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| 5/19/2012 12:00:00 AM

El genio ya es grande

Para hacer con Facebook la oferta pública de acciones más grande de la historia, Mark Zuckerberg tuvo que aprender a dirigir la empresa de la mano de gurús tecnológicos como Bill Gates y Steve Jobs.

Cuando Facebook pasó de ser un proyecto universitario a la red social más popular del mundo, su fundador, Mark Zuckerberg, mandó a hacer tarjetas de presentación en las que se leía la frase: "I'm the CEO, bitch" ("Yo soy el presidente, perra"). Los productores de The Social Network volvieron famosa esa anécdota en la película de 2010 y desde entonces ha servido para perpetuar la imagen de nerd rechazado.

Sin embargo, la historia es más compleja. En seis años logró convertirse en el líder de una corporación valorada en más de 100.000 millones de dólares, que acaba de colocar con éxito en la Bolsa de Nueva York la oferta pública de acciones de tecnología más grande de la historia. Para lograrlo, además de usar su inteligencia, tuvo que madurar a marchas forzadas. Con 28 años, Zuck, como le dicen sus amigos, ha amasado 18.000 millones de dólares y es considerado una de las diez personas más influyentes con Barack Obama y Bill Gates.

Aunque haya diseñado la segunda página más visitada después de Google, hay quienes todavía dudan de sus habilidades para los negocios. Y no es para menos. Según la firma Spencer Stuart, tiene la mitad de la edad promedio de los jefes de las corporaciones de tecnología. Otros desconfían de su aspecto, pues no creen que alguien que dirige una compañía de ese impacto, cuyo valor ha sido comparado con el de McDonald's o Goldman Sachs, use camisetas, jeans y tenis.

Por suerte, Zuck ha demostrado que no es necesario llevar corbata para impresionar. En un entorno como internet, el director no solo debe saber de números, sino de innovación. Gates, por ejemplo, creó y dirigió a

Microsoft durante dos décadas, aunque al principio no tenía ni idea de gerencia. Otro caso es el de Steve Jobs, quien, tras ceder las riendas de Apple, recuperó su puesto y transformó su empresa en una de las más revolucionarias del siglo XXI.

Zuckerberg también ha tenido que aprender ciertos gajes del oficio de titán corporativo como, por ejemplo, saber decir 'no'. Se ha dado el lujo de rechazar ofertas de compra de Yahoo!, Microsoft, NBC Universal y Viacom, por considerarlas demasiado bajas. Esa destreza en un universo tan competitivo tiene que ver con su filosofía. "A los 23 años pudo haberse conformado con llevarse 4.000 millones de dólares a casa, pero ni siquiera se le pasó por la cabeza vender. Tenía grandes cosas en mente", explica David Kirkpatrick, autor del libro The Facebook Effect.

En la carta que les envió a sus potenciales accionistas, el joven advierte que sus planes superan lo monetario: "No damos servicios para ganar dinero, sino que ganamos dinero para dar servicios (…) Facebook fue construido para desempeñar una misión social: convertir el mundo en un lugar abierto y conectado". Para cumplir ese sueño, está dispuesto a hacer lo que sea. Según dijo a SEMANA Nancy Miller, que acaba de lanzar The Facebook IPO Primer, una guía práctica para los interesados en invertir en la oferta bursátil, "siempre que Zuckerberg se da cuenta de que su talento no es suficiente, sabe rodearse de excelentes colaboradores y pedir asesoría a los mejores del sector".

Entre sus mentores se encuentran pesos pesados que van desde Gates y Donald Graham, el presidente del grupo empresarial del Washington Post, hasta Reid Hoffman, cofundador de la red LinkedIn, y Peter Thiel, inversionista de riesgo y uno de los visionarios que puso plata en Facebook. Jobs también hizo parte de ese 'consejo de sabios' y, como señala Henry Blodget en New York Magazine, Zuck supo aprovechar sus enseñanzas. Se dice que el creador de Apple tenía por costumbre atraer nuevas fichas y convencerlas de unirse a su empresa durante largas caminatas. Su pupilo adoptó esa técnica en los senderos de Palo Alto, California, y al parecer le ha dado muy buenos resultados.

Uno de sus primeros aliados fue Sean Parker pues, pese a su fama de fiestero, ayudó a que el sitio adquiriera la dimensión de negocio 'grande' y, más importante aún, se aseguró de que Zuckerberg conservara el control con el 57 por ciento y que se le hiciera muy difícil perderlo. Tras su salida, en 2008, por fin logró que Sheryl Sandberg, de 42 años, dejara de ser vicepresidenta de ventas de Google para convertirse en su directora de operaciones, la segunda al mando. Desde entonces, los ingresos anuales pasaron de 150 millones de dólares a casi 4.000.

Pero la de Facebook también es una historia de traiciones. Basta recordar cuando lo demandaron Eduardo Saverin, primer inversionista y exjefe de finanzas, y sus compañeros de Harvard, los gemelos Winklevoss, quienes alegaban que el joven les robó la idea. Casi todos los socios que contribuyeron a que Facebook hoy sea un directorio universal de más de 900 millones de usuarios se alejaron para hacer realidad sus iniciativas propias (ver recuadro).

Zuck no tiene intenciones de irse y ha dejado claro que su meta es dirigir su empresa durante 30 años. Si los pronósticos se cumplen, su patrimonio podría llegar a 40.000 millones de dólares e ingresar a los primeros lugares del club de lo más ricos del planeta. En todo caso, eso aparentemente lo tiene sin cuidado. "Mi objetivo no era crear una compañía, sino algo que cambiara el mundo", le confesó a Kirkpatrick. Al parecer ya lo logró y, por eso, mandó a cambiar sus tarjetas por un simple "Mark Zuckerberg, presidente ejecutivo de Facebook ".
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