de la noche a la mañana.

Estas son algunas de las historias más llamativas incluidas en los Guinness 2012:

Pequeña hazaña

El filipino Junrey Balawing, de 18 años y 60 centímetros de altura, se convirtió en el hombre más pequeño del mundo en junio pasado. El joven vive con sus padres en un pueblito al sur de Manila y es el único en la familia con un desorden hormonal que le impide crecer. Como sus huesos no están desarrollados completamente, le toca caminar con la ayuda de alguien y no puede permanecer de pie mucho tiempo porque las piernas le duelen. Junrey dejó de crecer dos meses después de nacer y dio sus primeros pasos cuando cumplió 5 años. Sus papás lo inscribieron en el colegio como cualquier niño de su edad, pero tuvieron que sacarlo a los pocos días porque los profesores se quejaban de que era una distracción para sus compañeros, que no paraban de mirarlo durante toda la clase.

El pelo del millón de dólares

El pelo más caro del mundo no es el de una modelo o actriz, sino el de un jugador de fútbol americano de los Pittsburgh Steelers. Troy Polamalu es la imagen de una reconocida marca de champú que aseguró su abundante melena por un millón de dólares para protegerla contra los ataques del equipo rival, pues hace unos años estuvo a punto de perder sus rizos cuando un adversario de los Kansas City Chiefs le tiró el cabello para evitar que anotara un touchdown durante un partido.

Durmiendo con escorpiones

Kanchana Ketkaew resistió 33 días viviendo con 5.320 escorpiones en una habitación de vidrio de 12 metros cuadrados. La mujer solo tenía derecho a salir del cuarto cada ocho horas para ir al baño y durante el tiempo que pasó encerrada los alacranes solo la picaron 13 veces. Kanchana, de 39 años, se volvió inmune a su veneno porque desde joven se acostumbró a hacer shows para turistas con toda clase de arácnidos. Lo más curioso del caso es que en una de esas exhibiciones conoció a su media naranja: nada más ni nada menos que el hombre que ostenta el récord de vivir más tiempo con ciempiés.

Los más atrevidos

La noruega Cecilie Skog no se arrepiente de haber dejado la enfermería para dedicarse al montañismo. Además de haber conquistado las siete cumbres, es considerada la mujer que atravesó sola el Polo Norte y el Polo Sur en menos tiempo, proeza que algunos llaman 'el grand slam de los exploradores'. Y mientras ella superaba marcas en la nieve, el británico Olly Hicks hacía lo mismo en el agua. A los 23 años cruzó el océano Atlántico sin la ayuda de nadie, en un bote de remos al que bautizó Miss Olive. El británico partió de Nueva Jersey en marzo y llegó a las Islas Sorlingas, en el Reino Unido, dos meses después.

Superabuelo

A una edad en la que muchas personas solo quieren descansar y disfrutar de su pensión, Roger Allsopp cruzó nadando el Canal de la Mancha. El británico, de 70 años, recorrió los 40 kilómetros entre la ciudad de Dover, en el Reino Unido, y las costas del norte de Francia, en 17 horas y 51 minutos. Para conseguirlo cumplió una estricta rutina de ejercicios todos los días durante los últimos cuatro años. Con su hazaña, Roger, quien tiene tres nietos, recaudó más de un millón de dólares para una fundación y superó el récord que en 2004 había impuesto George Brunstad, el tío del actor Matt Damon.

Irreconocible

Ya ni siquiera la familia de Elaine Davidson se acuerda de cómo lucía antes de que empezara a ponerse piercings. La mujer hoy es toda una celebridad gracias a sus casi 7.000 aretes, que pesan cerca de tres kilos. Eso sí, admite que lo más difícil no es que la miren permanentemente en la calle, sino los problemas que enfrenta en los aeropuertos cuando tiene que pasar por los escáneres y los detectores de metales. Elaine, de origen brasileño, también es experta en dormir sobre puntillas y caminar sobre brasas ardientes o trozos de vidrio. Sin embargo, para algunos su mayor hazaña es haber llevado al altar en junio pasado a un alto ejecutivo escocés que no se ha hecho ninguna perforación en el cuerpo. Entre tanto, el ingeniero informático Rolf Buchholz se llevó el primer lugar en la categoría masculina, gracias a sus 453 piercings.

Coleccionistas de rarezas

Aunque no tienen habilidades extrañas, algunas personas han encontrado la forma de aparecer en los Guinness gracias a su capacidad de acumular cosas durante años. La lista incluye desde coleccionistas de figuritas de pingüinos y patos de hule, hasta máscaras y bolsas para mareo que dan las aerolíneas.

La cuota colombiana

El país se ganó un lugar en la nueva edición de los Guinness con el pesebre más grande del mundo. Se trata de un escenario de 18.000 metros cuadrados con más de 40 estaciones y 400 figuras hechas en fibra de vidrio, que recrean el pueblo de Belén. Sus creadores tardaron dos meses en terminarlo en el Acuaparque de la Caña en Cali, a finales del año pasado. Si bien Colombia casi siempre sobresale por eventos de participación masiva (basta mencionar la cabalgata más numerosa, el bingo con más participantes o la caravana de jeeps Willys más larga), el deportista paisa Javier Zapata ha procurado mantenerse en el número uno como la persona que más rápido ha subido escaleras en bicicleta sin apoyar los pies. Alcanzó su última marca en El Peñón de Guatapé, Antioquia, donde ascendió 649 peldaños en 43 minutos. Sus récords incluyen desde la Torre Colpatria en Bogotá (943 escalones) hasta el rascacielos Jin Mao en Shanghái (2.008).
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