Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2004/01/26 00:00

El 'hall' de la fama

En 2004 ocho celebridades mundiales tendrán que vérselas con el peso de la ley. Los medios están a la expectativa para sacarle todo el jugo posible a estos 'juicios del siglo'.

El 'hall' de la fama

El año 2004 pasara a la historia como el de los juicios a las celebridades. A mediados de los 90 el juicio de O. J. Simpson, acusado de asesinar a su ex esposa y a un amigo de ésta a cuchilladas, acaparó la atención del mundo entero. Después de todo este caso tenía los ingredientes capaces de cautivar la opinión pública: sexo, violencia y dinero, sumados a que el protagonista del escándalo era una celebridad. Su expresión de alivio cuando fue declarado inocente ocupó las primeras planas de la prensa mundial y fue el final de una especie de telenovela de la vida real que batió récord de audiencia durante meses.

Ahora se repite la receta con la diferencia de que hay más de un protagonista. Alrededor de ocho personajes, desde Michael Jackson hasta Saddam Hussein, deberán enfrentarse no sólo al jurado sino a un gran público que gracias a los medios se sentirá dentro de la corte. Podría decirse que habrá entre tres o cuatro juicios del siglo en un solo año. "Desde el despertar de la civilización, la gente ha estado fascinada por las historias de héroes caídos, de gigantes con pies de barro o de grandes nombres con grandes problemas. Si las audiencias no devoraran felizmente este tipo de cosas, los medios no ofrecerían tanto", dijo a SEMANA Martin Kaplan, profesor de comunicación y sociedad de la Universidad del Sur de California.

El más sonado de todos los juicios es el de Jackson, acusado de abusar

sexualmente de un menor de 14 años en su mítico rancho de Neverland. El pasado 16 de enero se llevó a cabo la primera audiencia del caso en la corte de Santa Bárbara, California. Como para no desaprovechar ni siquiera la mala publicidad, Jackson se hizo notar con sus habituales excentricidades: llegó 20 minutos tarde, protegido por un paraguas y gritó en varias oportunidades "¡los amo!" a los fanáticos reunidos. A la salida hizo retocar su maquillaje antes de aparecer nuevamente ante las numerosas cámaras que lo esperaban. "Nuestro voyerismo ha alimentado su exhibicionismo", afirma Kaplan.

Como suele suceder en estos casos, Jackson se declaró inocente de las acusaciones. Pero el fiscal Tom

Sneddon usará todos los recursos para demostrar lo contrario y hacer que el llamado rey del pop pierda su trono y pase hasta 20 años tras las rejas. Sneddon es un antiguo enemigo de Jackson, pues hace 10 años fue el fiscal que llevó el caso de abuso sexual en su contra, aunque en esa oportunidad tuvo que resignarse a retirar sus acusaciones luego de un acuerdo extrajudicial por el que Michael pagó una suma millonaria a la familia del menor. Sneddon no tendrá las cosas fáciles pues deberá enfrentarse a uno de los abogados más cotizados en la actualidad. Se trata de Mark Geragos, especialista en defender a famosos, pues ha tenido clientes como Winona Ryder, el hermano del ex presidente Bill Clinton,

Robert Downey Jr., y el ex congresista Gary Condit. El 13 de febrero se realizará la próxima audiencia.

El ingrediente sexual también está presente en el caso Kobe Bryant, estrella del equipo de basquet de los Lakers de Los Angeles, acusado de violar a una joven de 19 años empleada de un hotel. El basquetbolista asegura que su encuentro sexual fue de mutuo acuerdo. A pesar de esto perdió el apoyo de varios patrocinadores, entre los que se encuentra Mc Donalds, algo que debe tenerlo preocupado pues entre sueldos y patrocinios comerciales se estima que suma ingresos anuales de 80 millones de dólares. Bryant podría ser condenado a prisión desde cuatro años hasta cadena perpetua.

Pese a que ambos juicios son muy atractivos para el público y por lo tanto son una ganancia para los canales que logren transmitirlos en vivo, es poco probable que las cámaras tengan acceso a la sala por tratarse de crímenes sexuales. Así lo expresó Tim Sullivan, vicepresidente de programación de Court TV, canal especializado en transmitir juicios de este tipo. De todas maneras no faltará información actualizada minuto a minuto. "El cubrimiento mediático tiene un efecto adverso en la justicia conseguida en un juicio. Los jurados están contaminados, los oficiales de la corte están más emocionados con el cubrimiento de los medios que con hacer su trabajo. El juez puede estar afectado de manera similar, así como los abogados defensores. Todos pueden estar más interesados en sus 15 minutos de fama que en el mismo caso", dijo a SEMANA Lloyd Chiasson, autor del libro The Press on Trial: Crimes and Trials as Media Events (La prensa a juicio: crímenes y juicios como hechos mediáticos).

El proceso que seguramente sí será transmitido en vivo y en directo será el de Robert Blake, actor que se hizo famoso en los 70 por protagonizar la serie Baretta. "Tenemos una buena relación con el juez y hasta ahora hemos tenido muy buen acceso a las audiencias preliminares. No hay duda de que va a ser un buen año para Court TV", dijo Sullivan a los medios norteamericanos. Blake, acusado de matar a su esposa en 2001, espera poder convencer al jurado de que el verdadero asesino es Christian Brando, hijo del actor Marlon Brando, que fue amante de la esposa asesinada. De no lograrlo podría ser condenado a la pena de muerte.

Otros casos del año, aunque menos vendedores en opinión de los expertos, son los de Phil Spector y Martha Stewart. El primero, legendario productor discográfico que trabajó en el álbum Let it be de los Beatles, está acusado de asesinar a una actriz y modelo en su mansión. El asegura que la mujer se disparó a sí misma después de besar el revólver. Sin embargo las autoridades ya descartaron el suicidio. Aunque el personaje estuvo en la cúspide de la fama en los años 70 y hoy maneja un bajo perfil, este juicio podría cobrar importancia por las características del crimen. El caso de Stewart, la famosa empresaria dueña de un emporio mediático dirigido a las amas de casa, parece menos atractivo por tratarse de un delito de carácter económico. La empresaria está acusada de utilizar información privilegiada para especular en la bolsa, pues vendió por 228.000 dólares sus 4.000 acciones de la empresa de biotecnología ImClone, en ese entonces dirigida por uno de sus amigos. Esto sucedió justo antes de que se conociera la noticia de que el tratamiento contra el cáncer desarrollado por la firma no había sido aprobado. Por su calidad de celebridad, el juicio seguramente saltará a las primeras planas cuando Stewart sea llamada a testificar. Prueba de ello es la avalancha mediática que ha habido desde que se inició la elección del jurado en este caso. Stewart podría enfrentar una pena de hasta 30 años en prisión.

El juicio de juicios de este año no es precisamente el de una estrella de cine, sino el del ex dictador iraquí Saddam Hussein. El gobierno de Estados Unidos sostiene que Hussein es el responsable de la muerte de por lo menos 300.000 iraquíes, incluidos unos 5.000 miembros de la minoría kurda masacrados en un ataque con gas venenoso en 1988.

La gran incógnita en el caso del dictador en desgracia es la clase de juicio que recibirá. Algunos

medios han afirmado que Washington le está dando estatus de prisionero de guerra, lo cual significa que se aplicaría la Convención de Ginebra, que a su vez establece que tendría que ser juzgado por un tribunal internacional o por la potencia ocupante, esto es, Estados Unidos.

Nada indica, sin embargo, que el gobierno de George W. Bush esté dispuesto a encartarse con el juicio a Hussein, y varios voceros ya han hecho manifestaciones en el sentido de que será entregado a una corte iraquí para que sean sus propios conciudadanos quienes le apliquen justicia. Una justicia que muchos consideran dudosa, pues hasta el cierre de esta edición se habían producido por lo menos dos manifestaciones multitudinarias de iraquíes que piden a gritos, no que Hussein sea juzgado, sino ejecutado de una buena vez. Paradójicamente, ese sería un escenario ideal para el gobierno norteamericano, pues muchos piensan que un juicio sería la oportunidad para que Hussein ventile su antigua alianza con Estados Unidos, que incluso le llevó a luchar una guerra contra Irán que causó millones de muertos.

Y el otro político mundial que enfrenta un juicio, esta vez de carácter civil, es el primer ministro italiano Silvio Berlusconi, el hombre más rico de ese país. En este mes de enero se produjo una decisión de la Corte Constitucional por la cual se cayó una ley que otorgaba inmunidad legal a las personas que ocuparan los cinco cargos más importantes del país, incluido por supuesto el de primer ministro. Eso significa que automáticamente revive un proceso en contra de Berlusconi por un soborno que habría cometido en los años 80 para influenciar la venta de un conglomerado industrial del Estado.

Lo que hace especial al tema es que fue el propio Berlusconi quien, ya como primer ministro, promovió esa ley para conseguir salvarse del proceso en su contra. El magnate deberá ahora seguir defendiéndose en los estrados judiciales, aunque el desenlace aún está lejano. Lo que sí es seguro es que el proceso afectará la ya maltrecha imagen del primer ministro italiano, cuyo prestigio nacional e internacional anda por el suelo.

Sin duda, estos juicios tienen el encanto de correr el velo que usualmente cubre la vida privada de los famosos y que desde siempre ha sido la obsesión de los medios en un esfuerzo por subir el rating. Estos procesos son los reality shows por excelencia, un estilo de televisión muy polémico pero sin duda vendedor. Como lo afirma Kaplan, "el sistema judicial es el 'reality' original, pues los juicios proporcionan a la audiencia grandes personajes, suspenso real y al final los votantes, en este caso el jurado, deciden cuál es el final".

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