Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 8/15/1994 12:00:00 AM

EL DE MOSTRAR

Luego de su brillante actuación en USA 94, J. J. Torres se ratifica como uno de los mejores árbitros de la actualidad.

EMPEZO COMO VOLANTE Y TERMINO COmo árbitro. Y no fué traumático. Se trató de un proceso natural que José Joaquín Torres inició en las canchas de Cartago (Valle), donde demostró habilidad para pisar el balón, y que lo fué llevando poco a poco a matricularse en el Colegio donde se forman todos los jueces de fútbol de ese departamento. Cuando salió de allí, le llegaron los éxitos. En 1981 pasó a pitar partidos profesionales y desde entonces se le considera como uno de los más destacados árbitros del país. Ha pitado casi 400 encuentros de primera división.
Pero esta Copa Mundo fue para él su gran reto. Y lo superó con creces. El primer escalón lo subió el 19 de junio, con el encuentro Bélgica-Marruecos. Fue tal su actuación que la FIFA lo escogió enseguida para pitar el choque Irlanda-Noruega. Como no desentonó, lo asignó nuevamente para Bulgaria-Alemania en cuartos de final. Y cuando todo el mundo pensaba que eso era suficiente, el ente rector del fútbol volvió a honrarlo nada menos con el arbitraje de Brasil contra Suecia en plena fase de semifinales. De este compromiso salió avante. No sólo los analistas lo calificaron bien, sino que el astro brasileño Romario lo destacó diciendo que Torres protege la integridad física de los jugadores. Además, en USA 94 fué el silbato latinoamericano que más choques superviso.
Con todo, su éxito no es gratuito. Este vallecaucano tenía antecedentes para preverlo. En 1992 arbitró la final de la Copa Libertadores y la de los Olímpicos de Barcelona (España), y en 1993 la final de la Supercopa. En todos estos juegos recibió las mejores calificaciones.
En su carrera las anécdotas no han faltado. Impuso el récord de expulsiones en un partido de Copa Libertadores. Fué el 14 de octubre de 1993, en un encuentro en Montevideo entre Peñarol y Gremio, cuando sacó a cuatro jugadores de cada equipo. También en Guayaquil le sucedió algo curioso, el día en que el Barcelona perdió la final de la Libertadores. Luego del partido, a los insultos de los hinchas se sumó la agresión del celador del camerino, en la propia entrada del vestuario. Torres no tuvo más remedio que correr en busca de protección policial.
Este árbitro, que divide su tiempo entre el fútbol y el comercio, cumplió 42 años el viernes de la semana pasada. Es casado y padre de tres hijos, con los que espera descansar en San Andrés, cuando termine el Mundial, ya que su familia "ha sido la más sacrificada por mi trabajo en Estados Unidos". Bien merecido lo tiene. Después de la prematura salida de la selección y de los escándalos siguientes, su actuación en el torneo ayudó a mitigar un poco la tristeza del país. Porque gracias a José Joaquín Torres, en USA 94 Colombia no terminó su participación en negro.-
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1829

PORTADA

Gran encuesta presidencial

Vargas Lleras arranca fuerte, Petro está estancado, Fajardo tiene cómo crecer y los partidos tradicionales andan rezagados. Entre los uribistas, Ramos se ve fuerte. Y Santos tiene 35 por ciento de aceptación. Gran encuesta de Invamer para Caracol Televisión, Blu Radio y SEMANA.