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| 9/15/1986 12:00:00 AM

EL EMPERADOR TAPIE

Un millonario que patrocina a Hinault, salva empresas y escribe best sellers, el nuevo héroe de los franceses.

Francia cambia sus héroes. Alain Delon e Ives Montand pasaron ya a ser glorias del pasado. Hoy, la leyenda del nuevo símbolo masculino se teje alrededor de un hombre de 40 años que no es actor sino empresario, y de ñapa, millonario. Su nombre, Bernard Tapie, comienza a dar la vuelta al mundo. Aunque en Colombia, su única referencia es la de ser el patrocinador de La Vie Claire, el equipo de Bernard Hinault, en Francia representa la imagen de los ganadores, del pobre que se vuelve rico, del hombre que es capaz de construir imperios sobre ruinas porque él ha hecho su fortuna levantando empresas en quiebra. Cientos de miles de jóvenes franceses quieren imitarlo. En la generación del desempleo, de la droga y de la violencia, Tapie es el símbolo del éxito en los negocios y en la vida. Su imagen es la de un hombre feliz que tiene por principio el lema: "En cuerpo sano, mente sana".
Bernard Tapie es un fanático del deporte. Está vinculado al fútbol y al ciclismo. Es el dueño del equipo Olímpica de Marsella y el patrocinador de los campeones del Tour de Francia (Hinault-Greg Lemond). Siempre sonriendo y conquistando a su interlocutor con un lenguaje claro y directo, Tapie es todo lo contrario de un empresario clásico francés. Su estilo es más parecido al de un ejecutivo norteamericano. Con una facilidad sorprendente, pasa de su Porsche (que él conduce hasta a 300 kilómetros por hora) a su avión particular que él mismo pilotea o al helicóptero, en el que se traslada a las 116 fábricas que tiene su grupo en 28 países.
La prensa habla del fenómeno Tapie. El mismo lo reconoce. "Tengo bastante lucidez para entender que soy una excepción. Hasta el momento no se veía en Francia muchos directivos de empresas hacer karate cada semana, pilotear su propio avión, interesarse en todo y sentirse bien haciendo jogging como hablando frente a un micrófono", dice en el libro que acaba de publicar: Gagner (Ganar), un best-seller que se vende como pan caliente en París este verano.
Tapie desde hace tres años es omnipresente en la prensa francesa. El presupuesto de publicidad de su grupo es mínimo (menos del 1%); pero Tapie se ha organizado de tal manera que él está presente en los eventos de actualidad. Todos los días, la radio la televisión o los Periódicos hablan de él. Por estos días, el Grupo Tapie vuelve y juega, esta vez en el campo de las comunicaciones. La sociedad aspira a ser la propietaria de la cadena de televisión (TF1) que el gobierno de Chirac ha decidido privatizar.
"El bombero volante de las empresas en peligro", como lo llaman algunas revistas, es en realidad el símbolo de la Francia que cambia, que habla inglés y acepta que el mundo no termina en los Pirineos. Según los sondeos, el 36 por ciento de los galos elegirían a Bernard Tapie como diputado, y un francés entre cuatro lo imagina primer ministro; el 25 por ciento de los alumnos de las grandes escuelas lo quisiera tener como patrón, y la mitad de las mujeres entrevistadas sueñan partir con él en su esplendoroso barco bautizado con el nombre de La Vie Claire.
Su celebridad ha dejado atrás a actores y políticos. Francia descubre que el trabajo y la superación pueden traer prestigio. Cientos de jóvenes quieren ahora convertirse en empresarios. El nuevo "príncipe azul" de los años ochenta en Francia es un empresario. Y dicen que es un caballero.




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