Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1993/07/12 00:00

EL GENERALISIMO

El comandante de la policía, general Gómez Padilla, recibio un nuevo ascenso después de años de guerra y de iniciar una profunda reforma de la institución.

EL GENERALISIMO

Miguel Antonio Gómez Padilla ha sido el general de la guerra. De esa guerra despiadada de los últimos años. La que cobró la vida de Luis Carlos Galán, Carlos Pizarro, Bernardo Jaramillo, 600 policías y cientos de Colombianos inocentes. Pero también ha sido el genral del revolcon. Uno el que inició al interior de la policía, una institución en la que han soplado en los últimos años vientos de crisis, y hoy soplan vientos de cambio. Y otro el que le dio al diseño de la estrategia de represión del narcoterrorismo, después de la fuga de Pablo Escobar de la cárcel de Envigado.
Este hombre de mil batallas es el encargado de manejar los hilos de la Policía. Lo hace desde hace cuatro años cuando el Presidente Virgilio Barco lo llamó para que cogiera las riendas de una institución que en ese momento era tanto el blanco de la guerrilla en apartadas y humildes poblaciones del campo, como de los carteles de la droga y sus organizaciones terroristas. Si bien no ha ganado su última batalla la captura de Pablo Escobar, si son muchas las que ha dado y de las cuales ha salido airoso.
Durante estos cuatro años como director de la policía, Gómez Padilla ha desarrollado una dura tarea para fortalecer la institución. Bajo su mando se creó el Cuerpo Elite cuya misión fue la de contrarestar la ofensiva desatada por los paramilitares que estaban bajo el mando del narcotráfico. También nació la Unidad Antiextorsión y Secuestro, más conocida como grupo Unase, que ha obtenido más éxito en la dificil tarea de combatir el secuestro, que ninguna otra fuerza similar en el mundo. Y además, es partícipe de la creación del Bloque de Búsqueda que está tras las huellas de Pablo Escobar y le ha dado golpe casi definitivos a la organización del cartel de Medellín. Desde cuando fue dado de baja Gonzalo Rodríguez Gacha, El Mexicano, hasta la reciente serie de capturas y muertes de decenas de personas de confianza de Escobar, Gómez Padilla ha sido un hombre de resultados, importantes incluso si se reconoce que hacen falta más.
Pero su gestión no para ahí. Este general, nació en Lorica, con más de 30 años de servicio en la Policía, amante de la posía y los porros, inició este año una cruzada para reformar su institución. Después de 40 días de reuniones con una serie de dirigentes de la política, el gobierno y la empresa privada nacionales, el general Gómez Padilla le presentó al presidente César Gaviria un documento de más de 200 páginas que contenía una propuesta de reforma de la institución. Una reforma encaminada a preparar al policía del siglo XXI. Por todas estas cosas, Gómez Padilla recibiró la semana pasada el máximo ascenso al que puede aspirar un oficial de esa institución: general de tres estrellas, lo que equivale a un general de tres soles en el Ejército. Hacía casi una década que un oficial de esa institución no recibía un honor tan alto, pero es posible que nunca antes esa terceto estrella hubiera sido tan merecida.

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