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| 6/2/2012 12:00:00 AM

El empresario del espacio

Elon Musk acaba de hacer historia: puso en órbita la primera nave espacial privada y demostró que colonizar el universo puede ser fácil y barato.

Elon Musk era el típico geniecillo de la informática que prefería leer libros de ciencia ficción e inventar programas de computador antes que ir al parque como los demás niños. A los 12 años recibió un cheque de 500 dólares a cambio de los derechos del videojuego Space Invaders (Invasores del espacio). Una década después ya era un multimillonario de internet y la semana pasada logró su sueño más ambicioso: convertirse en el primer empresario del espacio.

Lo consiguió al enviar con éxito, en una nave llamada Dragon, media tonelada de agua y alimentos a la Estación Espacial Internacional. Con ello abrió un camino sin antecedentes, pues hasta ahora solo los gobiernos de Estados Unidos, Rusia, China y la Agencia Espacial Europea habían desarrollado esas funciones. Por primera vez una empresa privada asumió una tarea operacional en el espacio, pues lo máximo que ese sector ha hecho es proyectar vuelos turísticos, que por lo demás todavía no se han llevado a cabo.

Desde el fin de la era de los trasbordadores, Musk ha intentado demostrar que puede ofrecer viajes seguros al espacio tres veces más baratos que los de la Nasa. El secreto del éxito de su compañía SpaceX es que utiliza cohetes de diseño sencillo elaborados con materiales reciclables. Sus críticos se burlan diciendo que pretende construir el 'Volkswagen del cosmos', pero Musk les responde que si su plan funciona se convertirá en el 'Henry Ford de la galaxia', pues así como este revolucionó la industria automotriz e hizo posible que cualquiera pudiera tener un carro, él podría poner el universo al alcance de todos en un futuro cercano.

Antes de explorar las oportunidades de negocio en el espacio -como lo han hecho el dueño de Virgin Galactic, Richard Branson, con su proyecto de vuelos suborbitales y, más recientemente, el creador de Google Larry Page y el cineasta James Cameron, quienes planean extraer minerales de los asteroides-, Musk era considerado el rey midas de la web. Cuando tenía 24 años ganó sus primeros 300 millones de dólares con un software que desarrolló para el diario The New York Times y a los 26, le vendió PayPal, una pequeña empresa de pagos electrónicos online, al gigante de las subastas eBay. Entonces, centró su interés en proyectos verdes que contribuyeran a solucionar el calentamiento global y, a los 37, lanzó al mercado el Tesla Roadster, el primer carro deportivo eléctrico que hoy conducen celebridades como George Clooney y Arnold Schwarzenegger. Ahora, cuando está a punto de cumplir 41 años y acaba de debutar en la lista Forbes de las personas más ricas, muchos especulan sobre cuál será su próxima hazaña.

Es tal su fama que en Silicon Valley algunos, en alusión al personaje que se convierte en Iron Man, lo llaman el 'Tony Stark de la vida real': magnate, filántropo y playboy que usa su inteligencia y dinero para salvar al mundo. Al igual que el superhéroe de Marvel, pareciera que el físico sudafricano tiene una doble identidad. Mientras los fines de semana frecuenta los restaurantes más exclusivos, conduce su deportivo McLaren F1 de 1 millón de dólares, viaja a su isla privada en el océano Pacífico y ofrece fiestas en su mansión de Los Ángeles, de lunes a viernes se pone una bata, un casco y unas gafas y se sienta junto a un completo equipo de ingenieros aeroespaciales en un campamento de Cabo Cañaveral. Según dice, quiere evitar la extinción de la humanidad y, además, lo espanta la idea de estar siempre confinado a la Tierra. "Debemos explorar las estrellas", les repite a sus colaboradores a diario.

Musk está obsesionado con lograr lo imposible y, por eso, ya invirtió buena parte de su fortuna, estimada en 2.000 millones de dólares, en tener listo para 2013 una especie de taxi espacial que lleve a un bajo costo a los

astronautas y, más adelante, a cualquier terrícola a destinos tan anhelados como Marte. Al parecer, está cada vez más cerca de hacer realidad sus sueños más delirantes.
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