Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2010/02/20 00:00

El donjuán de Kenia

Con 130 matrimonios a cuestas y más de 400 hijos, Akuku Danger es considerado el rey de la poligamia. Hay versiones de que la última esposa de este nonagenario está embarazada.

Los hijos y nietos de Akuku (quien aparece en la foto con algunas de sus mujeres) tienen un grupo en Facebook por el que se comunican. Planean hacer una reunión, pero tienen que buscar un lugar en el que quepan todos

Es considerado el hombre más apuesto de su pueblo. Sus dos metros con 10, sus gafas oscuras, sus medias hasta la rodilla, su bastón de madera y su dinero lo han convertido en un símbolo sexual entre las mujeres de Aora Chudho, una aldea perdida en el suroeste de Kenia. Hoy, con 92 años bien vividos, Ancentus Akuku es toda una leyenda: tiene 130 esposas y 415 hijos.

Aunque ningún libro lo avale, Akuku ostenta, hasta que se demuestre lo contrario, el récord del hombre con más mujeres y niños del planeta. Miembro de la tribu luo, que acepta la poligamia, conquistó a su primera esposa en 1938, cuando tenía 20 años. Y no ha parado desde entonces. Sus vecinos cuentan a quienes visitan la región para comprobar el mito del hombre más fértil del mundo que se casaba con tres chicas en una misma ceremonia, que visitaba el altar hasta cuatro veces por año y que no había jovencita que se resistiera a sus encantos.

El secreto, confiesa el 'playboy' keniano, está en su atractivo infalible. "Nunca he fracasado a la hora de ganarme el corazón de una mujer -dijo hace algunos años al diario local The Standard-. Sé qué decirles y cómo hacerlas reír". Ese 'arte' de la seducción, como a él le gusta llamarlo, lo hizo acreedor del apodo por el que todo el mundo lo conoce: 'Danger' ('Peligro'). "Me dicen así por la cantidad de hombres a los que he derrotado". Tras su matrimonio número 18, los otros varones del pueblo empezaron a sentir tal recelo, que lo señalaban y gritaban: "¡Ahí va el peligro!".

Hoy la familia Akuku es tan grande que su incontable número de descendientes, repartidos por diferentes rincones de África y del mundo, tienen un grupo en Facebook. "Uno de mis primos lo creó para saber quiénes somos. Si no sabemos, es fácil que nos enamoremos entre nosotros", comentó a SEMANA Sophie Jewel, nieta del viejo Akuku y de su segunda esposa, Grace. Sophie, quien visita a su abuelo cada vez que puede aunque no está de acuerdo con su estilo de vida, planea una fiesta con sus parientes. El problema es dónde va a acomodar a tanta gente.

El maestro de la poligamia nació en 1918 en medio de una pobreza absoluta. Su abuelo materno tuvo 45 esposas y su papá 'sólo' tres. El primer trabajo de Akuku fue como sastre de blancos cuando Kenia era colonia británica. Pero pronto se daría cuenta de que el dinero, muy escaso en la zona, estaba en el transporte. Fue entonces cuando tomó prestada una camioneta y la llenó de pasajeros que llevaba a pueblos cercanos. Al poco tiempo compró una furgoneta, el primer paso de una fortuna que, según Joana Socías, corresponsal en Kenia del diario español El Mundo, actualmente incluye terrenos gigantescos, cientos de cabezas de ganado y una flota de microbuses intermunicipales. "Él es un hombre rico -dice la periodista-. No lo manifiesta con coches Mercedes ni palacios, sino con tierras, vacas y mujeres".

El encanto y el dinero no son los únicos factores que han hecho de Akuku un galán sin precedentes. En un país en el que la expectativa de vida, según el Banco Mundial apenas supera los 50 años, una persona con su salud y longevidad se convierte en una especie de héroe. Además, las mujeres que lo conocen aseguran que le sentó el paso de los años. No sólo por la sabiduría que le ha dado la vejez, sino porque se ve cada vez más fuerte y vital al lado de otros ancianos. Él dice que se debe a una dieta sana a base de vegetales y leche, a que no bebe el popular alcohol local ('chang'aa') y a que tiene a sus mujeres muy bien controladas.Ellas sólo hablan con extraños con el permiso de 'Danger', quien tiene una tropa de espías que lo ayuda a saber absolutamente todo lo que hacen.

Muchos lo critican por su promiscuidad en un país en el que el VIH es un problema nacional, pero él asegura que vigilar a sus mujeres es la mejor forma de cuidarse contra el virus, y se refugia en su cultura para defender la poligamia extrema: "Es el legado de nuestros ancestros -declaró al diario Los Angeles Times-. Si es legal, se puede costear y funciona, entonces uno puede continuar".

Akuku, quien ha sido desacreditado por sus métodos 'dictatoriales', dice que sus informantes también le avisan cuando sus mujeres le son infieles. Porque es por traiciones que se ha separado 50 veces. Otro posible récord nunca registrado. Cada vez que se divorcia devuelve a la mujer a sus padres y pide de vuelta las vacas que tuvo que darles para casarse.

El donjuán de Kenia, quien dice saber el nombre de todas sus esposas, debe ser también una de las personas que más veces han enviudado: 30, y que más hijos han visto morir, 39. Hoy, después de tantos divorcios y funerales, le queda medio centenar de esposas que viven repartidas en chozas ubicadas dentro de sus polvorientas propiedades, pero a kilómetros de la casa que él comparte con cuatro de ellas.

Una de las afortunadas es Josephine, su última conquista. Cuando se casaron, en 1997, ella tenía 18 años y él, 79. Actualmente tienen tres hijos y, según versiones de algunos aldeanos, está embarazada de nuevo. Si es cierto, sería el hijo número 416 de Akuku. Al nuevo miembro de la familia lo educaría su hermano mayor, porque el padre sólo se encarga del primogénito de cada una de sus señoras. También para controlar, Akuku ha procurado no tener más de cuatro hijos con cada una de ellas. Y el sistema le ha funcionado. Según su nieta Sophie, entre sus familiares hay abogados, profesores, médicos, empresarios y pilotos. "Eso hace que sea más fácil resolver cualquier crisis que tenga alguno", asegura.

Quienes conocen al viejo casanova afirman que ya está disminuido: camina encorvado y sufre de una diabetes que lo ha vuelto más lento. Sin embargo, todavía se puede ver algo de aquel hombre que siempre será recordado como el peligro de las mujeres: "Es gigante, con una voz potente, sigue siendo imponente -dice Socías-. Yo no me sentí atraída por él cuando lo conocí, pero entiendo por qué lo consideran tan atractivo en su aldea: es elegante, tiene presencia... Es realmente diferente". nA

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