Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1998/12/28 00:00

EL DECORADOR Y SU OBRA

El prestigioso diseñador colombiano Juan Montoya recopila en un lujoso libro sus mejores creaciones.

EL DECORADOR Y SU OBRA

Cuando se habla de diseño el nombre de Juan Montoya sale a relucir. Su magia se hace presente en casas, almacenes y haciendas en donde el 'Montoya Look', apelativo que define su habilidad para mezclar tendencias, se ha convertido en el ejemplo del buen gusto y la refinación. Así lo afirman publicaciones como Architectural Digest e Interior Disign, que no escatiman elogios a la hora de referirse a este colombiano que durante más de 20 años ha transformado espacios aburridos en ambientes vitales que despiertan el deseo de ser habitados. Como reconocimiento a su arte Villegas Editores ha lanzado al mercado un llamativo libro con 400 fotografías que recrean los mejores momentos de Montoya. La colección ilustra cronológicamente 37 proyectos internacionales, que van desde residencias hasta corporaciones, en los que se evidencian las diferentes etapas artísticas y la evolución visual del diseñador. A través de las fotografías es posible observar cómo los tapetes, las lámparas, los cuadros y las velas se funden en la mente de Montoya como si se tratara de un suculento banquete que sólo unos pocos son capaces de digerir. Si bien su obra se enmarca en la elegancia, Montoya ha desarrollado una inclinación especial por los lugares armoniosos en los que la belleza y la practicidad van de la mano. Su capacidad para transformar espacios pequeños en palacios y convertir inmensas mansiones en lugares acogedores lo ha consagrado como uno de los diseñadores más importantes de los últimos tiempos. De ello pueden dar fe clientes como Christian Dior, Fernando Botero, los estudios Universal, Mario Kassar y Elsa Klensch. La intensidad de su obra es tal que cada trabajo puede demorar incluso un año en ver la luz. Este retraso es propiciado por su carácter intuitivo. "Todo es cuestión de elegir, añadir, quitar, poner. La casa que está terminada no es un hogar. Un hogar tiene movimiento continuo", dice, un pensamiento que lo ha llevado a concluir que, en definitiva, decorar es una actividad de nunca acabar. Ese, de pronto, es el secreto de su éxito.

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