Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1989/06/26 00:00

EL DISCRETO ENCANTO DE LA DENEUVE

la vida de la más consentida de las actrices francesas, es tema de un libro y una película.

EL DISCRETO ENCANTO DE LA DENEUVE


Quizá la mejor definición sobre la actriz Catherine Deneuve haya sido proporcionada por su compañero en cinco películas, Gerard Depardieu: "Ella es el hombre que a mí me hubiera gustado ser". En una carta, que nunca le envió, le decía: "Algunos dicen que eres fría, distante, impenetrable. Pero no saben que eres más bien directa, franca y sin ambiguedades. La gente piensa que eres serena y organizada, pero nunca he visto una persona más desordenada o más caprichosa que tú, con tu dinero y tus cosas. He descubierto con los años que eres más fuerte, más responsable, más agresiva que los actores masculinos, porque eres menos vulnerable, menos dúctil que los hombres y creo que esa es la gran paradoja de la feminidad real, la feminidad total".
Catherine Deneuve, 46 años, convertida en el símbolo nacional de los franceses al remplazar a Brigitte Bardot en las efigies de Mariana, reacia a cualquier intromisión en su vida privada después de tener dos hijos con hombres casados y haber filmado 60 películas (desde " Los paraguas de Cherburgo" hasta la más reciente, Drole d'Endroit por une Rencontre), se ha convertido en los últimos días en tema de sobremesa, porque uno de los canales franceses filma actualmente un largo documental sobre su vida, su carrera, sus maridos, sus hijos, su familia, el fracaso comercial con un perfume que llevaba su nombre, sus relaciones con Chanel y pronto aparecerá un libro, editado por Hachette, en el cual actores,políticos, escritores, fotógrafos y directores de cine y teatro hablan y escriben sobre ella, dicen todo cuanto habían querido expresar y en esas páginas, que contienen preciosas fotografías de los más grandes artistas como Snowdon o Helmut Newton, uno se encuentra con testimonios sorprendentes como el escrito por Depardieu.
Deneuve permanece inmutable ante esta avalancha de intrusos, quienes con cables y cámaras y grabadoras la siguen a todas partes. Hay que recordar que en 1981 el ministro de Cultura, Jack Lang, envió un emisario a Nueva York con el fin de preguntar a artistas y políticos norteamericanos sobre la imagen que preferían de Francia y cuál era la mayor contribución que ese país había entregado al mundo. La respuesta fue simple: perfumes, modas y vinos. Catherine estaba ligada a los dos primeros a través de Chanel e Yves Saint Laurent. Curiosamente, de tantas películas protagonizadas por ella y exhibidas fúera de Francia, sólo unas cuantas han sido éxitos de taquilla: "Los paraguas de Cherburgo", de Jacques Demy; "Repulsión", de Polanski; "Bella de día", de Buñuel, y " El último metro", de Truffaut. Pero eso jamás le ha quitado el sueño.
Lo curioso es que la vida de esta mujer tan hermosa, tan perfecta (quizá la más fotografiada de las actrices europeas y la que más aparece en la carátula de las revistas de mayor tiraje), con tantos altibajos sentimentales,con tantos conflictos emocionales, ha sido manejada con una discreción ejemplar, sin escándalos públicos, sin escenas bochornosas, mientras sus admiradores se enteraban que tenía un hijo con el director Roger Vadim, Christian, sin casarse con él y más tarde otro hijo, Chiara, con el actor Marcello Mastroianni, quien nunca se separó de su esposa. Ella tiene una explicación para esas relaciones nada convencionales: "En el amor lo que cuenta es la intensidad de los sentimientos, no el aspecto externo que muestre la situación que se vive y se comparte".
Duerme poco y ni siquiera cuando está filmando se va temprano a la cama. Al lado de dos lámparas de Tiffany, varias cerámicas, una cabeza de bronce, un panel lacado de Jean Dunand, diseñado para un trasatlántico, un gato blanco y negro, que se llama Tom, tiene un recipiente de plástico con una piedra en el fondo del agua. La consiguió en China, donde le indicaron que debía dejarla siempre en el agua porque con el tiempo iba creciendo y adquiriendo un color verde. Ya parece un sapo.
Educada en un colegio católico, es la tercera de cuatro hermanas ("Soy atea, absolutamente atea, no bauticé a mis hijos porque la vida me ha enseñado que todo cuanto me dijeron era falso. Quiero que ellos se acerquen a la religión espontáneamente, sin sentirse obligados a nada").
Los televidentes del documental y los lectores de este libro escrito por sus amigos, descubrirán una Catherine Deneuve distinta a la mujer fría, sofisticada y hermosa que aparece en todas partes. Desde 1964, cuando apareció en la carátula de Vogue a propósito de "Los paraguas de Cherburgo", las cámaras, todas las cámaras, viven enloquecidas con ella, con su rostro, sus ojos y su pelo rubio y su voz, a veces ronca, que es muy sensual.
¿Por qué la gente se impresiona tanto con su belleza? Ella tiene una respuesta: -"No es como aparezco ante la gente, no es lo que ellos ven en mi rostro. Lo que más impresiona al público que me mira en el cine o la vida real es que, en cualquier circunstancia, siempre permanezco reservada, distante, secreta. Eso los intimida. Con esta cara, si tuviera una voz más suave y más dulce, si sonara menos brusca, si fuera más cálida y afectuosa, entonces se olvidarían de mi cara. Lo que la gente descubre en mí no es belleza, es mi sentido de la reserva, mi frialdad: tengo una cara que no muestra mucho y eso se convierte en una obsesión, porque entonces quieren saber lo que pienso y cómo actuaré en los próximos minutos".
Recientemente -y esto aparece en el documental- un astrólogo le reveló que tenía doble personalidad, gracias a la influencia de Libra y un Capricornio ascendente. Los de Libra son seductores y abiertos y los Capricornio son rigidos y directos. Masculinos. Por eso Depardieu y otros amigos han revelado que ante la Deneuve se sienten como si estuvieran junto a un hombre.
Esa actitud le ha servido para avanzar, en medio de tropiezos y conflictos emocionales que ella jamás ventiló en la prensa. Cuando tenia 17 años se mudó al apartamento de Roger Vadim, separado pero no divorciado de Annette Stroyberg. En esa época fue juzgada duramente, ella lo sintió. Pero al mismo tiempo decidió que la vida sería manejada a su manera, sin contemplaciones. En 1965 se casó con el fotógrafo inglés David Bailey y se divorciaron cinco años después. Siguen siendo muy amigos. Después vendrían sus relaciones con Mastroianni, con quien tuvo un hijo. Ahora ella vive con Pierre Lescure. Su hermana Silvia le sirve como secretaria y no ha podido olvidar a la mayor, Francoise Dorleac, con quien inició su carrera y que después moriría en un accidente.
¿Cómo se define ella misma? Con una frase simple: "Soy como las cabras. Están muy tranquilas hasta el momento en que intentas ponerle una soga al cuello". Y para que no haya duda agrega: "Depender de un hombre es lo peor que hay.Convierte la relación en un deber, en una obligación y ahí muere todo. Lo cierto es que el amor es fundamental pero en el fondo es complemento de otras cosas".
Esa es la Catherine Deneuve que emerge del documental y el libro de sus amigos. Rebelde, amante de sus hijos, noctámbula, excelente actriz y sensual hasta el último poro. Una mujer que ha logrado mantener su vida al margen del escándalo.





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