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| 8/20/2011 12:00:00 AM

El héroe verdadero

Las hazañas más espectaculares de Indiana Jones, Supermán o James Bond no fueron hechas por las estrellas, sino por Vic Armstrong, un hombre que aún hoy, a sus 64 años, arriesga su pellejo para conseguir una escena perfecta.

Aunque su nombre no aparece en los créditos de las películas, Vic Armstrong es el verdadero protagonista de las escenas más riesgosas del cine de Hollywood. Gracias a sus nervios de acero, Indiana Jones pudo saltar de su caballo a un tanque en movimiento para rescatar a su padre de los nazis; Supermán logró atrapar a Luisa Lane, su eterno amor, mientras caía de un rascacielos y James Bond consiguió atrapar a uno de sus archienemigos en un bote todoterreno por el río Támesis.

Vic es el autor de las espectaculares hazañas de estos héroes de ficción que ni siquiera el actor más experimentado es capaz de realizar. Tras medio siglo de carrera, el que es considerado el mejor doble de películas de acción decidió contar su historia en The True Adventures of the World's Greatest Stuntman, un libro publicado en Estados Unidos hace unas semanas. Allí revela las intimidades de trabajar al lado de directores tan respetados como Steven Spielberg, George Lucas y Martin Scorsese y da detalles de la forma como se filmaron algunas de las escenas más legendarias de la historia del séptimo arte.

"Puede hacer creíble lo que parece imposible -escribe Spielberg en el prólogo del libro-. Acepta cualquier reto sin quejarse, por más difícil y peligroso que sea". A pesar de su bajo perfil en la industria, su trabajo ha sido reconocido en varias ocasiones. El Libro Guinness de los récords, por ejemplo, lo incluyó en sus páginas debido a sus 250 filmes. La Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos también le entregó una estatuilla en una categoría especial y poco después recibió un Bafta, la versión británica de los Óscar.

Vic todavía conserva el espíritu de aventurero que tenía de niño. Desde muy temprana edad, su papá, un profesor de equitación, le inculcó su amor por los caballos y, además, se lo llevó a vivir a Kenia una temporada. El pequeño siempre había soñado ser jinete de carreras, hasta que un día conoció al actor británico Richard Todd, famoso por haber interpretado a Robin Hood en una cinta de 1952. Todd era buen amigo de su papá y cuando iba a su casa, solía describirle con pelos y señales cómo rodaba las escenas de riesgo. Vic adoraba oír esas historias y, de hecho, más de una vez trató de imitar a su ídolo, al saltar de un caballo a otro.

Su primer trabajo como doble llegó a los 20 años en Arabesque, con Gregory Peck y Sophia Loren. Vic tenía a su favor su juventud, pues en esa época quienes se le medían a hacer ese tipo de papeles eran, por lo general, militares retirados. Luego de un par de roles menores, dio el salto a las grandes ligas en 1967, cuando lo escogieron para ser uno de los ninjas de la quinta entrega de la saga de James Bond, Solo se vive dos veces. Esa vez, la prueba de fuego consistía en deslizarse por una cuerda a cuarenta metros de altura mientras disparaba. Vic lo consiguió en el primer intento y desde entonces empezó a ganar prestigio en el mundo del espectáculo.

Años más tarde, lo llamaron de nuevo, ya no como extra, sino como reemplazo del propio Sean Connery en las secuencias de riesgo de Nunca digas nunca jamás. A partir de ese momento, su participación en la serie del agente 007 se volvió costumbre. Actuó en tres de las cuatro cintas protagonizadas por Pierce Brosnan (El mañana nunca muere, El mundo nunca es suficiente y Otro día para morir), que incluyen persecuciones en el hielo, choques de botes y saltos mortales. Vic es consciente de los peligros de su labor, pero reconoce que goza de privilegios con los que seguramente la mayoría de aficionados a las aventuras del famoso espía alguna vez han soñado. "Lo mejor de trabajar en las películas de Bond es que podía probar los carros antes que cualquiera", asegura. Los gajes del oficio también lo han obligado a aprender a manejar camiones, motocicletas, botes y hasta aviones.

Vic también tuvo el honor de usar el traje de Supermán a finales de la década de los setenta. Al principio no fue fácil, ya que Christopher Reeve, su protagonista, estaba empeñado en hacer todas las escenas por sí solo. En una ocasión, el actor insistió en que podía recibir el golpe de una tapa de alcantarilla en el estómago sin problema, pero los productores sabían que un accidente les podía costar cientos de millones de dólares. Vic finalmente logró convencerlo de que lo dejara a él: Chris, tú eres capaz de hacer lo que quieras -le dijo-, pero, por favor, no me quites el pan de la boca. Curiosamente, en ese mismo set de grabación, Vic conoció a su futura esposa, Wendy Leech, quien era la doble de Luisa Lane.

A pesar de que prepara cada acto con varias semanas de anticipación, se ha roto la nariz, la clavícula, las costillas, una pierna, un brazo y un tobillo, a lo largo de su carrera. Toda una proeza si se tiene en cuenta que al principio no contaba con los equipos de hoy. De hecho, saltó por primera vez desde un helicóptero sin red de seguridad. "Con una caída de esas debías tener cuidado de controlar tu cuerpo en el aire para que no aterrizaras sobre tu cabeza -describe en el texto-. Y a eso súmale que debía verse totalmente realista en una sola toma".

Luego de Supermán, los realizadores de Indiana Jones le ofrecieron ser el doble de Harrison Ford. No solo les llamó la atención su talento, sino su extraordinario parecido con el actor. Vic recuerda que mientras filmaban El templo de la perdición, Ford sufrió una hernia discal que lo obligó a permanecer incapacitado durante tres semanas. Según Spielberg, de no haber sido por él, probablemente hubieran tenido que cancelar la película. Vic aún guarda una foto en la que sale vestido como el arqueólogo del látigo y el sombrero, con una dedicatoria de Ford que dice: Si aprendieras a hablar como yo, creo que estaría en serios problemas". Después de terminar los tres primeros capítulos de la saga, se volvieron tan buenos amigos que incluso aceptó ayudar al artista en algunas escenas de Blade Runner y Star Wars.

Al contrario de lo que muchos creerían, a Vic no le molesta que las grandes estrellas se lleven el crédito. Soy un pésimo actor y esos tipos lo hacen muy bien", explica. Hoy, además de hacer doblajes, coordina las escenas de acción de éxitos de taquilla como El sorprendente hombre araña (que aún no se ha estrenado), El avispón verde, Thor, Misión: Imposible III y Pandillas de Nueva York. Vic reconoce que los programas que permiten la animación por computador les han facilitado la tarea a las grandes productoras de cine. El problema, sin embargo, es que muchas veces las escenas que se supone son hechas con personajes de carne y hueso terminan pareciéndose a las de los juegos de video. Él todavía lo hace como en las viejas épocas y trata de combinar las imágenes generadas digitalmente con segmentos reales. Por suerte, Spielberg sigue siendo un fanático de su método: "Definitivamente, ningún programa logrará igualar lo que Vic puede hacer".
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