Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2005/09/18 00:00

El conquistador

Juanes regresa al país como un triunfador después de lograr que canten sus éxitos en Europa y Estados Unidos miles de fanáticos que no hablan español.

Juanes asegura que lo que más extraña en sus giras es a sus hijas Luna y Paloma y a su esposa Karen

Los corredores del Madison Square Garden le parecían conocidos. Después de todo, los había visto cientos de veces en videos y fotos. Pero Juanes nunca imaginó que él tuviera la oportunidad de caminar por ellos rumbo al escenario. Durante el recorrido lo acompañaban las imágenes de los Beatles, David Bowie y los Rolling Stones, los más grandes artistas que se habían presentado en ese templo del deporte y la música en Nueva York. Esa noche, en marzo de este año, frente a 13.000 asistentes, lleno total, el cantautor colombiano vivió uno de los momentos más especiales no sólo de su tour mundial Mi Sangre, sino también de su carrera. "Sueño libertad para todos los que están secuestrados hoy en medio de la selva y sueño con la paz de mi pueblo desangrado y con el final de esta injusta guerra". Esta estrofa, con la que suele iniciar sus presentaciones, fue la bienvenida que Juanes dio a su público, al que le entregó un poco de la Colombia que respiran sus canciones.

Ahora regresará para cantarle a su país, donde comenzará su gira en Bogotá el 29 de septiembre y recorrerá las principales ciudades. En esta ocasión no estará sólo acompañado por su guitarra y su banda, sino por toda una puesta en escena creada por los productores y técnicos que han realizado conciertos de U2, Van Halen y Robbie Williams. Con este espectáculo ha conquistado nuevos admiradores en Europa y en toda América.

Ha vendido aproximadamente cuatro millones de copias de sus tres producciones como solista, más de 1.700.000 de su más reciente disco, Mi Sangre. Además su repisa, que se encuentra en la oficina de su manager, Fernán Martínez, cuenta entre muchos otros galardones con nueve premios Grammy Latinos y seis premios MTV Video Music Awards Latinoamérica, cifra que puede aumentar gracias a sus tres nominaciones actuales a los primeros y cinco a los segundos. "Mi oficina parece una academia de taekwondo en Chapinero por los premios. Son tantos, que parece que fueran fáciles de ganar", señala Martínez.

Además, sus ventas lo han hecho merecedor de cuatro discos de oro y 34 de platino. El sencillo La camisa negra se convirtió en la canción del verano en Alemania, Suiza, Italia, Bélgica y Austria, y comienza su ascenso en Francia y Holanda. En España el álbum subió al segundo puesto en ventas después de mantenerse durante 55 semanas dentro del top 10. Es poco común que un álbum con tanto tiempo en el mercado logre conservar tan altas posiciones. Pero lo más sorprendente es que en Alemania lleva cuatro semanas de número uno, un récord histórico para un artista que sólo ha grabado en español. "No entienden mucho de la letra, pero sí hay una comunicación a través de las melodías. Para mí lo más grande es haberlo logrado en el idioma en el que yo pienso, siento y sueño", dijo Juanes a SEMANA.

En Italia la canción más pedida es la que fusiona la guasca antioqueña con rock y que causó gran controversia debido a su título, el cual recordaba a la camicia nera, uno de los símbolos del régimen fascista de Benito Mussolini. Tanto es así, que la semana pasada el cantante paisa se presentó en el cierre del famoso Festival Bar en Verona, transmitido por la cadena RAI1. Hubo una ovación cuando Juanes, en son de broma, preguntó al público: "¿Dónde está mi camisa negra?" y la descolgó de un gancho de ropa que hacía parte del escenario. Con su habitual humor y su sencillez les quitó importancia a las acusaciones.

Y es que pese a sus triunfos, Juan Esteban Aristizábal no se come el cuento de la fama y sigue siendo un joven humilde, accesible, sin poses de estrella porque no se considera tal. "Soy una persona normal que simplemente usa la música para expresar lo que siente. El camino no ha sido fácil y eso no se me olvida, por lo que cada día que pasa valoro más lo que tengo", asegura. No teme reconocer que siempre duda de lo que hace y que por eso trata de superarse día a día; que su mayor miedo es montar en avión, a pesar de tener que hacerlo casi a diario; que prefiere usar ropa de segunda, como una camisa que conserva como recuerdo de su padre y que su diseñador se amoldó a su estilo. Sólo sube al escenario con su pie derecho después de orar. Y siempre, su última comida del día es el almuerzo a las 2 de la tarde, pues luego descansa un par de horas, hace sus ejercicios vocales y ensaya antes de presentarse.

Fueron necesarios 18 años de carrera para alcanzar este gran momento. La guitarra fue su compañera fiel desde cuando tiene uso de razón, cuando su padre le enseñó a tocar, por esto todos sus recuerdos están ligados a la música. Compró su primera guitarra eléctrica en una compraventa y a los 15 años, con la idea de imitar a sus ídolos de Metallica, creó con sus amigos el grupo de rock Ekhymosis que logró reconocimiento en el país. Pero, después de 12 años, cuando el grupo se desintegró, Juan Esteban quedó en el limbo.

Fue entonces cuando decidió volver a sus raíces y en la búsqueda de su propio sonido comenzó a experimentar con los ritmos que habían marcado su infancia. "Siempre me ha gustado el 'rock', pero extrañaba lo mío, la guasca y el vallenato. No me da pena admitir que admiro a Darío Gómez y a Octavio Mesa".

Consciente de que la música era su destino, decidió probar suerte en Los Ángeles. "Aguanté hambre, comía sólo arroz y tomaba agua de la llave", recuerda. Pero luego conocería al productor Gustavo Santaolalla, quien logró un contrato con el sello Surco de Universal, e inició en 2000 su carrera como solista con el álbum Fíjate bien. "En esa época cantaba en las universidades del país, Estados Unidos y Puerto Rico, en conciertos gratuitos durante las horas de almuerzo", cuenta Martínez.

En 2001 los asistentes a la ceremonia de nominación para los primeros Grammy Latinos se preguntaban quién era "ese tal Juanes" al que habían nombrado siete veces. Él mismo estaba sorprendido, pero desde entonces su cara y su voz empezaron a cruzar fronteras.

¿A qué se debe que un músico que les rinde homenaje a sus raíces se haya vuelto universal en tan poco tiempo? Según Ricardo Companioni, director de listas de éxitos latinos de la revista Billboard, "tiene gran carisma e identidad. Sus canciones tratan temas comunes y en los lugares donde no entienden español basta la música porque los ritmos son muy pegajosos. Además, la promoción de su casa disquera ha sido muy eficiente".

Recientemente, la revista Time lo catalogó como una de las 100 personas más influyentes del mundo. La crítica internacional ha comparado su estilo con el del poeta urbano Bruce Springsteen, y The New York Times lo calificó como la versión latina de Bono, vocalista de U2 y activista por los derechos humanos, no sólo por su talento, sino por el mensaje social de sus canciones y su labor con la fundación Unidos por Colombia, que ayuda a víctimas de las minas antipersona. Como "un poeta apasionado, un músico excepcional y un profeta oscuro: Juanes, el embajador de América Latina", lo proclamó la revista alemana Focus.

"Buenas noches Nueva York. Díganme que esto no es un sueño, que es una realidad", fue el saludo del ahora internacionalmente conocido Juanes durante su concierto en el Madison Square Garden. La euforia del público le confirmó que en efecto él ya no está soñando.

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