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| 7/10/2012 12:00:00 AM

El doble de Freddie Mercury

Aunque el líder de la banda británica Queen murió hace 20 años víctima del sida, su voz y extravagantes puestas en escena siguen fascinando al mundo gracias al imitador argentino Jorge Busetto. Semana.com habló con él sobre su transformación y su próximo ‘show’ en Bogotá.

Busetto es médico cardiólogo y lidera desde 2000 Dr. Queen, una agrupación con la que ha realizado más de 600 conciertos en 20 países. Después del éxito en taquilla que tuvo a principios de este año, la mejor banda tributo del mundo, como algunos la llaman, presentará en Bogotá una versión en tiempo real del DVD Live at Wembley 86, en el Teatro Colsubsidio el 13 y 14 de julio.

Semana.com: ¿Por qué decidió imitar a Freddie Mercury?

Jorge Busetto: En 1991 un amigo me regaló un casete con una compilación de su música y me hice fanático. Me aprendí toda su discografía, pero a los pocos meses murió. Fue una gran decepción y eso me dio más motivos para tratar de hacerle un homenaje. Recién me recibí de médico mi objetivo no era formar una banda, sino simplemente cantar sus canciones. Solo cuando cumplí 28 años me tomé en serio la idea de crear un grupo, pero como en esa época no existían los tributos, a muchos les parecía una locura.

Semana.com: ¿Quiénes eran sus integrantes?

J.B.:
Al principio todos éramos médicos y a diferencia de ellos yo nunca lo vi como un ‘hobbie’. Durante un tiempo intenté trabajar en la clínica y cantar a la vez, pero abandoné las salas de cirugía hace cinco años. Al final llegó un punto en que me sentía más útil desde un escenario que desde un hospital público.

Semana.com: ¿Qué lo aburrió de la medicina? 
 
J.B.: Me alejé porque no soporto la deshumanización y la corrupción. Era un ambiente que me hacía daño. Además, muchas personas tienen sueños, pero los deja de lado. Yo no quería ser una de esas.

Semana.com: ¿Nunca se arrepintió de esa decisión?

J.B.: No sabemos cuánto tiempo vamos a vivir, así que no me gusta dejar las cosas para mañana. Trato de hacerlas cuando surgen. Si me va mal cantando, puedo arreglar computadores, trabajar como albañil o volver a ser médico. 

Al comienzo, muchas personas me decían: “¿Cómo vas a hacer esto? Haz lo que sabes que te va a rendir”. Incluso me acuerdo que en uno de los primeros ensayos de la banda les dije a los muchachos: “Vamos a ser importantes”, y se me reían. Siempre tuve eso en la cabeza y aunque en una época perdí mucho dinero, ahora funciona.

Semana.com: ¿Cómo llegó al nombre de Dr. Queen?

J.B.: Cuando trabajaba en el hospital, había una enfermera que me decía Dr. Queen porque en los ratos libres yo me ponía a cantar. Luego de formar la banda ese nombre se institucionalizó en un programa de televisión. 

Semana.com: ¿Qué se necesita para ser el doble de Mercury?

J.B.:
No es tan difícil para una persona que es fanática. Veo videos y pienso en el tema todo el día. La transformación surge con el tiempo, uno la va perfeccionando poco a poco. Trato de meterme en el personaje y a veces llego a pensar como él. Sé que tengo una responsabilidad enorme en el escenario y a pesar de que no lo conocí, le debo mucho, le debo tener una vida que me gusta vivir.

Semana.com: ¿Quién le ayuda con el vestuario y la escenografía?

J.B.: Yo mismo hago todo. Para las chaquetas, compro la tela, tomo las medidas y diseño los moldes viendo los trajes de Mercury en fotos y videos. A veces mi mamá y mi esposa me ayudan en la máquina de coser. Ya tengo unos 70 vestidos. También armo la escenografía, consigo la madera...Mejor dicho, estoy dedicado las 24 horas a la banda porque me gusta que las cosas queden bien. Es algo que me apasiona y eso no tiene precio. 

Semana.com: ¿Se ha ganado a alguno que otro fanático en sus giras?

J.B.:
Cuando tocas en un escenario sea chico o grande hay todo tipo de seguidores: gente que te admira, personas que se aferran demasiado a tu imagen y otras a las que no les caes bien porque estás copiando a su ídolo. En un concierto de Bolivia donde fuimos teloneros de Scorpions me tocó andar con ocho personas de seguridad todo el tiempo, y en España nos abrían la puerta del carro. Yo veo que todo eso es innecesario, al fin y al cabo somos unos fanáticos más. 
 
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