Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2007/03/03 00:00

El cuerpo de Cristo

Un documental pone en duda el dogma de la resurrección de Jesús. Se basa en el hallazgo de su supuesta tumba.

La tumba fue descubierta en 1980 en las afueras de Jerusalén cuando unos constructores la desenterraron por casualidad con una retroexcavadora

En los últimos tiempos muchos científicos, historiadores y escritores parecen haber dedicado sus esfuerzos a hacer tambalear los pilares de la fe cristiana. Ahora un descubrimiento arqueológico y un documental han desatado quizá la mayor polémica sobre la figura de Jesús. Según éste, el hijo de Dios se casó con María Magdalena, habría tenido un hijo llamado Judas y varios hermanos. Pero lo más escandaloso es que esta investigación cuestiona su divinidad, al poner en duda el dogma de su resurrección.

El cineasta James Cameron, director de Terminator y Titanic, produjo el documental El sepulcro olvidado de Jesús, dirigido por Simcha Jacobovici, un periodista canadiense de origen israelí. El proyecto fue realizado en tres años y está basado en un hallazgo arqueológico hecho en 1980 en Talpiot, en las afueras de Jerusalén. Durante la construcción de un suburbio, una retroexcavadora destapó una tumba milenaria. Los arqueólogos descubrieron que se trataba de un sepulcro del siglo I que contenía 10 osarios, seis de ellos con inscripciones en arameo, griego y latín. "Era un entierro muy interesante, anterior al año 70 cuando ocurrió la destrucción de Jerusalén y de su Segundo Templo. Además estaba en buen estado y pertenecía a una familia de clase media", explicó a SEMANA Amos Kloner, el primer arqueólogo que visitó e investigó el lugar y quien, a pesar de que exalta la importancia histórica de la tumba, no cree que sea la de Jesús de Nazareth.

Sin embargo, los creadores del documental aseguran tener suficientes elementos para pensar que se podría tratar de la tumba de Jesucristo. Uno de los osarios está marcado con una inscripción sugerente en arameo: "Yeshua bar Yosef", "Jesús hijo de José". De más de 900 tumbas encontradas en esa región, sólo hay otra con ese mismo epígrafe. Un segundo cofre de piedra caliza está marcado 'María', lo cual no es raro si se tiene en cuenta que en esa época el 25 por ciento de la mujeres en Judea se llamaban así. Lo que genera curiosidad es que esté en la misma tumba que un 'Jesús' y otros dos hombres llamados Matia, 'Mateo', y Yose 'José', que son nombres bíblicos. Del primero, los historiadores que estudian el Nuevo Testamento coinciden en que había varios Mateos en la familia de María, la madre de Jesús. Del segundo, algunos afirman que se podría tratar de uno de los hermanos del Nazareno, pues basados en los cuatro Evangelios, aseguran que él tuvo cuatro hermanos: Santiago, Simón, Judas y José.

En los dos osarios que más han llamado la atención se puede leer: "Mariamene e mara" y "Yehuda bar Yeshua", "Judas hijo de Jesús". Basados en la teoría del profesor de Harvard François Bovon, quien estudió a fondo el evangelio gnóstico de Felipe, el verdadero nombre de María Magdalena habría sido Mariamene. El título 'mara' en griego significa maestro, lo cual comprobaría la teoría de que ella fue la sucesora de Jesús, "la apóstol de apóstoles". En cuanto al cofre de Judas, pertenecía a un niño.
 
"No hay nada inusual en esto. En 1873 fueron descubiertos 54 osarios que llevaban estos nombres", explicó a esta publicación James Strange, profesor de estudios religiosos en la University of South Florida, quien ha participado en excavaciones en Israel. Los documentalistas reconocen que se trata de nombres muy comunes en aquel tiempo, pero basan sus afirmaciones en la estadística. De acuerdo con Andrew Feuerverger, matemático de la universidad de Toronto, la coincidencia de estos seis nombres en una misma tumba da una probabilidad de 600 a favor de que sea el sepulcro de Jesús, y uno en contra.

La investigación se enfrentó con un grave problema. Luego de ser descubiertos los osarios, hace 27 años, los arqueólogos debieron entregar los restos humanos como lo ordena la ley de Israel, a los rabinos, para que fueran sepultados nuevamente. Los arqueólogos desconocen el lugar a donde fueron llevados y por lo tanto las pruebas de ADN sólo se realizaron con el polvo de los huesos que se conservó en dos de los cofres. De esta manera, los investigadores del documental concluyeron que Mariamene y Jesús no tenían vínculo sanguíneo, por lo que infieren que para que estuvieran en la misma tumba familiar, debían haber sido esposos. De paso argumentan que el pequeño Judas pudo haber sido hijo de ambos.

"La inconsistencia radica en que no realizaron las pruebas a los restos del niño, ni a los de los demás, por lo cual no hay forma de establecer lazos definitivos", advirtió a SEMANA Shimon Gibson, arqueólogo que también participó en el hallazgo y en el documental. Considera que la prueba de ADN no es confiable, porque en un osario se podían guardar los huesos de hasta tres personas de una misma familia y por eso se mantiene escéptico, aunque cree que hacen falta más estudios académicos sobre el tema.

Lo que sí es consistente con la evidencia histórica es que durante casi 100 años, hasta el 70 después de Cristo, el pueblo judío practicó lo que es conocido como 'doble entierro'. Envolvían los cuerpos en una manta, los ungían con aceites y perfumes, y los dejaban en un sepulcro durante poco más de un año, hasta que sólo quedaran los huesos, que eran después guardados en tumbas familiares. En la Biblia, el cuerpo de Jesús fue entregado a José de Arimatea, un hombre rico que ofreció su sepulcro. Esto, según los investigadores, explicaría las inscripciones de los osarios, pues solían marcarse las tumbas de personas influyentes o con dinero.

Para muchos, esta tumba es una de tantas en la lista de sitios en donde se ha dicho que podría haber sido enterrado Cristo. La Iglesia del Santo Sepulcro, en Jerusalén, es considerada por la mayoría de creyentes como última morada del Mesías, de donde habría resucitado. También se habla de una en Cachemira y otra en Japón. Por eso algunos arqueólogos no le dan crédito al hallazgo de Talpiot, del que creen ha sido una estrategia publicitaria para ganar dinero con el documental. "Hemos hecho nuestra tarea, hemos creado un caso, ahora es tiempo de que comience el debate", concluyó Cameron en una rueda de prensa en Nueva York.

No se puede negar que estos temas son taquilleros. "Existe una tendencia a creer que la Iglesia ha liderado una conspiración para ocultar la verdad y que de alguna manera ahora se está descubriendo", comentó a esta publicación el profesor Timothy M. Thibodeau, especialista en la historia del cristianismo del Nazareth College en Nueva York. "Pero más allá de eso, se debe entender que hay dos tipos de historia, la de los hechos, y la eterna, la de la fe".

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