Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1986/03/03 00:00

EL FANTASMA DE DONNA REED

Después de muerta, la actriz plantea serios problemas a los productores de la serie "Dallas".

EL FANTASMA DE DONNA REED

Si los productores de la serie "Dallas" pensaban que sus problemas con la actriz Donna Reed, fallecida recientemente y quien había sido despedida sorpresivamente después de ser maltratada por sus compañeros de reparto, habían terminado, se equivocaron: los problemas aumentaron porque el viudo y sus familiares han entablado otra demanda contra esa compañía con el argumento de que la verguenza y la pena moral, y no la úlcera fueron las causas de la muerte de quien a los 64 años se consideraba todavía una mujer muy activa.
Ganadora de un Oscar por su papel de ramera en "De aquí a la eternidad", al lado de Burt Lancaster, Montgomery Clift y Frank Sinatra y protagonista de numerosas películas y series nunca se distinguió por un personaje extraordinario hasta cuando fue contratada por la serie "Dallas" para interpretar a Miss Ellie durante una breve temporada porque la actriz en propiedad había sido sometida a una operación de corazón abierto. Cuando Barbara Bel Geddes se recuperó y mientras Donna Reed se encontraba de vacaciones en Europa, le llegó la noticia de que había sido despedida de la serie. Los demandó por 7.5 millones de dólares, pero ante el juez aceptó recibir como indemnización sólo un millón.
Comenzó entonces el calvario, relatado por el marido y algunos amigos y parientes para quienes la decisión de la programadora no sólo agravó un mal que ya existía sino aceleró un desenlace que ahora ha provocado más de un roce en el set de "Dallas".
Poco a poco los detalles han comenzado a ser divulgados. Cuando se enteró de la nueva situación le dijo al marido: "El peor error de mi vida fue haberme convertido en Miss Ellie" y se fue agravando hasta cuando tuvo que ser llevada a un hospital. Una úlcera que le provocó hemorragias internas y el mal del corazón que la estaba minando, fueron más que suficiente. Más la actitud de sus compañeros de reparto, agrega el viudo: "Desde el momento en que pisó el set sintió la animadversión de todos los demás, comenzando por Larry Hagman, quien protagoniza la serie como el malvado JR. Es también malvado en la vida real. Linda Gray llegó a ser grosera y el único que fue amable con Donna, el que le tendió la mano, fue Howard Keel, quien interpretaba a su marido".
La mayoría de las escenas de la nueva Miss Ellie eran con Hagman y ella, recuerda el esposo, sentía cómo el actor la detestaba, cómo la miraba en forma altanera y fría, "y cuando llegaba a casa por la noche me describía los dolores de estómago que sentía mientras el otro le demostraba un desprecio injusto".
Donna Reed, quizás por solidaridad con la otra actriz, fue rechazada desde el principio por los demás y ella le decía al marido cada vez con más desesperación: "Quieren que me vaya, quieren que deje la serie, no quieren verme con ellos, quieren que Barbara regrese aunque esté muy enferma, no me quieren, me odian y sé que eso me está matando".
Esas escenas se iban repitiendo mientras el marido intentaba convencerla de que lo único sensato era renunciar a "Dallas". Ella, por orgullo, por profesionalismo y también por terquedad seguía expuesta a los desaires.
Lo peor fue que antes de ser retirada sorpresivamente, ya los rumores se conocían en la calle. La última, obviamente, que se enteró fue ella. Se echó a llorar y le decía al marido una y otra vez: "Cómo pudieron hacerlo, cómo pudieron ser capaces de ocultármelo, cómo no me dieron una pequeña pista de lo que estaba sucediendo".
Lo que más le dolía era que después de una carrera que ella misma consideraba brillante y con futuro todavía, hubiera tenido que perder un buen trabajo sólo porque productores y estrellas no simpatizaban con ella.
Cada día después de la salida de "Dallas" se convirtió en una agonía, sufría, lloraba, se sentía peor con la úlcera, le dolía el corazón, comenzó a perder peso rápidamente y la depresión ya no cedió.
Entonces Donna Reed demandó a la compañía productora por 7.5 millones, el pleito fue llevado a un juzgado y ante el funcionario que la escuchaba, más por principio que por afán de dinero, ya que ella había acumulado una gran fortuna, aceptó la suma de un millón como indemnización. Ese día le dijo a los periodistas: "Ese dinero no me quitará jamás el dolor que siento en el alma y ellos jamás podrían pagarme por el daño que han causado a mi carrera y mi orgullo".
Sin embargo, jamás dijo nada a la prensa, no concedió declaraciones, prefirió encerrarse en la casa y cada vez le decía al marido: "Siento que las entrañas me arden". Las hemorragias se intensificaron después del juicio, no dormía, permanecía nerviosa hasta cuando en la noche del 10 de diciembre sufrió un colapso, fue llevada al hospital Cedros del Líbano y tres días más tarde murió, después de perder y recuperar el conocimiento en oleadas alternadas en las que intentaba dialogar con el marido.
Al día siguiente de morir, el marido inició un nuevo juicio contra la productora. Ya no será por 7.5 millones, ahora es por 50 millones de dólares y la perspectiva de que el pleito dure varios años.
Interrogado sobre la suerte de Donna Reed, Larry Hagman respondió: "Era una buena actriz y logró un buen trabajo en nuestra serie". Cuando le preguntaron sobre la forma como se comportaba con ella en el set respondía: "Así es el personaje".
Como un acto de expiación, una sala de los Angeles ha organizado para que coincida con la entrega de los Oscares, una retrospectiva de sus películas entre las cuales se cuentan "Vive como quieras", "El retrato de Dorian Gray", "La última vez que vi París" y "La vida de Benny Goodman".
Para la historia, la otra historia de Hollywood, este episodio de Donna Reed se inscribe en medio del escándalo y las intrigas. En el fondo de su corazón la actriz Barbara Bel Geddes, no debe sentirse muy tranquila con su personaje retomado.

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