Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1992/08/31 00:00

EL CONQUISTADOR

En vísperas del V Centenario, Carlos Ardila Lulle conquista a España.

EL CONQUISTADOR

EL CONQUISTADOR
PRESENTAR EL NOMBRE DE CARLOS Ardila Lulle sería poco menos que inoficioso. Convertido desde hace muchos años en un industrial que ya se hizo un lugar en la historia del país, el nombre de Ardila a secas en boca de los colombianos se refiere siempre a uno de los grandes. La semana pasada, su constante tendencia a crecer echo anclas internacionales cuando su nombre y el de su organización pusieron pie firme en tierra española.
La presencia de la organización Ardila Lulle en la península no es nueva. Al contrario, es de vieja data. En 1967 Carlos Ardila fundó allí la Companía Espanola de Refrescos S.A. (Cersa) que no sólo lo instaló en el medio europeo, sino que representó un sólido punto de partida para proyectos futuros. Nueve años más tarde, en 1976, una tradicional marca creada en los años 50 por una familia de industriales cántabros batidos Ryalcao fue adquirida por la Organización para dar luz al nombre "Postobón y alcao" que es protragonista por estos días en el mundo de los negocios de ambos países. Durante más de 15 años esta firma consiguió con éxito poner a los españoles a calmar su sed con los refrescos Lux y con los batidos Ryalcao.
Pero hace dos años, en medio de los vientos de cambio mundiales que abrieron enormes perspectivas comerciales, la Organización instaló como premisa básica de sus esfuerzos la internacionalización de sus marcas. Ya había instalado a "Colombiana, la nuestra", en el mercado norteamericano, y para llegar a Europa España resultaba un trampolín obvio e idóneo. Y como en ese continente las empresas multinacionales de gaseosas han echado profundas raices haciendo el mercado casi impenetrable, la decisión de Ardila fue lanzarse con los jugos en buen castizo zumos Postobón.
El resultado de ese esfuerzo fue la inauguración que tuvo lugar la semana pasada en Madrid de la planta Postobón-Ryalcao que, en términos de tecnología y operación, es la más moderna de España y que constituye una cabeza de playa para la conquista de Europa que ya deja ver sus primeros síntomas en estos umbrales del 2000.
En su historia personal este es un paso significativo para un hombre que empezó haciéndose preguntas sobre un refresco de manzana, consiguió como producirlo, en que botella meterlo, con que taparlo, el azúcar que se necesita ponerle y el camión en que hay que repartirlo, para terminar construyendo un emporio que lo convierte hoy en uno de los industriales más importantes de Latinoamérica. Con el paso que acaba de dar en Europa en estos tiempos de centenarios, aperturas y mercados comunes, Carlos Ardila Lulle se presenta al mundo como un ejemplo de lo que es un colombiano emprendedor.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.